Citas sobre humildad + virtud — 8 citas

Sobre humildad + virtud

Quien no posee humildad no ha cumplido ningún mandamiento. Pues sin humildad ninguna de las virtudes es agradable ante Aquel que las recibe: Cristo

Padres del desierto Abba Teodoro — Apotegmas, Arm II, 319 (adición a Teodoro, 18)

Sin contrición del corazón es imposible librarse del mal, es absolutamente imposible adquirir ninguna virtud

Marcos el Monje Marcos el Monje, citado en Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 10

El fundamento esencial de una virtud es la humildad

Gregorio Magno Gregorio Magno, Morales sobre Job, XXVII, 46. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, III, 5; XLVII, 3; Homilías sobre la Epistola a los filipenses, V, 2; Consolaciones a Estagiro, 1,9

A medida que esta reina de las virtudes [la humildad] progresa en nuestra alma y crece espiritualmente, somos llevados a considerar una nulidad... todo el bien que nosotros hemos realizado

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 4 (cf. 7)

Es un duro combate el de la cenodoxia. Se libra uno de ella mediante la práctica oculta de las virtudes...

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 62; IV, 43

Mientras el hombre no se ha vuelto humilde, no recibe el salario de su propio trabajo. La recompensa no se le da a la obra, sino a la humildad. Quien descuida la segunda, pierde la primera... Por la humildad se da la gracia. Por tanto, la recompensa no viene de la virtud, ni del esfuerzo que se pone en ella, sino de la humildad. Si no se tiene humildad, la obra de la virtud es vana

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 37; 48

[La humildad perfecta] no se le concede más que a aquellos que logran la perfección de la virtud por la fuerza de la gracia

Padres del desierto Apotegmas, Arm II, 319 (adición a Teodoro 18); Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 20

Las obras sin [humildad] no sirven para nada... Fuera de ella, todas nuestras obras son vanas, son vanas todas las virtudes y son vanos todos los esfuerzos

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 37; 48