Todo lo que Dios ha creado es bueno, y no hay que proscribir ningún alimento si se toma con acción de gracias
Controla tu estómago y controlarás tus otras pasiones
El objetivo de la templanza lo realizamos de esta manera: por una parte usamos conforme a nuestras necesidades las cosas más simples, necesarias para la vida, evitando toda saciedad; por otra, nos abstenemos de todo lo que no sirve más que para el placer
[El que] no vive más que para el vientre y lo que sigue al vientre, se halla lejos de la vida de Dios
Come sin comer, bebe sin beber
Quienes cometen el error de alimentar demasiado su carne... deberían echarse la culpa a sí mismos y no a ella
Solo tras su desobediencia y su exilio empezaron Adán y Eva a tener comercio juntos. Antes vivían como ángeles... Así pues, en el orden de los tiempos, la virginidad posee la palma de la prioridad
Hay aquí tres focos de enfermedades del alma tanto más temibles cuanto que son numerosos
Mandamos dominar al cuerpo para que no se recargue de alimentos y haga que el alma se hunda en los pecados y, por otra parte, que no se encoja e impida al alma dedicarse a las cosas espirituales. Pero el alma debe forzar al cuerpo de tal modo que, si él se debilita, ella ceda un poco, y cuando él recupere la energía, ella vuelva a estrechar las riendas
[Detestar los alimentos por ellos mismos, como cosas malas, sería] una abominación y algo puramente diabólico
[La templanza produce el efecto de] domar las pasiones del cuerpo
[Aquel que] busca las cosas de arriba, piensa en las cosas de arriba, y medita en las cosas de arriba, [olvida ‘comer su pan’ (Sal 101, 5)]
A propósito de la templanza dicen los Padres que, tanto al comer como al beber, debemos quedarnos un poco cortos, es decir, no llenarnos el vientre ni de comida ni de bebida
En el uso del alimento, la acción de comer por necesidad y la de comer por placer son la misma; el pecado está en la intención
El vicio no está en el alimento, sino en la forma de ingerirlo. Por eso es del todo posible tomar manjares refinados sin pecar, mientras que comer platos más bastos puede constituir una falta
Mi primogénito es el servidor de la lujuria; tras él viene el endurecimiento del corazón, y en tercer lugar el sueño. De mí proceden un mar de pensamientos, olas de suciedad, un abismo de impurezas insospechadas e innumerables. Mis hijas son la pereza, la charlatanería, el atrevimiento, la burla, la payasada, el espíritu de contradicción, la tirantez, la obstinación, la insensibilidad, la esclavitud, la suficiencia, la temeridad, la jactancia, que tienen como consecuencia la impureza de la oración, el torbellino de los pensamientos, y a menudo desgracias repentinas e inesperadas, a las que va estrechamente ligada la desesperación, que es el más nefasto de mis retoños
Las viandas que comemos han sido creadas para un doble fin: alimentarnos y servirnos de remedio. Comerlas por otros motivos supone usar mal lo que Dios nos ha dado para nuestra utilidad
[Entonces el hombre] ha perdido la mitad de su fuerza, de modo que podemos decir... que antes de ir al combate se encuentra vencido sin haber luchado. Ha sido derrotado por la voluntad relajada de la carne, sin que sus enemigos hayan tenido que hacer el menor esfuerzo
La virginidad era original e innata en la naturaleza de los hombres. En el paraíso, la virginidad era el estado normal. Solo cuando, a raíz de la transgresión, entró la muerte en el mundo, solo entonces Adán conoció a su mujer y ella engendró
El vientre es un dios sensible para ellos, que son esclavos de su estómago
[Los que se entregan a la gastrimargía] tienen a su vientre por dios
Todo lo creado por Dios es bueno
Los placeres de la comida y de la bebida, que se atiborran de alimentos, producen necesariamente en el cuerpo, por esta falta de mesura, unos males independientes de nuestra voluntad, pues la saciedad engendra la mayoría de las veces tales pasiones en el hombre. Por tanto, para que nuestro cuerpo se conserve soberanamente tranquilo y no se vea perturbado por ninguno de los movimientos apasionados que nacen del estar saciado, hay que estar atento a que lo que defina en cada caso la medida de la conducta moderada no sea el placer sino la utilidad
