Se extraviaron en sus pensamientos, y su corazón sin inteligencia se sumió en las tinieblas. Jactándose de ser sabios se volvieron locos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representaban al hombre corruptible, a pájaros, cuadrúpedos y reptiles
En tal hipótesis... la comunión con Dios no tendría valor, y no habría nada deseable en el bien, que ellos adquirirían sin movimiento ni preocupación ni diligencia por su parte, sino que habría surgido automáticamente y sin esfuerzo
Por haber cometido una falta contra el Logos, el hombre es considerado naturalmente como privado de logos [es decir, de razón] y similar a los animales
Hay dos clases de ojos: unos se abrieron por el pecado, los otros les servían a Adán y a Eva para ver antes de que aquellos se abrieran
La responsabilidad de los males recae sobre nuestra imprudencia, que escogió lo peor en lugar de lo mejor
[El alma humana] ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por Él
Si queréis creer lo que es más claro -añade, con la intención de reconducir a los pecadores a quienes se dirige al camino del conocimiento verdadero-, debéis creer más a las cosas invisibles que a aquellas que veis con vuestros ojos. Esto parece una paradoja y, sin embargo, es una verdad
[Dios] ha honrado al hombre confiriéndole la libertad
El colmo de lo deseable es llegar a ser Dios
El único beneficio del gozo concedido [al hombre era] el verdadero Bien mismo
La ignorancia (de Dios) es la enfermedad del alma
Igual que aquellos que están en las tinieblas ignoran la naturaleza de las cosas, del mismo modo aquellos que viven en el pecado no distinguen las cosas y corren hacia las sombras como si fueran la realidad
Los Ancianos decían: Las potencias de Satán, que preceden a todos los pecados, son triples: el olvido, la negligencia y el deseo. En efecto, cada vez que llega el olvido, engendra la negligencia; y de la negligencia procede el deseo; y el deseo hace caer al hombre
No hay más que una libertad verdadera: la de los bienaventurados y los que se adhieren a la ley divina
[En el recuerdo de Dios el hombre] fija su atención en un único objetivo hacia el que hace converger activamente todos los pensamientos que surgen... en su espíritu
(La ignorancia es) la causa de todos los vicios
En aquel que se alimenta del amor divino, ¿qué deseo de los bienes de este mundo quedará?
En el espíritu se halla el deseo conforme a la naturaleza, fuente de caridad y a causa del cual Daniel es llamado ‘hombre de deseos’ (Dn 9, 23). Este deseo lo ha trasformado el enemigo en un deseo vergonzoso, que nos lleva a codiciar todo lo que es impuro
[El] espíritu vaga de fantasmas en fantasmas, que se desvanecen unos en los otros
En lugar del odio según Dios, que odia el mal, ¿acaso [el diablo] no sembró en nosotros el odio perverso, que odia el bien y a Dios mismo?
Como hemos dicho, ninguna imaginación tiene lugar de ser ante Dios. Pues Dios está sencillamente, de una vez para siempre, más arriba que todo y más allá de todo pensamiento
[La ira tiene por causa] especialmente el amor al placer (φιληδονία)
A la belleza inteligible, Adán prefirió lo que había aparecido como delectable a sus ojos carnales
La naturaleza ha impreso en nosotros los movimientos de la ira para que nos sirvamos de ella contra la serpiente infernal, nuestro enemigo, pero nosotros la usamos contra nuestros hermanos
[La enfermedad de Adán] consistió en ignorar a Aquel que es la causa del hombre
el conocimiento es la salud del alma
Igual que el sentido corporal, cuando está dañado por una u otra razón, está privado de la visión, así también, si la inteligencia que hay en la naturaleza no está sana, el co- Marcos el Monje, A Nicolás, 3, 10; 13. Cf. Juan Damasceno, Discurso útil al illuni. Cf. Atanasio de Alejandría, Contra los paganos, 8; Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 10; Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Marcos el Monje, A Nicolás, 3; 10; cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 57. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Antonio, Cartas, V, 1; Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los efesios, XIII, 1; Marcos el Monje, A Nicolás, 10; 12. La afirmación de que, por el pecado, el hombre ha entrado en las tinieblas es constante en las Sagradas Escrituras: Is 9, l; Mt 4, 16; Le 1, 79; 1 1, 34-36; tu 1,5; 3, 19; 8, 12; 12, 35; Hch 26,18; Rom 1,21; 2, 19; 13, 12; Ef4, 18; 5, 8; 5, 11; Col 1, 13; 1 Tes 5,4; 1 Pe 2, 9. Cf. Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, IV, 5; XI, 2, 2; Discurso catequético, 8; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 50; Orígenes, Comentario a san Juan, II, VII, 57; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 56; Juan Casiano, Conferencias, IX, 5; 6. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, V, 4; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Calisto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria, 41. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 20; IV, 65; Juan Ginnico, Escala, XV, 83; Doroteo de Gaza, Cartas, 2; Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Calendas, 3; Comentario al salmo 142, 3; Homilías sobre I Corintios, XI, 4; Homilías sobra la Epístola a los efesios, XIII, 1; Comentario a san Juan, V, 4; Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VII, 46. nocimiento no actúa en ella
(La ignorancia, el olvido y la desatención de Dios son) las tres potencias gigantescas del diablo
Dios nos ha otorgado esta facultad [la potencia irascible] como una armadura y un arco
En lugar del conocimiento divino y espiritual, (el hombre) recibió el conocimiento carnal. En efecto, cegados los ojos de su alma, caído de la vida imperecedera, se puso a mirar con los ojos del cuerpo
(El hombre caído) se ha comportado de modo antinatural y no razonablemente (ούλογικώς), vive de forma contraria a la razón, se somete a las sensaciones violentando así su dignidad... Ha perdido la actividad natural de la inteligencia, se ha asimilado a los seres sin razón por esta conducta, porque la razón ha muerto en él y la parte menos razonable del alma lo ha arrastrado por culpa de esta conducta
El principio y la causa de los pensamientos es, como secuencia de la transgresión, el estallido de la memoria simple y homogénea. Al dejar de ser simple y homogénea y hacerse compuesta, pierde el recuerdo de Dios y corrompe sus potencias
¿Cómo va a tener salud el alma racional, cuando está enferma en su facultad de conocer?
