Se extraviaron en sus pensamientos, y su corazón sin inteligencia se sumió en las tinieblas. Jactándose de ser sabios se volvieron locos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representaban al hombre corruptible, a pájaros, cuadrúpedos y reptiles
En tal hipótesis... la comunión con Dios no tendría valor, y no habría nada deseable en el bien, que ellos adquirirían sin movimiento ni preocupación ni diligencia por su parte, sino que habría surgido automáticamente y sin esfuerzo
Por haber cometido una falta contra el Logos, el hombre es considerado naturalmente como privado de logos [es decir, de razón] y similar a los animales
Hay dos clases de ojos: unos se abrieron por el pecado, los otros les servían a Adán y a Eva para ver antes de que aquellos se abrieran
La responsabilidad de los males recae sobre nuestra imprudencia, que escogió lo peor en lugar de lo mejor
[El alma humana] ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por Él
Si queréis creer lo que es más claro -añade, con la intención de reconducir a los pecadores a quienes se dirige al camino del conocimiento verdadero-, debéis creer más a las cosas invisibles que a aquellas que veis con vuestros ojos. Esto parece una paradoja y, sin embargo, es una verdad
[Dios] ha honrado al hombre confiriéndole la libertad
El colmo de lo deseable es llegar a ser Dios
El único beneficio del gozo concedido [al hombre era] el verdadero Bien mismo
La ignorancia (de Dios) es la enfermedad del alma
Igual que aquellos que están en las tinieblas ignoran la naturaleza de las cosas, del mismo modo aquellos que viven en el pecado no distinguen las cosas y corren hacia las sombras como si fueran la realidad
Los Ancianos decían: Las potencias de Satán, que preceden a todos los pecados, son triples: el olvido, la negligencia y el deseo. En efecto, cada vez que llega el olvido, engendra la negligencia; y de la negligencia procede el deseo; y el deseo hace caer al hombre
No hay más que una libertad verdadera: la de los bienaventurados y los que se adhieren a la ley divina
[En el recuerdo de Dios el hombre] fija su atención en un único objetivo hacia el que hace converger activamente todos los pensamientos que surgen... en su espíritu
(La ignorancia es) la causa de todos los vicios
En aquel que se alimenta del amor divino, ¿qué deseo de los bienes de este mundo quedará?
En el espíritu se halla el deseo conforme a la naturaleza, fuente de caridad y a causa del cual Daniel es llamado ‘hombre de deseos’ (Dn 9, 23). Este deseo lo ha trasformado el enemigo en un deseo vergonzoso, que nos lleva a codiciar todo lo que es impuro
[El] espíritu vaga de fantasmas en fantasmas, que se desvanecen unos en los otros
En lugar del odio según Dios, que odia el mal, ¿acaso [el diablo] no sembró en nosotros el odio perverso, que odia el bien y a Dios mismo?
