La caridad cura el elemento irascible
A quien posee el amor a Dios no le cuesta trabajo seguir al Señor su Dios, como dice el divino Jeremías, sino que soporta con generosidad críticas y agresiones sin desearle mal a nadie
[El alma se sirve también] de su potencia irascible para defender amorosamente el objeto de sus búsquedas
El precepto de la caridad [es] el remedio que el Señor ha dado para la parte irascible del alma