El ojo ha sido creado para la luz; el oído, para los sonidos; todas las cosas, para su fin; y el deseo del alma, para elevarse hacia Cristo
[El recuerdo de Dios] hace que lo reflejen en el espíritu purificado los rayos divinos
La carne tiene deseos contrarios a los del Espíritu, y el Espíritu tiene deseos contrarios a los de la carne; son opuestos entre ellos, para que no hagáis lo que queréis
[Al poseer] el bien automáticamente y no por libre elección..., ni siquiera comprenderían la excelencia del bien y no podrían gozar de él
Los pecadores no ven con los ojos buenos, sino con aquellos que se denominan ‘inteligencia de la carne’ (Col 2, 8)
Todo lo que estaba fuera de nuestra naturaleza provenía, pues, de nuestro libre albedrío
Se dieron cuenta [Adán y Eva] de que estaban desnudos porque habían sido despojados de la contemplación de Dios y habían vuelto su pensamiento en dirección opuesta
A causa de la transgresión del mandamiento, el alma se ha vuelto un juguete de todas las potencias adversas. En efecto, estas le han hecho abandonar su sensatez, han embotado su inteligencia de las cosas celestiales hasta el punto... de que cree que esto ha sido así desde el principio
Debemos acordarnos de Dios más a menudo de lo que respiramos, y podríamos decir que no debemos hacer otra cosa
El deseo es la enfermedad del alma
Un placer introducido por engaño fue el comienzo de la caída
La inteligencia vaga de acá para allá cuando está apasionada, y es incoercible cuando realiza las materias que constituyen sus deseos
(La acción del diablo) perturba de un modo tan desgraciado nuestro Espíritu y hace que nuestro juicio yerre sobre la acertada apreciación de las cosas
[Con los sueños malsanos ocurre lo mismo] que con las enfermedades del cuerpo, que no se contraen en el momento en que parecen nacer, sino mucho antes
(La ignorancia de Dios es) la madre y nodriza de todos los males
A medida que el hombre se apresura a concebir el bien, se acuerda inmediatamente del mal, pues, como consecuencia de la desobediencia de Adán, su recuerdo se halla escindido como en un pensamiento doble
En el espíritu hay una ira conforme a la naturaleza y sin ira no habría ninguna pureza en el hombre, si no se enfadara contra todo lo que el enemigo siembra en él
[El hombre ha hecho de su imaginación] un puente por el que pasan los demonios
[En el Paraíso Adán] vivía en oración
Una imaginación es una alienación del espíritu
Lo que la salud y la enfermedad son en relación al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son en relación al espíritu
Hay tres vías por las que recibes los pensamientos apasionados: los sentidos, la memoria y la constitución del cuerpo. Los más nefastos son los que proceden de la memoria
(Por haberse) dejado atar al conocimiento mundano, (el hombre no puede) escapar de las trampas del error, (y produce) pensamientos enfermos
(El mal es una) invención del diablo, de su libertad
Del olvido caemos en la negligencia; y de la negligencia, en... los deseos fuera de lugar
Si el hombre no hubiera caído del conocimiento y de la contemplación de Dios, no habría descendido hasta este otro conocimiento
La ignorancia (de Dios) es una calamidad, y más que una calamidad. Es verdaderamente las tinieblas palpables (cf. Ex 10, 21). Oscurece las almas en las que se encuentra. Divide profundamente el pensamiento e impide al alma unirse a Dios. Todo lo que se junta con ella es desorden y sinrazón. Pues ella vuelve al hombre entero irracional e insensible... Cuando se expande y se espesa, se convierte para el alma que se le somete en un abismo infernal en el que están todos los tormentos, todos los dolores, todas las tristezas, todos los gemidos
La desobediencia ha falseado las relaciones de la memoria simple con el bien, ha corrompido sus potencias y debilitado su atracción natural hacia la virtud
[El hombre que no ama a Dios con toda su alma] revolotea a través de este mundo y agota a favor de éste todo o casi todo el amor del que su alma es capaz
Ni el amor ni la alegría pueden ser excitados por los bienes de este mundo, que no son sino falsas imitaciones; lo que parece bueno no es más que un simulacro de bien
[El recuerdo de Dios] hace nacer en el alma una indecible felicidad
Caminad según el Espíritu y no cumpláis los deseos de la carne
Uno de los movimientos del alma es el amor. Lo usamos para amar bien cuando amamos la sabiduría y la verdad; pero cuando nuestro amor se rebaja a cosas menos buenas, lo que amamos es la carne y la sangre
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no existía al principio
Es como si ella [la bondad del Verbo encarnado] ordenara al alma vivir en su dignidad, alcanzar la vida inmortal, gozar del placer incorruptible y de la gloria inefable
Eso de alojar a Dios: tener a Dios, mediante el recuerdo, instalado dentro de nosotros mismos. De esta manera, cuando las preocupaciones terrenas no interrumpen la continuidad de este recuerdo, nos convertimos en el templo de Dios
(Aquellos que) tras haber trastornado su potencia de desear y desviado el impulso de su pensamiento de las realidades divinas hacia los objetos bajos y materiales, abrieron de par en par el campo de su interior a las pasiones, hasta el punto de que llegaron a extinguir en sí todo movimiento hacia las realidades de arriba, y vieron secarse por completo el deseo [de Dios, de las realidades espirituales], cuyo curso, invertido, se dirigió a las pasiones
La naturaleza de la potencia irascible del alma (θυµός) es combatir a los demonios
(Los hombres pecadores) Son realmente insensatos..., pues no han aprendido nunca a conocer la verdadera naturaleza de las cosas
[Los sueños malsanos son] el síntoma de un mal que se incubaba interiormente..., que el reposo del sueño hace salir a la superficie, revelando la fiebre oculta de las pasiones que hemos contraído alimentando a lo largo de la jornada pensamientos malsanos
(La ignorancia y el olvido de Dios) entenebrecen al alma con una terrible e inestable curiosidad