Como hemos dicho, ninguna imaginación tiene lugar de ser ante Dios. Pues Dios está sencillamente, de una vez para siempre, más arriba que todo y más allá de todo pensamiento
[La ira tiene por causa] especialmente el amor al placer (φιληδονία)
A la belleza inteligible, Adán prefirió lo que había aparecido como delectable a sus ojos carnales
La naturaleza ha impreso en nosotros los movimientos de la ira para que nos sirvamos de ella contra la serpiente infernal, nuestro enemigo, pero nosotros la usamos contra nuestros hermanos
[La enfermedad de Adán] consistió en ignorar a Aquel que es la causa del hombre
el conocimiento es la salud del alma
Igual que el sentido corporal, cuando está dañado por una u otra razón, está privado de la visión, así también, si la inteligencia que hay en la naturaleza no está sana, el co- Marcos el Monje, A Nicolás, 3, 10; 13. Cf. Juan Damasceno, Discurso útil al illuni. Cf. Atanasio de Alejandría, Contra los paganos, 8; Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 10; Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Marcos el Monje, A Nicolás, 3; 10; cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 57. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Antonio, Cartas, V, 1; Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los efesios, XIII, 1; Marcos el Monje, A Nicolás, 10; 12. La afirmación de que, por el pecado, el hombre ha entrado en las tinieblas es constante en las Sagradas Escrituras: Is 9, l; Mt 4, 16; Le 1, 79; 1 1, 34-36; tu 1,5; 3, 19; 8, 12; 12, 35; Hch 26,18; Rom 1,21; 2, 19; 13, 12; Ef4, 18; 5, 8; 5, 11; Col 1, 13; 1 Tes 5,4; 1 Pe 2, 9. Cf. Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, IV, 5; XI, 2, 2; Discurso catequético, 8; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 50; Orígenes, Comentario a san Juan, II, VII, 57; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 56; Juan Casiano, Conferencias, IX, 5; 6. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, V, 4; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Calisto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria, 41. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 20; IV, 65; Juan Ginnico, Escala, XV, 83; Doroteo de Gaza, Cartas, 2; Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Calendas, 3; Comentario al salmo 142, 3; Homilías sobre I Corintios, XI, 4; Homilías sobra la Epístola a los efesios, XIII, 1; Comentario a san Juan, V, 4; Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VII, 46. nocimiento no actúa en ella
(La ignorancia, el olvido y la desatención de Dios son) las tres potencias gigantescas del diablo
Dios nos ha otorgado esta facultad [la potencia irascible] como una armadura y un arco
En lugar del conocimiento divino y espiritual, (el hombre) recibió el conocimiento carnal. En efecto, cegados los ojos de su alma, caído de la vida imperecedera, se puso a mirar con los ojos del cuerpo
(El hombre caído) se ha comportado de modo antinatural y no razonablemente (ούλογικώς), vive de forma contraria a la razón, se somete a las sensaciones violentando así su dignidad... Ha perdido la actividad natural de la inteligencia, se ha asimilado a los seres sin razón por esta conducta, porque la razón ha muerto en él y la parte menos razonable del alma lo ha arrastrado por culpa de esta conducta
El principio y la causa de los pensamientos es, como secuencia de la transgresión, el estallido de la memoria simple y homogénea. Al dejar de ser simple y homogénea y hacerse compuesta, pierde el recuerdo de Dios y corrompe sus potencias
¿Cómo va a tener salud el alma racional, cuando está enferma en su facultad de conocer?
El ojo ha sido creado para la luz; el oído, para los sonidos; todas las cosas, para su fin; y el deseo del alma, para elevarse hacia Cristo
[El recuerdo de Dios] hace que lo reflejen en el espíritu purificado los rayos divinos
La carne tiene deseos contrarios a los del Espíritu, y el Espíritu tiene deseos contrarios a los de la carne; son opuestos entre ellos, para que no hagáis lo que queréis
[Al poseer] el bien automáticamente y no por libre elección..., ni siquiera comprenderían la excelencia del bien y no podrían gozar de él