[El espíritu del glotón] está como borracho, vacilante, inestable
Comer y beber dando gracias a Dios por todo lo que se sirve o mezcla no se opone de ninguna manera a la regla de la ciencia, pues ‘todo es bueno’ (Gn 1, 31)
En los autores paganos, µαργαίνειν significa ‘estar fuera de sí’, y al necio se le llama µαργός. Cuando alguien contrae esta enfermedad (νόσος) y esta locura (µανία) de querer llenarse el vientre, se la denomina gastrimargía (γαστριµαργία), es decir, ‘locura del vientre’. Cuando se trata tan solo del placer de la boca se la llama ‘laimargía’ (λαιµαργία), o sea, ‘locura de la boca’
Nadie puede progresar en la lucha espiritual si antes no domina al enemigo que se camufla bajo los apetitos golosos. Es un error entrar en combate contra unas potencias lejanas cuando se está sometido por las cercanas... Algunos, ignorantes de la táctica que hay que seguir en esta guerra, se lanzan a combates espirituales sin haber controlado su gula. A veces llegan a realizar cosas importantes que requieren mucho arrojo; pero, dominados por la gula, los atractivos de la carne les hacen perder todo el provecho obtenido
Quien ha recibido al Consolador, implora su ayuda contra mí [la gastrimargía]; y Él, invocado así, no me permite actuar de forma apasionada
[Todas las pasiones, y esta en particular,] encadenan al espíritu a los objetos materiales, lo hunden en la tierra como lo haría una piedra muy pesada que lo aplastara, ¡a él que por naturaleza es más ligero y más vivo que el fuego!
[El abuso de comida y bebida causa] la turbiedad de los pensamientos
[La lujuria es un] vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales
Ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo para gloria de Dios
En cuanto a los alimentos, como las necesidades varían de unos a otros según la edad, las ocupaciones y la constitución física, se necesitan regímenes y tratamientos distintos. De ahí se deriva que no se puede abarcar en una sola regla todas aquellas que se imponen en el ejercicio de la piedad...
El hombre con templanza debe usar esta regla para su propia vida: no aplicar nunca su alma a un objeto en el que se halle mezclado ningún esbozo de placer y, sobre todo, guardarse del placer del gusto... A fin de que nuestro cuerpo permanezca soberanamente tranquilo y no lo turbe ninguno de los movimientos apasionados que nacen de estar saciado, debemos estar atentos a que no sea el placer, sino la utilidad, lo que defina en cada caso la medida de la conducta conforme a la templanza y el límite del disfrute. Y si el mismo agrado se encuentra íntimamente ligado a la utilidad..., no debemos rechazar la utilidad a causa del gozo que la acompaña, ni tampoco, por supuesto, perseguir en primer lugar el placer, sino que conviene, a la vez que se escoge lo que hay de útil en todas las cosas, despreciar lo que encanta a los sentidos
La gastrimargía y la lujuria... necesitan para consumarse un objeto externo, y no se llevan a efecto sino mediante un acto del cuerpo
Entorpecido por la abundancia de alimentos, el cuerpo vuelve al espíritu (νούς) débil (δειλός, que significa también ‘tímido’, ‘cobarde’) y perezoso (δυσκίνητος, que significa también ‘difícil de mover’, ‘lento’)
Quien quiera ser purificado de los pecados... debe, en primer lugar, evitar la falta de discernimiento sobre la comida pues, según los Padres, la falta de discernimiento a propósito de la comida engendra en el hombre todos los males
[La gastrimargía es] la introductora de todas las demás pasiones
[La templanza apaga la concupiscencia] incitando a suprimir todo aquello que no responde a una necesidad, sino que procura solamente placer. No permite que uno se conceda más que lo que es necesario para vivir; no busca lo agradable, sino lo útil, y calcula la comida y la bebida conforme a la necesidad
