Estad atentos a vosotros mismos y no encerréis en vuestro espíritu malos pensamientos... Somos frágiles y pecamos fácilmente por los pensamientos; por eso Dios, que ha formado nuestros corazones, conociendo que los movimientos de nuestra voluntad nos hacen caer en muchos desórdenes, nos ha recomendado conservar en una gran pureza la parte racional del alma, porque ella es la que gobierna y manda. Hay que conservar con más cuidado lo que está más inclinado al pecado. Los médicos hábiles, como conocen el temperamento de los cuerpos débiles, les prescriben remedios para fortalecerlos. Por eso, Dios nos ha dado más medios para fortalecer en nosotros la parte más débil
Traducido del griego