Los pecadores no ven con los ojos buenos, sino con aquellos que se denominan ‘inteligencia de la carne’ (Col 2, 8)
Todo lo que estaba fuera de nuestra naturaleza provenía, pues, de nuestro libre albedrío
Se dieron cuenta [Adán y Eva] de que estaban desnudos porque habían sido despojados de la contemplación de Dios y habían vuelto su pensamiento en dirección opuesta
A causa de la transgresión del mandamiento, el alma se ha vuelto un juguete de todas las potencias adversas. En efecto, estas le han hecho abandonar su sensatez, han embotado su inteligencia de las cosas celestiales hasta el punto... de que cree que esto ha sido así desde el principio
Debemos acordarnos de Dios más a menudo de lo que respiramos, y podríamos decir que no debemos hacer otra cosa
El deseo es la enfermedad del alma
Un placer introducido por engaño fue el comienzo de la caída
La inteligencia vaga de acá para allá cuando está apasionada, y es incoercible cuando realiza las materias que constituyen sus deseos
(La acción del diablo) perturba de un modo tan desgraciado nuestro Espíritu y hace que nuestro juicio yerre sobre la acertada apreciación de las cosas
[Con los sueños malsanos ocurre lo mismo] que con las enfermedades del cuerpo, que no se contraen en el momento en que parecen nacer, sino mucho antes
(La ignorancia de Dios es) la madre y nodriza de todos los males
A medida que el hombre se apresura a concebir el bien, se acuerda inmediatamente del mal, pues, como consecuencia de la desobediencia de Adán, su recuerdo se halla escindido como en un pensamiento doble
En el espíritu hay una ira conforme a la naturaleza y sin ira no habría ninguna pureza en el hombre, si no se enfadara contra todo lo que el enemigo siembra en él
[El hombre ha hecho de su imaginación] un puente por el que pasan los demonios
[En el Paraíso Adán] vivía en oración
Una imaginación es una alienación del espíritu
Lo que la salud y la enfermedad son en relación al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son en relación al espíritu
Hay tres vías por las que recibes los pensamientos apasionados: los sentidos, la memoria y la constitución del cuerpo. Los más nefastos son los que proceden de la memoria
(Por haberse) dejado atar al conocimiento mundano, (el hombre no puede) escapar de las trampas del error, (y produce) pensamientos enfermos
(El mal es una) invención del diablo, de su libertad
Del olvido caemos en la negligencia; y de la negligencia, en... los deseos fuera de lugar
Si el hombre no hubiera caído del conocimiento y de la contemplación de Dios, no habría descendido hasta este otro conocimiento
La ignorancia (de Dios) es una calamidad, y más que una calamidad. Es verdaderamente las tinieblas palpables (cf. Ex 10, 21). Oscurece las almas en las que se encuentra. Divide profundamente el pensamiento e impide al alma unirse a Dios. Todo lo que se junta con ella es desorden y sinrazón. Pues ella vuelve al hombre entero irracional e insensible... Cuando se expande y se espesa, se convierte para el alma que se le somete en un abismo infernal en el que están todos los tormentos, todos los dolores, todas las tristezas, todos los gemidos
La desobediencia ha falseado las relaciones de la memoria simple con el bien, ha corrompido sus potencias y debilitado su atracción natural hacia la virtud
[El hombre que no ama a Dios con toda su alma] revolotea a través de este mundo y agota a favor de éste todo o casi todo el amor del que su alma es capaz
Ni el amor ni la alegría pueden ser excitados por los bienes de este mundo, que no son sino falsas imitaciones; lo que parece bueno no es más que un simulacro de bien
[El recuerdo de Dios] hace nacer en el alma una indecible felicidad
Caminad según el Espíritu y no cumpláis los deseos de la carne
Uno de los movimientos del alma es el amor. Lo usamos para amar bien cuando amamos la sabiduría y la verdad; pero cuando nuestro amor se rebaja a cosas menos buenas, lo que amamos es la carne y la sangre
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no existía al principio
Es como si ella [la bondad del Verbo encarnado] ordenara al alma vivir en su dignidad, alcanzar la vida inmortal, gozar del placer incorruptible y de la gloria inefable
