Despertad (έκνήψατε), como es debido, y no pequéis
Nada guarda nuestro corazón como el temor de Dios
El hombre de Dios no debe comenzar a seguir ni un solo pensamiento sin hacer discernimiento
Debéis aplicaros en todo a conocer la situación y las enfermedades de vuestra alma. Pues muchos tienen enfermedades peligrosas y no se dan cuenta... Dios nos advierte de que no nos inmiscuyamos en curar los males del prójimo, ni dediquemos nuestro estudio a conocer la naturaleza de sus enfermedades, sino que reservemos una parte de nuestros cuidados y de nuestra aplicación para hurgar en los recovecos de nuestro corazón
La vigilancia, la atención a uno mismo y el discernimiento son las guías del alma
Sé el portero de tu corazón y, a todo pensamiento que se presente, dirige esta pregunta: ¿eres de los nuestros o de los adversarios?
De los malos pensamientos, unos no llegan a franquear el umbral de nuestra alma, si hemos sabido proveerla de buenas murallas; otros, después de nacer en nosotros, crecen si no tenemos cuidado, pero, si sabemos prevenir su progreso, pronto los ahogamos y enterramos. Otros, por último, nacen, crecen y se desarrollan en malas acciones, arruinan la salud de nuestra alma en cuanto nuestra negligencia traspasa los límites
El trabajo del monje es ver venir de lejos sus pensamientos
En la misma medida en que podemos fácilmente mantenernos en guardia contra [esta enfermedad] y rechazarla, así también, si por negligencia, la dejamos entrar en el corazón, se vuelve más peligrosa que todas las demás enfermedades y más difícil de rechazar
Del mismo modo que los ojos de nuestro cuerpo, cuando están en buen estado, pueden verlo todo, hasta las moscas y los mosquitos que revolotean por el aire; pero, cuando se hallan velados y ven borroso..., si se presenta ante ellos objetos grandes, los ven confusamente, mientras que los pequeños ni siquiera los perciben; lo mismo ocurre con el alma: si disminuye mediante la atención la ceguera que le viene del amor al mundo, mira como muy grandes sus caídas más ligeras
El duelo es vigilancia perfecta; allí donde no hay duelo, no puede haber vigilancia
Estate vigilante para exterminar con fuerza las ocho naciones extranjeras [las ocho pasiones principales]
Los perfectos están perfectamente atentos a sí mismos, como el artesano que conoce perfectamente su oficio. Si, mientras trabaja, se pone a hablar con algunos, su conversación no le impide proseguir al mismo tiempo el ejercicio de su arte
La vigilancia debe ser de todos los instantes... Hay que estar constantemente en pie de guerra, para entablar el combate con el Adversario; nuestra desconfianza debe prever sin descanso sus maniobras ocultas... Si queremos que la tentación repentina y oculta no nos sorprenda, necesitamos permanentemente mantenerla a raya con... la espada de nuestra vigilancia
El amigo de la hesijía es aquel cuyo pensamiento [está] siempre alerta
La riqueza y la salud del alma están hechas de vigilancia y atención
El objetivo... de la vigilancia incesante... es ver las fantasías de los pensamientos en la mente desde que se forman
[Se trata de] vigilar rigurosamente las intrigas de las potencias malvadas y sus ataques surgidos de la imaginación
La atención es el signo de la penitencia realizada..., es el desprendimiento de las pasiones..., es la certeza indudable del perdón de los propios pecados
‘Estate atento a ti mismo’, dice Moisés (Dt 15, 9). Es decir, a todo tu ser: no a una parte de ti mismo descuidando el resto... Apuesta, por tanto, esta guardia en tu alma y en tu cuerpo... Encomiéndate, pues, a esta guardia, a esta atención, no pierdas el control de ti mismo, o más bien, ten cuidado, estate atento y vigílate... ‘Si el espíritu del que domina’, es decir, el de los malos espíritus y las malas pasiones, ‘se levanta contra ti, no abandones tu sitio’, es decir, no dejes sin vigilancia ninguna parte de tu alma, ningún miembro de tu cuerpo. Así, en efecto, te volverás inaccesible a los espíritus que te atacan desde abajo
No durmamos como los otros, sino velemos y estemos sobrios
Por el esfuerzo y la tensión, la vigilancia y el combate, llegamos a ser capaces de adquirir el amor de Dios, ese amor que la gracia y el don de Cristo forman en nosotros