[El abuso de alimentos provoca] una inteligencia desordenada que divaga por toda la tierra..., imaginaciones impuras... manchadas con fantasías e imágenes extravagantes llenas de la codicia que atraviesa el alma y hace que viva en la impureza
[Dios] creó [los alimentos] para que sean tomados con acción de gracias por aquellos que son fieles y han conocido la verdad
[La templanza] procura la salud
El placer que se obtiene de forma natural al comer no es un mal esencial
Los atletas deben entrenarse en el odio a todos los deseos irracionales de tal modo que adquieran la costumbre de odiarlos; pero, respecto a los alimentos, habría que conservar la templanza de manera que no se llegue nunca a detestar ninguno, pues esto es una abominación y un puro acto diabólico
Come por necesidad quien, habiéndose fijado una ración diaria, la disminuye si, por la pesadez que le causa, se da cuenta de que debe suprimir algo de ella. Y añade un pequeño suplemento a esta ración si, por el contrario, lejos de causarle pesadez, no sostiene su cuerpo y debe ser ligeramente aumentada. De esta manera, evalúa con precisión sus necesidades y se adapta después a lo fijado, no con vistas al placer, sino con el fin de mantener la fuerza de su cuerpo
[La gastrimargía es] la destructora de todos los frutos de las virtudes
[El] vientre lleno hace del corazón una cuádruple puerta de fantasías delirantes
Ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo para la gloria de Dios
[La templanza] facilita las funciones del alma
[El placer,] si no va acompañado de intemperancia... o de algún otro vicio, no se puede decir que sea malo
[La templanza ayuda a] conservar el espíritu libre frente a los objetos y sus representaciones
No sobrecargues tu vientre para no sumir tu inteligencia en la confusión, para no ser atormentado por la distracción, para no entenebrecer tu alma ni turbar tus pensamientos
[La templanza es un] fruto del Espíritu
La regla general que hay que seguir respecto a la templanza es permitirse... el alimento necesario para sustentar el cuerpo, no lo bastante para saciarlo
La sentencia de los Padres está profundamente justificada y demostrada por la experiencia: la medida... de la templanza consiste en la privación que nos imponemos sobre la cantidad de comida; y la perfección de esta virtud, a la que debemos tender, es la misma para todos: parar de comer lo que estamos obligados a tomar para sostener nuestro cuerpo quedándonos con hambre
Que nadie... coma hasta saciarse. En efecto, no solo es la calidad, sino también la cantidad de los alimentos lo que embota la vivacidad del corazón, vuelve más pesados tanto al espíritu como al cuerpo y atiza el fuego de los vicios
El espíritu, entorpecido por la comida, no puede ya guardar la regla del discernimiento..., ya que todos los excesos de comida lo vuelven vacilante e inestable
[Debemos] buscar la templanza... en primer lugar en el testimonio de la conciencia
[El hombre debe] extinguir la concupiscencia del comer [mediante el deseo de la perfección]
En efecto, nunca podremos despreciar el placer de los alimentos terrenos, si nuestro espíritu no se apega a la contemplación divina y no encuentra su felicidad más bien en el amor a la virtud y en la belleza de los alimentos celestiales
[Las pasiones corporales] no se curan sino con un tratamiento doble
La gastrimargía y la lujuria..., que muchas veces se despiertan sin que la voluntad intervenga, a instigación y por el prurito de la propia carne, necesitan un objeto externo para consumarse, y no se llevan a efecto más que mediante un acto del cuerpo... Precisamente, por el hecho de que no se consuman sino por el ministerio de la carne, estos dos vicios requieren especialmente, además de la terapéutica espiritual del alma, la práctica de la templanza corporal
El segundo combate, según la enseñanza recibida de nuestros Padres, es contra el espíritu de lujuria. Dura más tiempo y es más tenaz que todas las demás, y raros son aquellos que logran una victoria completa. Es un combate terrible
La ciencia de los médicos espirituales se aplica primero a considerar la causa primera de semejantes enfermedades, que consiste en el exceso de alimentación