Dice el apóstol: ‘Hablamos de sabiduría entre los perfectos’(1 Cor 2, 6). Con el término ‘perfectos’ designa a aquellos que han recibido el Espíritu de Dios... A esos los llama también el Apóstol ‘espirituales’; son espirituales porque participan del Espíritu... Cuando el Espíritu, al mezclarse con el alma, se une a la obra modelada, gracias a esta efusión del Espíritu se realiza el hombre espiritual y perfecto, y este es el que ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios.
[El hombre ha sido creado] a imagen del Espíritu
Cuando, por el contrario, al alma le falta el Espíritu, ese hombre, al permanecer psíquico y carnal, será imperfecto, y poseerá la imagen de Dios en la obra modelada, pero no habrá recibido la semejanza por medio del Espíritu... Pues la carne modelada por sí sola no es el hombre perfecto; no es más que el cuerpo del hombre y, por tanto, una parte del hombre.