Que el marido dé a su mujer lo que le debe, y que la mujer actúe de la misma manera para con su marido. No es la mujer quien dispone de su cuerpo, sino su marido. Igual que no es el marido quien dispone de su cuerpo, sino su mujer. No os privéis uno del otro, a no ser de común acuerdo y por un tiempo, para daros a la oración; luego volved juntos
[La abstinencia periódica en el matrimonio debe] provenir de un consentimiento mutuo para dedicarse juntos a la oración, la más preciosa de las actividades