[Los pobres de espíritu] son los humildes y quienes tienen el corazón contrito. Pues por la palabra espíritu entiende el corazón y la voluntad
Sin contrición del corazón es imposible librarse del mal, es absolutamente imposible adquirir ninguna virtud
[La humildad es] el sentimiento de un alma contrita
La humildad tiene varios grados... David alaba esta humildad perfecta que no consiste solo en un abajamiento, sino en un quebrantamiento completo del corazón, cuando dice: ‘El sacrificio agradable a Dios es un espíritu abatido por la aflicción y el arrepentimiento; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias’ (Sal 50, 19)
[La penitencia, la compunción y la humildad,] esta santa cuerda de tres hebras... se reduce a una sola entidad que tiene un mismo poder y una misma actuación, adquiere caracteres y cualidades propios, y en la que lo que designamos como señal de uno de sus elementos resulta ser también la marca de los otros