El penthos expulsa todos los defectos imperturbablemente
[Dios actúa así para que] el alma, habiendo probado la dulzura de semejante tristeza, se apresure a alimentarla
Debemos sentir siempre el penthos
Obliga a tu alma, desde el comienzo de la oración, al llanto y a la compunción, para que toda la oración sea fructífera
[Jesucristo] proclama bienaventurados a los que lloran, pero no a aquellos que lo hacen por algún motivo humano, como la pérdida de un bien temporal, sino a aquellos que tienen la compunción cristiana, lloran sus miserias y expían sus pecados e incluso los del prójimo
Igual que llevamos por doquier con nosotros la sombra de nuestro cuerpo, así debemos tener con nosotros en todo lugar las lágrimas y la compunción
A menudo la presencia saludable de la compunción se manifiesta por una alegría inefable y por arrebatos; la misma inmensidad de la alegría la vuelven intolerable hasta tal punto que estalla en grandes gritos que llevan hasta la celda vecina la noticia de nuestra felicidad y nuestra embriaguez
La compunción viene al hombre por el recuerdo continuo
La verdadera compunción es un dolor del alma que no le permite ninguna distracción ni le concede ningún descanso, sino que en todo momento le hace presente su vida disoluta
Nada destruye las pasiones como el duelo
Allí donde hay temor, allí se encuentran lágrimas sinceras y abundantes, gemidos llenos de compunción
Del duelo proceden todos los bienes
El penthos es el dolor que se ha vuelto natural para un alma en llamas
A la pureza del alma se llega mediante el duelo
¿Has pecado? Haz duelo y harás que desaparezca el pecado
Para salvarse hay que guardar el duelo con una compunción sin límites
La aflicción es un sufrimiento que se ha vuelto como natural para un alma penitente, que añade cada día dolor tras dolor, como una mujer con dolores de parto
Nada nos despierta a lo espiritual y nos hace vivir como el duelo
Grande es el fruto [de los] gemidos, grande es su suavidad persuasiva y consoladora... En efecto, los gemidos continuos producen el consuelo
De la aflicción (πένθος) que produce alegría
[Cristo] proclama bienaventurados a los que lloran, no a los que lo hacen por cualquier motivo humano [...], sino a los que poseen la compunción cristiana
Cuando considero la naturaleza de la compunción, me lleno de asombro: ¿cómo lo que llamamos aflicción y tristeza puede contener oculta en su seno tanta dicha y alegría?
Cuando nuestra alma deje este mundo, no tendremos que responder por no haber obrado milagros, ni por no haber sido teólogos, ni por no haber llegado a la contemplación. Pero tendremos ineludiblemente que rendir cuentas a Dios por no haber practicado sin interrupción el penthos