La ira moderada es como un arma que nuestro Creador ha dado a nuestra naturaleza
En el espíritu hay un odio que es conforme a la naturaleza, y sin odio hacia la enemistad el alma no pone de manifiesto su honradez
El mal uso de la facultad racional es la ignorancia y la demencia (άφροσύνη)
Cuando el conocimiento secunda al deseo de la carne, carga con la riqueza, la vanagloria, el adorno, el bienestar del cuerpo; se ata a la sabiduría racional que se adapta al gobierno del mundo y no cesa de inventar, de renovar las técnicas y las ciencias; produce todo lo que corona el cuerpo en este mundo visible
De los placeres, unos conciernen al alma; otros, al cuerpo. De los primeros, los hay que interesan solo al alma misma... Los placeres del cuerpo son llamados tales, pero en realidad no existen más que por la conjunción alma- cuerpo, como en el caso del alimento, la sexualidad, etc., y no se encuentra ningún placer que sea únicamente corporal
[El hombre caído está] cubierto por un abismo de olvido
Al hacerse transgresor e ignorante de Dios, el hombre acopló toda su potencia intelectual a la sensación
Como el alma es mudable por naturaleza, está sujeta al cambio: si descuida la asiduidad a las cosas divinas, cae entonces en las preocupaciones terrenas
[En quienes han elevado su espíritu hacia Dios, la carne] no posee ya deseos contrarios al espíritu
Nuestra capacidad de desear ha sido adaptada y guarda proporción con la inmensidad de este objeto de nuestros deseos
[La imaginación mala] se opone... a la obra simple y recta del espíritu
Todo me está permitido, pero no todo me conviene
Los hombres, al negarse a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar cosas que no existen
Cuando las pasiones se levantan, las gentes sensatas no las escuchan, sino que se irritan contra los malos deseos y les declaran la guerra
[La inteligencia,] como está siempre en movimiento, se forma a menudo imágenes vanas respecto a cosas que no existen
[El hombre,] usurpando el amor que se debe sólo a Dios, lo malgasta en pasiones humanas
Ese es el uso que debemos hacer de la parte irascible: combatir a la Serpiente con odio
Un mismo corazón no puede albergar varias pasiones. Una pasión expulsa a la otra, y si es compartido, se debilita: la pasión dominante lo atrae todo hacia ella
Lo mismo que los médicos más experimentados no se contentan generalmente con curar las enfermedades presentes, sino que, con su sabia experiencia, toman la delantera a las enfermedades futuras y las previenen mediante prescripciones y remedios saludables, así también estos auténticos médicos de las almas, destruyendo de antemano en la conferencia espiritual, como por un antídoto celestial, las enfermedades del corazón antes de que aparezcan y no dejando que se desarrollen en el espíritu de los jóvenes, les desvelan tanto la causa de las pasiones que los amenazan como los remedios que procuran la salud
El alma se degüella por el fuego de los placeres del cuerpo
La libertad es la voluntad de un alma racional dispuesta a moverse hacia su objeto
La ira que para nosotros era conforme a la naturaleza... se ha transformado para todos los sujetos irracionales y vanos en ira contra el prójimo
[Adán estaba destinado a] un conocimiento y una información semejantes a las de Dios, pues gracias a la deificación de su inteligencia y a la mutación de sus sentidos, el hombre ya no habría sido un mero hombre, sino un dios
[El conocimiento carnal] se denomina ‘conocimiento desnudo’, pues está despojado de toda preocupación por Dios y agota la inteligencia, privándola de la razón, ya que está dominada por el cuerpo. No se ocupa sino de este mundo
Allí donde hay necesidad no puede haber virtud
Por medio de la imaginación engañosa los demonios nos empujan siempre a pecar
Dios mío, yo no puedo decir lo que son las cosas visibles... todos hemos caído en la vanidad y somos incapaces de hacer un juicio verdadero sobre los seres
Si desea los dones estables de Dios, que permanecen para siempre..., entonces el hombre se mueve según la naturaleza
El hombre atrapado y dirigido por los malos deseos tiende hacia lo que le parece bello, y manifiesta con sus acciones que ignora lo que es lo Bello de verdad. El hombre, poseído por una ira mal empleada, lucha por lo que le parece que es el Bien. Todo hombre, sin excepción, se ha apegado a la mala vida, se dedica a lo que le parece lo Mejor, y no a lo que realmente lo es
[Dios] ha conjuntado con Él mismo nuestra alma, y también nuestra potencia de desear y todo nuestro ser
Quienes han progresado, con el tiempo rechazan toda imaginación, tanto la buena como la mala. Las alejan. Como se funde la cera en el fuego, las reducen a cenizas y las consumen mediante la oración pura, desatando y despojando el espíritu de toda figura, puesto que se dirigen simplemente hacia Dios, y... lo acogen y se unen a él en la unidad más allá de las formas
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a ofrecer vuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios
Apartada del bien, y olvidando que ella es a imagen del Dios bueno, la potencia que está [en el alma] deja de ver al Dios Verbo, a semejanza del cual ha sido hecha; saliendo de ella misma, no piensa ni imagina más que la nada
Si no le atribuyes una naturaleza dotada de libertad, vuelves al hombre absolutamente indigno de alabanza. En efecto, lo que es por naturaleza bueno y excelente no merece ser alabado... Pues no es digno de alabanza... el bien que no procede de una opción libre
Debemos superar como bajos y efímeros los objetos que atraen los deseos de los hombres, que son tenidos por bellos y, por tanto, juzgados dignos de celo y favor, y no malgastar nuestra potencia de desear en ninguno de ellos
La agresividad (θυµός) buena es una facultad del alma destinada a destruir los malos pensamientos
¿De dónde se deriva que nuestro amor a Jesucristo sea tan débil, sino de que agotamos las fuerzas de nuestra alma en las vanas pasiones?
