Citas sobre limosna — 44 citas

Sobre limosna

Que los que compran vivan como si no poseyeran, y los que usan de este mundo como si no lo hicieran

Pablo Apóstol 1 Cor 7, 30-31

Si uno dice: ‘Amo a Dios’, y odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano al que ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve?

Juan el Evangelista 1 Jn 4, 20

Dios ha ordenado la limosna no tanto para el alivio de la indigencia cuanto para que aproveche a quienes la realizan

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV. Cf., Homilías sobre l Corintios, XXI, 6; Homilías sobre la Epistola a los romanos, XIX, 7

No solo hay que evitar poseer dinero, sino arrancar completamente del alma el deseo de ello. Pues no hay que evitar tanto los efectos de la filargiria, como suprimir de raíz la tendencia a la filargiria; no serviría de nada que no poseyéramos dinero, si tuviéramos el deseo de poseerlo

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 21; 22

Amemos la caridad para con los pobres, a fin de que ella nos salve de la filargiria

Isaías de Escete Abba Isaías, Asceticón, 16. Cf. Juan Clímaco, Escala, XVI, 3

El médico de nuestras almas es Cristo, que lo sabe todo y da a cada pasión el remedio adecuado...: la limosna contra la filargiria

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 113

La no posesión es el abandono de todo cuidado [por las cosas de este mundo], la liberación de todas las inquietudes de la vida

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XVI, 11

Aquel que, al dar limosna, quiera imitar a Dios, que no haga diferencias entre hombre bueno y malo, honrado o deshonesto, desde el momento en que pasan necesidad. Da igualmente a todos, a cada uno según sus necesidades

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 24

Nada como la pobreza voluntaria para serenar el espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 23

Hay más felicidad en dar que en recibir

Pablo Apóstol Hch 20, 35

Si alguno posee bienes del mundo y, viendo que su hermano pasa necesidad, le cierra las entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?

Juan el Evangelista 1 Jn 3, 17

[El Señor] no solo considera la acción, sino que discierne la voluntad

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4; Homilías contra los anomeos, VIII, 2; Homilías sobre el Génesis, LV, 4; Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXI, 5

Pues incluso quien no posee dinero puede ser filárgico y no sacar ningún provecho de su privación, si no ha sido capaz de eliminar la codicia

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 21; 22

Debemos dar limosna... teniendo compasión unos de otros como de nuestros propios miembros

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XIV, 157

Quien ha vencido esta pasión [la filargiria] ha cortado la raíz de todas las inquietudes y las perturbaciones del espíritu

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XVI, 7 (cf. 24); 13; 11. Cf. Juan Crisóstomo, Tratado de la virginidad, 69; Apotegmas, PA ap. 4

[La limosna es] el tratamiento de la ira

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 29. Cf. Juan Clímaco, Escala, XVI, 22

[Que los ricos] sepan compartir, de esta manera amasan para ellos un sólido capital

Pablo Apóstol 1 Tim 6, 18

Lo que [Dios] juzgará no es solo la acción externa, sino la intención secreta

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4; Homilías contra los anomeos, VIII, 2; Homilías sobre el Génesis, LV, 4; Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXI, 5

Esta virtud imita especialmente a Dios; es característica de Dios, que ha dicho: ‘Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso’

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XIV, 156

[La no posesión es] una liberación de todas las preocupaciones de la vida

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XVI, 7 (cf. 24); 13; 11. Cf. Juan Crisóstomo, Tratado de la virginidad, 69; Apotegmas, PA ap. 4

La multitud de los que habían creído tenían un solo corazón y una sola alma. Nadie decía que sus bienes le pertenecieran en propiedad, sino que tenían todo en común

Pablo Apóstol Hch 4, 32

[Lo que Dios pide es] la rectitud de la voluntad y la pureza de la intención. Pues Dios quiere curar vuestra alma por medio de la limosna y librarla de sus enfermedades

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

La limosna es un gran bien... y, cuando la practicamos, nos hace semejantes a Dios todo lo que es posible, pues ella es sobre todo lo que constituye al hombre

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XIV, 156

La no posesión fortalece la humildad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 64 (cf. 65). Cf Isaías de Escete, Discursos ascéticos, 16; 55.-

La virtud de la limosna no consiste solo en dar, sino en dar de la manera y con el fin que Dios nos manda

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

[La limosna] no es el don, es la diligencia y la alegría de dar

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV; Homilías sobre la Epístola a los filipenses, I, 4; Homilías sobre el Génesis, LV, 4

[La alegría de dar es] la alegría de la caridad que se derrama

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV; Homilías sobre la Epístola a los filipenses, I, 4; Homilías sobre el Génesis, LV, 4

Hay que tener amor a Dios, y que sea este el que siempre nos mueva a actuar

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4. Cf. Homilías sobre el Génesis, XXXI, 7

No hay diferencia entre dar a un pobre o a Jesús

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXVIII, 3

Por tanto, cuando des limosna a un pobre, dásela como a Jesucristo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXVIII, 3

Debemos poner un cuidado especial en dar limosna a Jesucristo [haciéndosela al prójimo], porque no lo vamos a tener siempre en calidad de pobre, sino solo en esta vida

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, L, 4

Dios quiere curar vuestra alma mediante la limosna y liberarla de sus enfermedades

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

Guardémonos de desdeñar... este remedio [la limosna] para nuestras heridas. He aquí, en efecto, el remedio saludable por excelencia, que hará desaparecer las úlceras de nuestras almas, hasta los vestigios de todas las cicatrices

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

¿Comprendéis la importancia de este remedio [la limosna]?, pues apliquémoslo a nosotros mismos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

[Los pobres] son los médicos de vuestras heridas, y las manos que os tienden son los remedios que os ofrecen. La mano que el médico extiende hacia el enfermo, los remedios que le presenta no le curan tanto como el pobre hace desaparecer vuestros males extendiendo la mano hacia vosotros y recibiendo vuestra limosna

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

[La limosna es uno de] esos remedios [por los cuales] haremos morir todas estas pasiones que envenenan nuestra alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4; Homilías: «Porque tenemos un mismo espíritu de fe», III, 11; Homilías sobre I Timoteo, XIV, 2; Comentario a san Mateo, IV, 9

[Una de las finalidades de la limosna es] enseñarnos a compadecernos de los males del prójimo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 7. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 79; Gregorio Magno, Morales sobre Job, XXI, 16-19

Mirad qué útil es la limosna... enseguida las almas se unen

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3

Ella es quien reúne en un solo cuerpo a los miembros de Jesucristo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3

No hay pecado que la limosna no pueda purificar y no pueda destruir. Ella está por encima de cualquier pecado y es el remedio soberano contra todas las heridas

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXV, 3; Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3 (cf. VI, 2)

[La limosna] es el remedio de nuestras faltas, la que lava las manchas de nuestra alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXV, 3; Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3 (cf. VI, 2)

La limosna hace que el remedio de la penitencia produzca su pleno y entero efecto. Los remedios que los médicos mandan se componen a menudo de ciertas plantas, entre las cuales hay una más saludable que las otras. Lo mismo ocurre con el remedio de la penitencia. De los ingredientes que la componen, se encuentra una planta más eficaz que todas las demás y que lo es todo. Esta planta se llama limosna

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX, 4. Cf. Homilías sobre la penitencia, VII, 6

No hay como la limosna y la misericordia para hacernos semejantes a Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses. Prefacio, 3

No os extrañéis de que lo propio del hombre sea ser caritativo, pues es lo propio de Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Timoteo, VI, 3; Homilías sobre 2 Corintios, XVI, 4; Comentario a san Mateo, LIII, 5