Estad atentos a vosotros mismos y no encerréis en vuestro espíritu malos pensamientos... Somos frágiles y pecamos fácilmente por los pensamientos; por eso Dios, que ha formado nuestros corazones, conociendo que los movimientos de nuestra voluntad nos hacen caer en muchos desórdenes, nos ha recomendado conservar en una gran pureza la parte racional del alma, porque ella es la que gobierna y manda. Hay que conservar con más cuidado lo que está más inclinado al pecado. Los médicos hábiles, como conocen el temperamento de los cuerpos débiles, les prescriben remedios para fortalecerlos. Por eso, Dios nos ha dado más medios para fortalecer en nosotros la parte más débil
No necesitamos nada más que un espíritu vigilante
Os exhorto a cortar este mal desde el principio. Igual que la fiebre, cuando empieza, no procura una sed muy ardiente, pero cuando ha aumentado y encendido el fuego, causa una sed que ya no puede apagarse, de modo que ni la bebida más abundante podría saciarla y no hace sino atizar la hoguera, así ocurre en esta pasión: si no la arrancamos desde el principio, si no le cerramos la puerta de nuestra alma, una vez entrada nos traerá una enfermedad que ya no se podrá curar... Suplico, pues, a quienes aún no conocen esta enfermedad, que se protejan de ella
Bienaventurado aquel que tiene siempre ante los ojos sus pecados, pues tal hombre siempre permanece vigilante
[La tristeza forma parte de esas pasiones que,] curadas por la meditación del corazón y por una vigilancia prolongada, lo son también por el trato frecuente con los hermanos y su constante provocación; cuanto más a menudo se manifiestan y nos son reprochadas estas perturbaciones, más pronto conseguimos curarnos de ellas
[El alma,] cuando ha empezado a purificarse por la intensidad de su atención, siente entonces, como un verdadero remedio de vida, el temor divino que la quema, como por la acción de sus reproches, en un fuego de impasibilidad
[Los perfectos son aquellos] que son capaces de dirigir su espíritu y de conservarlo en el temor de Dios, para que no vaya a la deriva y no sea engullido por una profunda distracción o por fantasías
Si el corazón vela, el sueño del cuerpo no es nada
El comienzo de la victoria contra la cenodoxia es la vigilancia de los labios
La pureza de los pensamientos tiene su fuente en los esfuerzos y la vigilancia
La vigilancia es la concentración perseverante de un pensamiento en guardia a la puerta del corazón. Tal pensamiento observa los pensamientos pérfidos que sobrevienen, escucha lo que dicen, mira lo que hacen estos asesinos, y qué forma han grabado en ellos los demonios
[La atención y la vigilancia son] los remedios que salvan al alma
La atención es despojarse de las pasiones para revestirse de las virtudes
Apuesta, pues, esta guardia en tu alma y en tu cuerpo; ella te librará fácilmente de las malas pasiones del cuerpo y del alma
Dirigid los ojos a todos lados para que no os sorprendan
Si estamos activos y muy vigilantes, no hallaremos mancha en nosotros
Donde está el temor, se reprimen los malos deseos, se destierran las pasiones desordenadas; y lo mismo que, cuando una casa está vigilada sin cesar por una patrulla de soldados, ningún ladrón, ni asesino, ni otro malhechor se atreve a acercarse, así también, cuando el temor se apodera de nuestras almas, no entra en ellas ninguna pasión deshonesta, sino que todas huyen y se retiran, expulsadas de todos lados por la fuerza imperiosa de un espanto saludable
[La tristeza forma parte de esas pasiones que] se curan con la meditación del corazón y una vigilancia prolongada
Haz lo mismo con todos los pensamientos: en cuanto surge el pensamiento, examínalo
[Si el hombre] carece de vigilancia y no tiene cuidado, se aparta fácilmente del camino, bien a la derecha o bien a la izquierda... y provoca esta enfermedad que es el mal
Tienes que ver con la mirada penetrante e intensa del espíritu, para reconocer a los que entran
[La vigilancia es] el lugar del espíritu
En cuanto sintáis sus primeras acometidas [las de la ira], contenedla, sometedla a la razón como se sujeta a un caballo con el bocado
[La ira no puede] curarse más que mediante una vigilancia prolongada
