No solo hay que evitar poseer dinero, sino arrancar completamente del alma el deseo de ello. Pues no hay que evitar tanto los efectos de la filargiria, como suprimir de raíz la tendencia a la filargiria; no serviría de nada que no poseyéramos dinero, si tuviéramos el deseo de poseerlo
Amemos la caridad para con los pobres, a fin de que ella nos salve de la filargiria
El médico de nuestras almas es Cristo, que lo sabe todo y da a cada pasión el remedio adecuado...: la limosna contra la filargiria
Quien ha vencido esta pasión [la filargiria] ha cortado la raíz de todas las inquietudes y las perturbaciones del espíritu
Pues incluso quien no posee dinero puede ser filárgico y no sacar ningún provecho de su privación, si no ha sido capaz de eliminar la codicia