Citas sobre pensamientos + vigilancia — 27 citas

Sobre pensamientos + vigilancia

Si estamos activos y muy vigilantes, no hallaremos mancha en nosotros

Poemén Apotegmas, serie alfabética, Poemen, 173

Bienaventurado aquel que tiene siempre ante los ojos sus pecados, pues tal hombre siempre permanece vigilante

Padres del desierto Apotegmas, PE III, 35, 24-25

Del mismo modo que los ojos de nuestro cuerpo, cuando están en buen estado, pueden verlo todo, hasta las moscas y los mosquitos que revolotean por el aire; pero, cuando se hallan velados y ven borroso..., si se presenta ante ellos objetos grandes, los ven confusamente, mientras que los pequeños ni siquiera los perciben; lo mismo ocurre con el alma: si disminuye mediante la atención la ceguera que le viene del amor al mundo, mira como muy grandes sus caídas más ligeras

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 27

El duelo es vigilancia perfecta; allí donde no hay duelo, no puede haber vigilancia

Isaías de Escete Abba Isaías, Asceticón, 30,4 B

Estate vigilante para exterminar con fuerza las ocho naciones extranjeras [las ocho pasiones principales]

Barsanufio de Gaza Barsanufio, Cartas, 44

El amigo de la hesijía es aquel cuyo pensamiento [está] siempre alerta

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXVII, 3; 39. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 73

La riqueza y la salud del alma están hechas de vigilancia y atención

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 38

Si nos fiamos solo de nuestra vigilancia o de nuestra atención, pronto seremos derribados y caeremos. Nos enredaremos cada vez más en sus redes: los malos pensamientos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 22; 26

[La atención y la vigilancia son] los remedios que salvan al alma

Filoteo el Sinaíta Filoteo el Sinaíta, Cuarenta capítulos népticos, 14

La atención es el signo de la penitencia realizada..., es el desprendimiento de las pasiones..., es la certeza indudable del perdón de los propios pecados

Nicéforo el Solitario Nicéforo el Solitario, Tratado sobre la vigilancia y la custodia del corazón

Apuesta, pues, esta guardia en tu alma y en tu cuerpo; ella te librará fácilmente de las malas pasiones del cuerpo y del alma

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

[El alma,] cuando ha empezado a purificarse por la intensidad de su atención, siente entonces, como un verdadero remedio de vida, el temor divino que la quema, como por la acción de sus reproches, en un fuego de impasibilidad

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 17

La pureza de los pensamientos tiene su fuente en los esfuerzos y la vigilancia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 30

[Mediante la oración de Jesús unida a la vigilancia,] curamos... la casa de nuestro corazón

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 152

Cuando [el alma] empiece a rezar a Dios y a velar gracias a la oración, entonces, gracias a la oración, se verá libre de las tinieblas. Es imposible liberarse de otro modo. Pues entonces el alma puede reconocer que dentro del corazón existe otra lucha, otra oposición escondida, otra guerra contra los pensamientos de los espíritus del mal

Filoteo el Sinaíta Filoteo el Sinaíta, Cuarenta capítulos népticos, 19; 24

La atención es despojarse de las pasiones para revestirse de las virtudes

Nicéforo el Solitario Nicéforo el Solitario, Tratado de la vigilancia y de la custodia del corazón

[Si el hombre] carece de vigilancia y no tiene cuidado, se aparta fácilmente del camino, bien a la derecha o bien a la izquierda... y provoca esta enfermedad que es el mal

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 38

La oración establece en el espíritu la vigilancia

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 94; 182 (cf. 183)

La vigilancia ilumina y purifica primero la conciencia. Después, cuando la conciencia ha sido purificada, como una gran luz escondida que de pronto estalla, expulsa las grandes tinieblas. Y cuando las tinieblas han sido expulsadas por medio de una continua y verdadera vigilancia, la conciencia revela de nuevo lo que estaba oculto

Filoteo el Sinaíta Filoteo el Sinaíta, Cuarenta capítulos népticos, 19; 24

La riqueza y la salud del alma están hechas de sobriedad vigilante y de atención. Mientras un hombre vive, tiene necesidad de sobriedad vigilante, de atención y de vigilia para guardar su tesoro. Y si descuida estas condiciones, cae enfermo y le roban su tesoro

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 38

Si quieres... conocer fácilmente la vigilancia del corazón, que la oración de Jesús se pegue a tu aliento

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 94; 182 (cf. 183)

Si observamos como es debido la pureza del corazón, es decir, la vigilancia y el cuidado de la mente..., ella extirpa del corazón todas las pasiones y todo el mal hasta la raíz

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 113 (cf. 137); 1

[La vigilancia es] un método espiritual que, con la ayuda de Dios, libra por completo al hombre de los pensamientos y las palabras apasionados así como de las malas acciones, si se prosigue largo tiempo y ardientemente

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 113 (cf. 137); 1

[La vigilancia] es propiamente la pureza del corazón

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 113 (cf. 137); 1

La vigilancia es el camino de todas las virtudes y de todos los mandamientos de Dios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 3. Cf. Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, X, 105

[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 1 (cf. 104; 175)

Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 49; 20