Tendamos con todo nuestro espíritu al deseo de los bienes espirituales y consideremos todo lo demás secundario respecto al gozo de los bienes futuros, a fin de recibir en abundancia los bienes presentes, los de la promesa
No solo hay que evitar poseer dinero, sino arrancar completamente del alma el deseo de ello. Pues no hay que evitar tanto los efectos de la filargiria, como suprimir de raíz la tendencia a la filargiria; no serviría de nada que no poseyéramos dinero, si tuviéramos el deseo de poseerlo
Lo haréis, si sustituís este amor [al dinero] por otro amor, el deseo de las cosas del cielo