No hacer nada bajo el dominio del deseo
[Numerosas personas,] una vez en posesión de semejante experiencia, tras haber dirigido toda su potencia de desear hacia las cosas... y derivado el impulso de su pensamiento desde las realidades divinas hacia... ellas, abren de par en par el campo de su interior a las pasiones, hasta el punto de cesar todo movimiento hacia las realidades de arriba y ver desecarse completamente este deseo, cuyo trayecto invertido se dirige hacia las pasiones
Es necesario sustraer a la concupiscencia los objetos que la inician, no vaya a ser que ella se precipite a saciarse
Que el amor carnal nos sirva de modelo para nuestro deseo de Dios
Esto es lo que sabemos a propósito del matrimonio: hay que dar prioridad al cuidado y al deseo de las cosas divinas