Aprenderemos cómo evitar el veneno tan peligroso de esta enfermedad buscando su causa y su origen. En efecto, las enfermedades no podrán curarse nunca, ni se podrán encontrar los remedios para los problemas de salud, si antes no se buscan mediante una investigación minuciosa sus orígenes y sus causas
[El hombre] era capaz de ceder a la acechanza de Satán o de no ceder, y tenía la facultad para ello
[El espíritu] exige de nosotros una obra que satisfaga su necesidad de actividad
El odio natural... se ha vuelto antinatural, y nos hace odiar y despreciar al prójimo
[La creación] contemplada espiritualmente, es el árbol del conocimiento del bien; considerada bajo su aspecto material, el del conocimiento del mal. En efecto, se vuelve un maestro que enseña las pasiones y conduce al olvido de Dios a quienes no mantienen con ella más que relaciones corporales
Nadie puede poseer a la vez el amor de Dios y el deseo del mundo
Es necesario saber que en Dios podemos hablar de intención, mas no propiamente de elección. Dios no delibera; la deliberación se debe a la ignorancia, pero no se delibera cuando se sabe
Sin la imaginación, Satán no puede suscitar pensamientos ni exponerlos al espíritu para engañarlo
Esta forma de conocer es en realidad ignorancia de todo lo bueno
Si [el hombre] alimenta deseos dirigidos hacia la materia, vueltos hacia lo fugaz, sin permanencia..., entonces se mueve de modo antinatural e irracional
Quienes se entregan a los placeres sensibles y corruptibles, agotan todo el deseo de su alma en la carne y, por consiguiente, se vuelven por entero carne
El corazón humano ha sido creado en función de Cristo, como un inmenso joyero, lo suficientemente amplio como para contener a Dios mismo
Por eso los Padres divinos hablan de ella [la imaginación] y contra ella de muchas maneras. Como el Dédalo del mito, esta imaginación posee numerosas formas, y como la hidra, tiene muchas cabezas... Por ella atraviesan y pasan los asesinos infames que vienen a unirse y a mezclarse con el alma, que hacen de ella una colmena de abejorros, una morada de pensamientos estériles y apasionados
Cuando el sol brilla e ilumina toda la tierra con su luz, si un hombre se tapara los ojos y se imaginara que está en la Oscuridad, cuando la oscuridad no existe, y luego caminara al azar como si vagara en la oscuridad, cayendo sin cesar y rodando por precipicios, pensaría que no es de día, sino que él está en la oscuridad; creería mirar, pero no vería nada en absoluto. Lo mismo del alma humana, tapándose los ojos que le permitían ver a Dios, ha concebido el mal y, al moverse por él; cree que hace algo cuando no hace nada, pues es la nada lo que imagina. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ved a Dios y para ser iluminada por él; pero, en lugar de a Dios, lo que ha buscado son las cosas corruptibles y las tinieblas
Desde la caída y la expulsión del paraíso terrenal, el hombre está encadenado por una doble serie de ataduras. Unas proceden de la vida misma, de los asuntos que comportan, del amor a las cosas visibles. En su interior, el alma está envuelta, embaucada, encarcelada por los espíritus maléficos que la mantienen en las tinieblas
Por naturaleza, nuestra potencia de desear no es capaz de servir al mismo tiempo a las voluptuosidades corporales y al matrimonio espiritual
Cuando seas tentado, no reces sin antes haber dirigido con ira algunas palabras a aquel que te atenaza. Pues si dices algo con ira a los pensamientos, confundes y haces que desaparezcan las representaciones sugeridas por los adversarios
El placer no es más que un gozo efímero. Sí, el placer se esfuma rápidamente, y no podríamos retenerlo ni siquiera unos instantes. Pues tal es el destino de las cosas humanas y sensibles. Apenas las poseemos, se nos escapan... No nos ofrecen nada sólido ni seguro, nada fijo ni permanente. Corren más deprisa que el agua de los ríos y dejan vacíos e indigentes a cuantos las buscan con vivo empeño. Por el contrario, los bienes espirituales presentan un carácter absolutamente distinto. Son firmes, seguros, constantes y eternos. Así pues, ¿no es una extraña locura el cambiar unos bienes inmutables por un disfrute pasajero, una dicha inmortal por unos placeres momentáneos, y una felicidad verdadera y eterna por unas voluptuosidades frívolas y fugaces?
