Citas sobre conocimiento + mandamientos — 21 citas

Sobre conocimiento + mandamientos

En esto sabemos que le conocemos: si guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo lo conozco’ y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él

Juan el Evangelista 1 Jn 2, 3-4

Él [el Señor] dice que se manifiesta a quienes... guardan sus mandamientos

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, LIII, 4 (cf. LIV, 5; 8)

¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos ascéticos, XX, 12

¿Quién conoce la eficacia de los mandamientos de Dios y quién comprende las potencias del alma, y cómo aquellos curan a éstas y las conducen a la contemplación verdadera?

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 9

[El conocimiento] no sirve para nada [si] no se dirige hacia la energía de los mandamientos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la teología y la economía, I, 22

Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

El verdadero conocimiento, la unión y la asimilación a Dios no suceden sino por la observancia de los mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

Si deseas contemplar los misterios, pon en práctica en ti mismo los mandamientos

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

Por los mandamientos se nos abre la puerta del conocimiento

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Siguiendo la promesa de Dios, el cumplimiento de los mandamientos es lo único que procura la venida, la inhabitación y la aparición de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

La verdadera contemplación de la Santa Trinidad se le da, pues, al corazón por la revelación de Cristo. Él es quien lo ha enseñado y mostrado a los hombres, primero cuando ha renovado en su propia hipóstasis la naturaleza humana, luego cuando nos ha trazado en Él mismo un camino para que, por medio de sus mandamientos vivificadores, podamos llegar a la verdad

Isaac de Nínive Isaac el Sirio, Cartas, 84; 4

[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Tengamos fe en Aquel que ha comulgado con nuestra naturaleza y la ha gratificado con la gloria de su naturaleza, y busquemos cómo adquirirla y cómo verla. ¿Cómo? Por la observancia de los divinos mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

[A Dios] no podemos llegar a contemplarlo si no es por la observancia exacta de sus mandamientos, es decir, si su práctica no está mancillada con ninguna clase de alteración debida a la negligencia y el desprecio, sino que se observa y se pone en práctica con un cuidado ferviente. Por consiguiente, ‘todos aquellos que se atengan a esta regla no se hallarán nunca lejos del reino de los cielos’ (Mc 12, 34); en proporción a su fervor y a su práctica..., tarde o temprano, más o menos, recibirán el salario de la visión de Dios y se harán partícipes de la naturaleza divina; tendrán la categoría de dioses por adopción e hijos de Dios en Jesucristo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Pensamos que los mandamientos de Dios otorgan el conocimiento; no solo el conocimiento, también la deificación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3,11; 3,17

Allí donde se guardan con exactitud los mandamientos, allí también tendrá lugar la manifestación del Salvador

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Cuando tengas en tu alma el estado divino, poseerás realmente a Dios en el interior de ti mismo; y el verdadero estado divino es el amor a Dios, y no sobreviene más que por la práctica de los divinos mandamientos, puesto que él es su principio, su contenido central, y ocupa el primer lugar en ellos; pues el amor es Dios (cf. 1 Jn 4, 8.16) y solo en el amor ha prometido Dios venir, permanecer y manifestarse

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 77

No le corresponde a ninguno de los no iniciados escrutar los misterios escondidos del Reino de los cielos sin la práctica previa de los mandamientos ni el progreso en la virtud hasta la perfección

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados teológicos, I, 304-308. Cf. también: Himnos, XV, 257-261; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos. III, 22; Tratados teológicos, I, 250s; 27 ls; Tratados éticos, IX, 462

Sabemos que el cumplimiento de los mandamientos de Dios proporciona conocimiento, y un conocimiento verdadero, pues solo por él adquiere el alma la salud

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 17

A aquellos que dan prueba de amor hacia Él con la observancia de los mandamientos... [Cristo] se manifiesta, como él mismo dijo; por su manifestación les da el Espíritu Santo en persona y, a continuación, por el Espíritu Santo, Él mismo y el Padre moran inseparablemente con ellos

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, V, 419s (cf. IV, 573-583)