Custodiar el corazón es tener el espíritu vigilante y lúcido de aquel que está en guerra... Si quieres saber con quién te relacionas, con un enemigo o con un amigo, lanza una oración y pregúntale: ‘¿Eres de los nuestros o de los enemigos?’, y él te dirá la verdad
La riqueza y la salud del alma están hechas de sobriedad vigilante y de atención. Mientras un hombre vive, tiene necesidad de sobriedad vigilante, de atención y de vigilia para guardar su tesoro. Y si descuida estas condiciones, cae enfermo y le roban su tesoro
Si nos fiamos solo de nuestra vigilancia o de nuestra atención, pronto seremos derribados y caeremos. Nos enredaremos cada vez más en sus redes: los malos pensamientos
Cuando [el alma] empiece a rezar a Dios y a velar gracias a la oración, entonces, gracias a la oración, se verá libre de las tinieblas. Es imposible liberarse de otro modo. Pues entonces el alma puede reconocer que dentro del corazón existe otra lucha, otra oposición escondida, otra guerra contra los pensamientos de los espíritus del mal
Hay que sofocar la ira desde que nace
La cenodoxia... embauca más cruelmente a aquellos que no se la esperan y no están sobre aviso
La impasibilidad no es no sentir las pasiones, sino no acogerlas. Las pasiones se agotan bajo el número y la variedad de las virtudes manifiestas y ocultas que han adquirido los ascetas. No pueden sublevarse fácilmente contra el alma... Cuando llegan las pasiones, la reflexión se sustrae inmediatamente a su contacto por medio de una conciencia atenta que se halla en el corazón de la inteligencia. Entonces las pasiones la abandonan y no pueden hacerle nada, como dijo el bienaventurado Marcos. La inteligencia que, por la gracia de Dios, realiza las acciones de las virtudes y se ha acercado al conocimiento, no siente apenas lo que procede del mal y de la sinrazón del alma
[Mediante la oración de Jesús unida a la vigilancia,] curamos... la casa de nuestro corazón
La vigilancia ilumina y purifica primero la conciencia. Después, cuando la conciencia ha sido purificada, como una gran luz escondida que de pronto estalla, expulsa las grandes tinieblas. Y cuando las tinieblas han sido expulsadas por medio de una continua y verdadera vigilancia, la conciencia revela de nuevo lo que estaba oculto
Podremos salir totalmente indemnes de esta enfermedad mortal si no esperamos para mantenernos en guardia que sus peligrosos asaltos le hayan dado ya poder sobre nosotros; pero necesitamos que un sabio y prudente discernimiento prevenga lo que podríamos llamar sus avanzadillas
La oración establece en el espíritu la vigilancia
Hemos recibido la ley de la purificación del corazón solo por esta razón: cuando las nubes de la malicia hayan abandonado el espacio del corazón y hayan sido disipadas por una atención continuada, podremos con toda pureza, como en un cielo sereno, ver a Jesús, el Sol de Justicia
Si quieres... conocer fácilmente la vigilancia del corazón, que la oración de Jesús se pegue a tu aliento
Si van juntas a lo largo de los días, la atención y la oración son semejantes al carro de fuego de Elías: elevan a lo alto del cielo a aquel a quien llevan... Si con un corazón dichoso él lleva a cabo o se esfuerza por llevar a cabo la vigilancia..., en el orden de la contemplación y de la elevación místicas, se convierte en el espacio de Dios que nada puede contener
Si observamos como es debido la pureza del corazón, es decir, la vigilancia y el cuidado de la mente..., ella extirpa del corazón todas las pasiones y todo el mal hasta la raíz
[La vigilancia es] un método espiritual que, con la ayuda de Dios, libra por completo al hombre de los pensamientos y las palabras apasionados así como de las malas acciones, si se prosigue largo tiempo y ardientemente
[La vigilancia] es propiamente la pureza del corazón
La vigilancia es el camino de todas las virtudes y de todos los mandamientos de Dios
[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos
Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno
Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor
La virtud de la atención hace que abunde todo bien en [el] corazón
[La atención permite al hombre ver] claramente en espíritu a Cristo... con su Padre consustancial y el Espíritu Santo adorable