El creador del universo y su médico, Dios, sabiendo que el orgullo es la causa de las enfermedades más graves, se preocupa de curar los contrarios mediante los contrarios, de modo que lo que había caído por el orgullo vuelva a levantarse por la humildad
Este debe ser el punto de partida de una conducta provechosa según Dios: debes repasar siempre en tu memoria y conservar en una meditación incesante el recuerdo de la bondad de Dios, que ha trazado el curso de tu vida según su designio, orientando sus favores a la salud de tu alma. No permitas que tu memoria se oscurezca por el vicio, que es fuente de indiferencia, ni pierdas el recuerdo de la multitud y la importancia de sus gracias y pases como consecuencia el resto del tiempo sin provecho, en la ingratitud. Pues este recuerdo incesante estimula el corazón a la manera de un aguijón, lo empuja en todo tiempo a la confesión, a la humildad, a la acción de gracias con un alma destrozada, a un gran celo por el bien, para ofrecer a cambio un modo de vida, unas costumbres provechosas y todas las virtudes según Dios
[La oración continua es para el espíritu] la única ocupación que responde plenamente a su objetivo
El mal consiste en ignorar al benéfico Autor de las criaturas. Esta ignorancia, por una parte, encogió el espíritu; por otra, abrió ampliamente el camino a los sentidos, alejando al hombre por completo del conocimiento divino, para no llenar su existencia más que del conocimiento apasionado de las cosas sensibles
El fin de esta libertad aparente es una dura esclavitud
[Adán tenía la posibilidad] de permanecer en el bien y progresar en él, sostenido por la gracia divina
Así es como [Satán] separó a Adán de Dios, haciéndole imaginar que poseía la dignidad divina. Y así es como el enemigo mentiroso y astuto sigue engañando a los pecadores
Cristo, nuestro Dios, es la meta de todo deseo
Si el deseo y la razón tienden por naturaleza hacia lo divino, la ira es para ellos un arma de justicia contra la serpiente, que solo murmura en la conciencia y le sugiere tomar parte en los placeres de la carne
[Algunos carismas del Espíritu] actúan por medio del cuerpo
Constatamos que nuestra calidad de desear... no la colma nada de la naturaleza, sino que todo se muestra deficiente con relación a ella
[La imaginación] se opone con todas sus fuerzas a la oración pura
Los hombres, en su locura, despreciaron el don que se les había hecho, se apartaron de Dios y ensuciaron de tal manera su alma que no solo olvidaron la idea de Dios, sino que se forjaron otros dioses en su lugar. Se hicieron ídolos en vez de la verdad, y prefirieron la nada al verdadero Dios, adorando a la criatura en lugar de al Creador
El cristiano tiene que acordarse siempre de Dios
En efecto, el ojo no tiene la capacidad de ver simultáneamente dos cosas, a menos que se dirija por turno y por separado a cada uno de los objetos visibles; la lengua tampoco puede estar al servicio de idiomas diferentes, pronunciando en el mismo instante palabras hebreas y griegas; el oído no escucha simultáneamente el relato de unos acontecimientos y una enseñanza didáctica
El alma racional actúa según la naturaleza cuando su parte irascible lucha por la virtud
Nuestros juicios no se forman según la naturaleza de las cosas que nos impresionan, sino según el sentimiento del alma que las ve con los ojos
Si la peste infecciosa infecta la parte racional, engendra en ella la cenodoxia, el encumbramiento, el orgullo, la presunción... Aplicad, pues, al miembro o a la parte de vuestra alma que hemos dicho que está especialmente herida, el remedio de la verdadera humildad
[Aquel que] no deja caer en el olvido tales favores... se orienta hacia toda la buena ascesis de la virtud y hacia todas las obras justas con un ardor siempre mantenido y siempre dispuesto a ejecutar la voluntad de Dios
[Los santos que] se aproximan a la perfección, tienen continuamente en el corazón el recuerdo del Señor Jesús
Toda inteligencia humana extraviada y que se aparta de su movimiento natural, ya no se mueve más que hacia las pasiones, los sentidos y las cosas sensibles, puesto que tampoco tiene otro lugar adonde dirigirse, una vez que le falta el movimiento que le encamina por naturaleza hacia Dios
Quien no somete a Dios su propia voluntad, se somete a su adversario
[Adán tenía la posibilidad] de abandonar el bien e ir al mal, separándose de Dios por una opción deliberada
El alma unida a Dios por el amor no puede ser arrastrada por los placeres y los apetitos del cuerpo, ni incluso hacia ningún otro deseo a nada visible ni incluso invisible, sea un objeto, sea una pasión, pues el dulce amor de Dios tiene atado el impulso de su corazón, o mejor dicho, toda la inclinación de su voluntad. Y ¿cómo podría ésta, una vez ligada a su propio Creador, arder de fiebre por causa del cuerpo, o realizar, aun en pequeña medida, sus propios deseos? De ningún modo
Si el hombre dirige su ira solo contra la antigua serpiente, entonces se mueve según la naturaleza
[El cuerpo] participa también en la santificación
Nada de aquí nos sacia, nada satisface nuestros deseos, estamos siempre alterados, como si nunca alcanzáramos el objeto de nuestras aspiraciones. Pues el alma humana tiene sed de infinito, y ¿cómo le satisfaría el mundo pasajero? Eso es lo que el Salvador enseñó a la Samaritana: ‘El que beba de esta agua volverá a tener sed’ (Jn 4, 13)
Los santos dicen que [la imaginación] es como un puente por el que pasan los demonios
Los hombres, habiendo aprendido a imaginar el mal que no existe, se han formado asimismo unos dioses que no existen... En su locura..., al olvidar el pensamiento y el conocimiento de Dios y no tener sino una razón cegada o, más bien, una sinrazón, se han representado las cosas aparentes como si fueran dioses, glorificando a la criatura en vez de al Creador (cf. Rom 1, 25) y divinizando a las obras en lugar de a Aquel que es la causa y el demiurgo y el Amo, Dios
El espíritu que rechaza el recuerdo de Dios sucumbe a la ira o a la concupiscencia
El cuidado de uno acarrea necesariamente la separación del otro
La naturaleza de la potencia irascible es luchar por el placer