Eso de alojar a Dios: tener a Dios, mediante el recuerdo, instalado dentro de nosotros mismos. De esta manera, cuando las preocupaciones terrenas no interrumpen la continuidad de este recuerdo, nos convertimos en el templo de Dios
(Aquellos que) tras haber trastornado su potencia de desear y desviado el impulso de su pensamiento de las realidades divinas hacia los objetos bajos y materiales, abrieron de par en par el campo de su interior a las pasiones, hasta el punto de que llegaron a extinguir en sí todo movimiento hacia las realidades de arriba, y vieron secarse por completo el deseo [de Dios, de las realidades espirituales], cuyo curso, invertido, se dirigió a las pasiones
La naturaleza de la potencia irascible del alma (θυµός) es combatir a los demonios
(Los hombres pecadores) Son realmente insensatos..., pues no han aprendido nunca a conocer la verdadera naturaleza de las cosas
[Los sueños malsanos son] el síntoma de un mal que se incubaba interiormente..., que el reposo del sueño hace salir a la superficie, revelando la fiebre oculta de las pasiones que hemos contraído alimentando a lo largo de la jornada pensamientos malsanos
(La ignorancia y el olvido de Dios) entenebrecen al alma con una terrible e inestable curiosidad
La ira moderada es como un arma que nuestro Creador ha dado a nuestra naturaleza
En el espíritu hay un odio que es conforme a la naturaleza, y sin odio hacia la enemistad el alma no pone de manifiesto su honradez
El mal uso de la facultad racional es la ignorancia y la demencia (άφροσύνη)
Cuando el conocimiento secunda al deseo de la carne, carga con la riqueza, la vanagloria, el adorno, el bienestar del cuerpo; se ata a la sabiduría racional que se adapta al gobierno del mundo y no cesa de inventar, de renovar las técnicas y las ciencias; produce todo lo que corona el cuerpo en este mundo visible
De los placeres, unos conciernen al alma; otros, al cuerpo. De los primeros, los hay que interesan solo al alma misma... Los placeres del cuerpo son llamados tales, pero en realidad no existen más que por la conjunción alma- cuerpo, como en el caso del alimento, la sexualidad, etc., y no se encuentra ningún placer que sea únicamente corporal
[El hombre caído está] cubierto por un abismo de olvido
Al hacerse transgresor e ignorante de Dios, el hombre acopló toda su potencia intelectual a la sensación
Como el alma es mudable por naturaleza, está sujeta al cambio: si descuida la asiduidad a las cosas divinas, cae entonces en las preocupaciones terrenas
[En quienes han elevado su espíritu hacia Dios, la carne] no posee ya deseos contrarios al espíritu
Nuestra capacidad de desear ha sido adaptada y guarda proporción con la inmensidad de este objeto de nuestros deseos
[La imaginación mala] se opone... a la obra simple y recta del espíritu
Todo me está permitido, pero no todo me conviene
Los hombres, al negarse a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar cosas que no existen
Cuando las pasiones se levantan, las gentes sensatas no las escuchan, sino que se irritan contra los malos deseos y les declaran la guerra
[La inteligencia,] como está siempre en movimiento, se forma a menudo imágenes vanas respecto a cosas que no existen
[El hombre,] usurpando el amor que se debe sólo a Dios, lo malgasta en pasiones humanas
Ese es el uso que debemos hacer de la parte irascible: combatir a la Serpiente con odio
Un mismo corazón no puede albergar varias pasiones. Una pasión expulsa a la otra, y si es compartido, se debilita: la pasión dominante lo atrae todo hacia ella
Lo mismo que los médicos más experimentados no se contentan generalmente con curar las enfermedades presentes, sino que, con su sabia experiencia, toman la delantera a las enfermedades futuras y las previenen mediante prescripciones y remedios saludables, así también estos auténticos médicos de las almas, destruyendo de antemano en la conferencia espiritual, como por un antídoto celestial, las enfermedades del corazón antes de que aparezcan y no dejando que se desarrollen en el espíritu de los jóvenes, les desvelan tanto la causa de las pasiones que los amenazan como los remedios que procuran la salud
El alma se degüella por el fuego de los placeres del cuerpo
La libertad es la voluntad de un alma racional dispuesta a moverse hacia su objeto
