Mi primogénito es el servidor de la lujuria; tras él viene el endurecimiento del corazón, y en tercer lugar el sueño. De mí proceden un mar de pensamientos, olas de suciedad, un abismo de impurezas insospechadas e innumerables. Mis hijas son la pereza, la charlatanería, el atrevimiento, la burla, la payasada, el espíritu de contradicción, la tirantez, la obstinación, la insensibilidad, la esclavitud, la suficiencia, la temeridad, la jactancia, que tienen como consecuencia la impureza de la oración, el torbellino de los pensamientos, y a menudo desgracias repentinas e inesperadas, a las que va estrechamente ligada la desesperación, que es el más nefasto de mis retoños
Traducido del griego