Se os han dado los ojos para que, a la vista de la creación, deis gloria al Señor
La Escritura dice: ‘El infierno y la perdición son patentes para el Señor’ (Prov 15, 11). Habla de la ignorancia del corazón y del olvido. La ignorancia es el infierno, y el olvido la perdición
La primera Eva nos enseña que la vista, el gusto y los demás sentidos, cuando los usamos sobrepasando la medida, disipan la memoria del corazón. En efecto, mientras no miró con placer el árbol de la prohibición, ella se acordaba concienzudamente del precepto divino. Por eso seguía todavía como cobijada bajo las alas del divino amor... Pero cuando empezó a contemplar la madera con delectación, a tocarla con un deseo ardiente y después probó su fruto con un intenso placer..., entregó todo su deseo al gozo del presente, mezclando a Adán con su propio pecado por la dulce apariencia del fruto. Desde entonces, el espíritu humano ya no puede acordarse de Dios y de sus mandamientos más que con esfuerzo
El velo es la ilusión producida por los sentidos, que lija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y cierra el paso a los inteligibles
La unión espiritual es la memoria en estado puro
Era preciso que el hombre fuera primero probado. Sin haber sido probado ni tentado, el hombre no es en absoluto digno. Llevado por la tentación a la perfección en la observancia del mandamiento, hubiera conocido la incorruptibilidad como pago de su virtud
Aquel que es iluminado por el Espíritu Santo... en realidad ve en espíritu, vele o duerma, esos bienes que el ojo no ha visto, que el oído no ha oído, que no han entrado en el corazón del hombre y que los mismos ángeles desean vislumbrar
Si [el hombre] dirige su ira contra sus semejantes..., entonces se mueve de modo no racional (ού λογικώς) y vive de forma contraria a la razón (άλόγως)
¿Qué alegría y qué movimiento del cuerpo hay que no sean una actividad común al alma y al cuerpo?... Existen, en efecto, pasiones bienaventuradas, actividades comunes que no encadenan el Espíritu a la carne, sino que atraen a la carne hasta una dignidad cercana a la del Espíritu y la obligan a volverse ella también hacia lo alto. ¿Cuáles son? son las actividades espirituales, que no van del cuerpo a la inteligencia...y sino que descienden de la inteligencia al cuerpo, para transformarlo en algo mejor y deificarlo por sus acciones y sus pasiones... En los hombres espirituales, la gracia del Espíritu, transmitida al cuerpo por medio del alma, le proporciona a éste también la experiencia de las cosas divinas, y le permite sentir la misma pasión del alma que tiene la experiencia divina; esta alma, puesto que experimenta la pasión de las cosas divinas, posee sin duda una parte apasionada, digna de elogio y divina... Cuando ella prosigue esta actividad bienaventurada, deifica también al cuerpo; entonces el cuerpo ya no se mueve empujado por las pasiones corporales y materiales, [...] sino que se vuelve sobre sí mismo, rechaza cualquier relación con las cosas malas e inspira él mismo su propia deificación, una deificación inalienable
Sean cuales sean los bienes con los que somos favorecidos, incluso aunque poseyéramos la totalidad de los bienes, lanzamos nuestra mirada más lejos y, más allá de los bienes presentes, perseguimos los bienes ausentes; nada sacia nuestro deseo, nada aplaca nuestra sed de dicha, nada satisface plenamente nuestra capacidad de gozar
Mientras que nada subsiste fuera del Verbo, sino que el cielo y la tierra y todos los seres que contienen dependen de Él, los hombres, sin embargo, en su locura, han rechazado el conocimiento y la piedad para con Él, y han honrado a lo que no es en vez de a lo que es, y en lugar de a Dios, que es verdaderamente, han divinizado a la nada, adorando a la criatura en lugar de al Creador, lo cual es una locura
Lo mismo que Dios creó el cielo y la tierra para que el hombre habitara allí, también creó el cuerpo y el alma del hombre para que sean su morada, para que él habite y descanse en el cuerpo como en su casa, teniendo por esposa llena de belleza al alma amada
[El ‘conocimiento del bien y del mal’ designa] una disposición interior frente a lo que [les] resulta agradable
Los ángeles nos sugieren el placer espiritual y la beatitud que le sigue, para exhortarnos a dirigir nuestra irascibilidad contra los demonios
El ojo está hecho para celebrar al Creador al ver las criaturas de Dios
Son tres gigantes extranjeros, poderosos y fuertes que tú tienes que considerar; sobre ellos se apoya toda la fuerza de nuestro temible enemigo espiritual... Aquellos que consideramos como los poderosos gigantes del Mal son la ignorancia, madre de todos los males; el olvido, su hermano, su socio y su auxiliar; y la negligencia, que teje en el alma un vestido y un velo tenebrosos de nubes negras. Esta última consolida y fortalece a las otras dos, les proporciona consistencia introduciendo el mal de modo endémico y arraigándolo en el alma especialmente despreocupada. El resto de las pasiones crece y se fortifica gracias a la negligencia, el olvido y la ignorancia. Ellas se apoyan mutuamente y no pueden mantenerse las unas sin las otras. El poder de las fuerzas enemigas se manifiesta en ellas, así como el vigor de los príncipes del mal; por medio de ellas todo el ejército de los espíritus malvados se insinúa, se consolida y puede realizar sus designios
A partir del momento en que una mala inclinación lo ha puesto en un estado de doble ciencia, nuestro espíritu no puede por menos, aunque no quiera, que tener al mismo tiempo pensamientos buenos y malos... En efecto, a medida que se apresura a concebir el bien, recuerda inmediatamente el mal, ya que, a consecuencia de la desobediencia de Adán, el recuerdo del hombre se encuentra escindido en un doble pensamiento
Al organizar la naturaleza humana, Dios dotó a su espíritu con una potencia de placer que le hacía capaz de gozar inefablemente de Él
[La oración] halla en él [el recuerdo de Dios] la materia sobre la que se le ha concedido basarse
[A las visiones divinas] no hay que llamarlas ensueños, sino sencillamente visiones y contemplaciones
