Flagela a tus enemigos con el nombre de Jesús, pues no existe arma más poderosa ni en el cielo ni en la tierra. Cuando te cures de esta enfermedad [del temor], glorifica a Aquel que te ha liberado. Si le das gracias, Él te protegerá siempre
El que teme a Dios no teme los ataques de los demonios, ni sus asaltos impotentes, ni aun las amenazas de los malvados