La ira que para nosotros era conforme a la naturaleza... se ha transformado para todos los sujetos irracionales y vanos en ira contra el prójimo
[Adán estaba destinado a] un conocimiento y una información semejantes a las de Dios, pues gracias a la deificación de su inteligencia y a la mutación de sus sentidos, el hombre ya no habría sido un mero hombre, sino un dios
[El conocimiento carnal] se denomina ‘conocimiento desnudo’, pues está despojado de toda preocupación por Dios y agota la inteligencia, privándola de la razón, ya que está dominada por el cuerpo. No se ocupa sino de este mundo
Allí donde hay necesidad no puede haber virtud
Por medio de la imaginación engañosa los demonios nos empujan siempre a pecar
Dios mío, yo no puedo decir lo que son las cosas visibles... todos hemos caído en la vanidad y somos incapaces de hacer un juicio verdadero sobre los seres
Si desea los dones estables de Dios, que permanecen para siempre..., entonces el hombre se mueve según la naturaleza
El hombre atrapado y dirigido por los malos deseos tiende hacia lo que le parece bello, y manifiesta con sus acciones que ignora lo que es lo Bello de verdad. El hombre, poseído por una ira mal empleada, lucha por lo que le parece que es el Bien. Todo hombre, sin excepción, se ha apegado a la mala vida, se dedica a lo que le parece lo Mejor, y no a lo que realmente lo es
[Dios] ha conjuntado con Él mismo nuestra alma, y también nuestra potencia de desear y todo nuestro ser
Quienes han progresado, con el tiempo rechazan toda imaginación, tanto la buena como la mala. Las alejan. Como se funde la cera en el fuego, las reducen a cenizas y las consumen mediante la oración pura, desatando y despojando el espíritu de toda figura, puesto que se dirigen simplemente hacia Dios, y... lo acogen y se unen a él en la unidad más allá de las formas
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a ofrecer vuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios
Apartada del bien, y olvidando que ella es a imagen del Dios bueno, la potencia que está [en el alma] deja de ver al Dios Verbo, a semejanza del cual ha sido hecha; saliendo de ella misma, no piensa ni imagina más que la nada
Si no le atribuyes una naturaleza dotada de libertad, vuelves al hombre absolutamente indigno de alabanza. En efecto, lo que es por naturaleza bueno y excelente no merece ser alabado... Pues no es digno de alabanza... el bien que no procede de una opción libre
Debemos superar como bajos y efímeros los objetos que atraen los deseos de los hombres, que son tenidos por bellos y, por tanto, juzgados dignos de celo y favor, y no malgastar nuestra potencia de desear en ninguno de ellos
La agresividad (θυµός) buena es una facultad del alma destinada a destruir los malos pensamientos
¿De dónde se deriva que nuestro amor a Jesucristo sea tan débil, sino de que agotamos las fuerzas de nuestra alma en las vanas pasiones?
Aprenderemos cómo evitar el veneno tan peligroso de esta enfermedad buscando su causa y su origen. En efecto, las enfermedades no podrán curarse nunca, ni se podrán encontrar los remedios para los problemas de salud, si antes no se buscan mediante una investigación minuciosa sus orígenes y sus causas
[El hombre] era capaz de ceder a la acechanza de Satán o de no ceder, y tenía la facultad para ello
[El espíritu] exige de nosotros una obra que satisfaga su necesidad de actividad
El odio natural... se ha vuelto antinatural, y nos hace odiar y despreciar al prójimo
[La creación] contemplada espiritualmente, es el árbol del conocimiento del bien; considerada bajo su aspecto material, el del conocimiento del mal. En efecto, se vuelve un maestro que enseña las pasiones y conduce al olvido de Dios a quienes no mantienen con ella más que relaciones corporales
Nadie puede poseer a la vez el amor de Dios y el deseo del mundo
Es necesario saber que en Dios podemos hablar de intención, mas no propiamente de elección. Dios no delibera; la deliberación se debe a la ignorancia, pero no se delibera cuando se sabe
Sin la imaginación, Satán no puede suscitar pensamientos ni exponerlos al espíritu para engañarlo
Esta forma de conocer es en realidad ignorancia de todo lo bueno