La potencia agresiva ocupa un lugar intermedio entre el deseo y la razón del alma. Es como un arma que posee cada uno de ellos en su movimiento antinatural o conforme a la naturaleza. Cuando el deseo y la razón se mueven, según la naturaleza, hacia lo divino, la potencia agresiva es en cada uno de ellos un arma justa que actúa solo contra la Serpiente que les tienta y les propone deleitarse con los placeres de la carne y gozar de la gloria de los hombres. Pero cuando se apartan de su movimiento natural, cuando desnaturalizan su potencia, cuando se vuelven de la consideración de las cosas divinas hacia las cosas humanas, la potencia agresiva es un arma de la injusticia que sirve al pecado. Entonces, mediante ella, el deseo y la razón combaten y atacan a aquellos que intentan contrariar sus impulsos y sus codicias
Hemos recibido la memoria para llevar a Cristo en nosotros
Los hombres, despreciando las realidades superiores y lentos para captarlas, buscaron en su lugar las que estaban más cerca de ellos. Ahora bien, lo que está más cerca es el cuerpo y los sentidos; por eso apartaron su espíritu de los inteligibles y se pusieron a considerarse a ellos mismos. Al considerarse a ellos mismos, se apegaron a su cuerpo y a las demás cosas sensibles, y equivocándose -por decirlo así- en su propia causa, llegaron a desearse a ellos mismos, prefiriendo su propio bien a la contemplación de las cosas divinas
[Cuando el apóstol habla del ‘hombre viejo’] entiende por tal un hombre entero que tiene otros ojos además de nuestros ojos, una cabeza además de nuestra cabeza, unos oídos además de nuestros oídos, unas manos además de nuestras manos y unos pies además de nuestros pies. Pues el Maligno ha manchado y trastocado al hombre entero, alma y cuerpo; y ha revestido al hombre con un ‘hombre viejo’... que no se somete a la ley de Dios..., de modo que el hombre ya no ve como quiere, sino que ve y oye de forma perversa, sus pies se apresuran a hacer el mal, sus manos cometen la iniquidad y su corazón alberga malas intenciones
Dado que la mayoría considera el bien aquello que cautiva los sentidos, y ya que la misma palabra designa el bien real y el bien aparente, el deseo que se dirige hacia el mal como si fuera un bien lo llama la Escritura ‘conocimiento del bien y del mal’, queriendo expresar con la palabra ‘conocimiento’ esta disposición interior y esta mezcla
La facultad agresiva (θυµός) impura es una potencia del alma enferma
Contemplemos nuestros miembros: encontraremos que ellos también son causa de nuestra ruina si no tenemos cuidado; no lo serán por su naturaleza, sino debido a nuestra negligencia
Todos los que olvidan a Dios se vuelven voluptuosos
Desde entonces [desde el pecado de Adán], el espíritu humano ya no puede acordarse de Dios y de los mandamientos más que con esfuerzo
Solo hay una felicidad: la vida común del alma con el Verbo... El único placer es acceder a las cosas divinas
[En su memoria el hombre] es arrebatado por encima de la naturaleza
Lo que ocupa el alma y entra en ella en el estado de vigilia cautiva también su imaginación y su pensamiento durante el sueño
[En los sueños] las imaginaciones del espíritu se corresponden con la disposición del hombre interior y con sus preocupaciones
El alma es mudable por naturaleza, y aunque se ha apartado del bien no por eso deja de estar en movimiento. Por tanto, se mueve, pero ya no lo hace hacia la virtud para ver a Dios: al dirigir su pensamiento a lo que no es, transforma la potencia que tiene y se sirve de ella para volverse hacia los deseos que ha imaginado, ya que ha sido hecha independiente. Puede inclinarse al bien, pero también apartarse del bien. En este caso, piensa en cosas totalmente opuestas, pues no puede dejar de estar en movimiento, siendo por naturaleza, como acabo de decir, muy voluble
[Las cosas que nos dan ocasión de mal] en principio parecen deseables y son buscadas como un bien a consecuencia de un engaño
[La naturaleza de la potencia agresiva] es luchar con vistas al placer, cualquiera que sea este
Los ensueños que aparecen ante el alma en el amor de Dios son con seguridad indicios de un alma sana
[Adán] orientaba hacia Él [Dios] toda su capacidad de amar
[El hombre espiritual] se olvida de sí mismo. Olvida su naturaleza. Ya no se acuerda en absoluto de este siglo. Y no deja de meditar y de concebir todo lo que revela la grandeza de Dios
Cuando la parte concupiscible del alma (έπιθυµετικόν) es empujada hacia las pasiones, las asechanzas, las voluptuosidades y los disfrutes de la vida, el alma percibe las mismas cosas en sus sueños. Si la parte irascible (θυµικόν) la hace encolerizarse contra sus semejantes, no sueña sino con irrupciones de fieras, batallas y peleas de serpientes, y discute con sus adversarios como ante un tribunal. Si es la parte racional (λογιστικόν) la que es exaltada por la cenodoxia o por el orgullo, el alma se figura que tiene alas y vuela por los aires, que reina sobre un trono elevado o marcha a la cabeza del pueblo ante un cortejo de carruajes
El que mantiene su alma en el amor a la materia y al placer, busca en la imaginación la posesión de las cosas, el bienestar y el dinero, las formas de la mujer y los besos apasionados; se mancha la túnica y se ensucia la carne. El que tiene el alma codiciosa y avara, ve oro por doquier, lo exige, cobra intereses abusivos, lo atesora, pero carece de compasión y se condena. El que tiene el alma colérica y envidiosa, es perseguido por fieras y serpientes venenosas, y es presa de espanto y miedo. El que tiene el alma inflada por la vanagloria, se ve aclamado y rodeado por la gente; imagina los tronos del poder y la autoridad; considera que tiene lo que aún no tiene, o al menos piensa que lo tendrá, y vive siempre en vilo. El que tiene el alma soberbia y presuntuosa se ve llevado por los vehículos más ostentosos, e incluso imagina que tiene alas y vuela por los aires. Y todos tiemblan ante este elevado poder
Viendo que el placer era un bien para ella, el alma, en su error, abusó del nombre de bien, y pensó que el placer era el bien absoluto y verdadero: igual que un hombre que, preso de demencia, pidiera una espada para herir a aquellos que se encuentra y creyera que eso es la sabiduría
El mal esconde en sus profundidades, como una trampa, la muerte, pero mediante una apariencia engañosa hace que tenga la imagen del bien
[Los demonios] nos arrastran hacia los deseos del mundo y constriñen a la parte irascible a combatir a los hombres en contra de su naturaleza
Dios, el Verbo, que creó la naturaleza de los hombres, no estableció con ella el placer sensible
[El hombre espiritual tiene una] memoria ligada al género de vida que lleva...; no piensa en las cosas de este mundo, no se acuerda de ellas
Cuando el espíritu alcanza las cosas sobrenaturales, los sentidos permanecen según la naturaleza y se abren a las causas libres de toda pasión. No buscan más que sus razones (λόγοι) y sus naturalezas. Disciernen sin error sus energías y sus cualidades. No se ven afectados ni son arrastrados hacia ellas de forma antinatural
Al apartarse de la consideración del deseo del Uno y del Ser, es decir, de Dios, los hombres se adentraron en la diversidad y la multiplicidad de los deseos corporales
Sucede que la inteligencia, inducida a error en su deseo del verdadero bien, fue desviada hacia lo que no es; engañada por el promotor y el consejero del vicio, se dejó persuadir de que el bien era todo lo contrario del bien
No vayas a desviar el uso que haces de la potencia irascible hasta usarla de modo antinatural enfadándote contra tu hermano
El diablo, mediante un engaño persuadió al hombre para que trasladara el deseo de su alma de lo que estaba permitido a lo que estaba prohibido, y para que se volviera hacia la transgresión del mandamiento divino
Desde el momento en que la memoria de Dios se aposenta en el alma, borra cualquier otro recuerdo
Todas las acciones ramificadas en los sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, se mueven de acuerdo con la naturaleza si predomina lo mejor
Presa del placer, el alma se pone a procurarlo de muchas maneras
[El Maligno es un encantador] que hace brillar la gracia externa de las apariencias y, como un charlatán, induce nuestro gusto por algún placer de los sentidos
La naturaleza del elemento irascible... es luchar por el placer, sea cual sea
[Dios creó a Adán como] la criatura última, como una especie de laboratorio donde se concentra todo
Lo que le pasa al pez cuando sale del agua, le pasa al espíritu cuando sale del recuerdo de Dios y se dispersa en el recuerdo del mundo
Dotados como estamos de sentidos, tenemos que percibir bien las cosas sensibles, elevarnos por su belleza al Creador y volver a llevar a Él el conocimiento irreprochable de estas cosas
Como [Dios] sabía que la voluntad del hombre podía inclinarse en los dos sentidos, tomó la delantera y le impuso una ley; fortificó la gracia que le había dado
El impulso que arrastra al mal a los seres vivos es una enfermedad de nuestra naturaleza
La oración hace que la inteligencia ejerza la actividad que le es propia
[Dios introdujo a Adán] providencialmente en medio de los seres como un vínculo natural entre los extremos [de la creación]
[El alma] no sabe que no ha sido creada simplemente para moverse, sino para moverse hacia el término debido
El alma se inclina sobre los placeres del cuerpo como las bestias sobre el forraje
La oración es la actividad que conviene a la inteligencia, es decir, el empleo mejor y más adecuado de ésta
[Adán poseía] por naturaleza, en su situación intermedia, toda facultad de unificación por la relación de sus partes con todos los extremos
[El alma] se ha puesto en movimiento, pero no hacia la virtud ni para ver a Dios: al llevar su pensamiento a lo que no es, transforma el poder que hay en ella y lo utiliza para volverse hacia los deseos que ha imaginado
En cuanto a la agresividad (θυµός), a la ira (όργή) y al odio (µίσος), es necesario que estas potencias vigilen a la puerta como perros guardianes con el único objetivo de resistir al pecado, que utilicen su fuerza natural contra el ladrón, contra el enemigo que se desliza dentro para procurar la pérdida del tesoro divino y viene a robar, matar y destruir
Si tenemos recuerdos apasionados de una cosa, es que antes hemos recibido los objetos con pasión; e inversamente, de todos los objetos que recibimos con pasión, tendremos también recuerdos apasionados
[Dios encargó al hombre como tarea] manifestar el gran misterio del plan divino, conduciendo armoniosamente a buen fin la unificación recíproca de los extremos entre los seres, de los más próximos a los más lejanos, y de los menores a los más excelentes, mediante una tensión cuyo resultado culminaría en Dios
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no ha existido el principio, no tiene sustancia. Son los hombres quienes, negándose a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar a su antojo lo que no existe...; el alma humana, tapándose los ojos que le permiten ver a Dios, ha concebido el mal y, moviéndose hacia él, cree hacer algo cuando en realidad no hace nada, ya que lo que imagina es la nada. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra tal como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por él; sin embargo, en lugar de Dios, lo que ha buscado son las tinieblas y las cosas corruptibles
La naturaleza humana, en cualquier caso, opta entre dos direcciones opuestas
El demonio es terriblemente celoso del hombre que reza, y emplea todos los medios para hacer que no alcance su objetivo. Por eso no cesa de reavivar por medio de la memoria el pensamiento de los objetos
[Adán] se movió en contra de su naturaleza, de su propia iniciativa y locamente (άνοήτως), haciendo mal uso de la facultad natural que se le había confiado en su constitución, con vistas a la unificación de los que estaban separados, para obrar, en cambio, la separación de los que estaban unidos
El cuerpo tiene ojos para ver la creación y conocer a su Creador por el orden armonioso de ésta
Si la vida humana estuviera dirigida por alguna necesidad, la imagen en este punto sería falsa, pues estaría alterada por una diferencia respecto a su modelo. ¿Cómo se podría llamar ‘imagen de la naturaleza soberana’ a algo que estuviera esclavizada bajo el yugo de las necesidades? Lo que ha sido creado por completo a imagen de la divinidad debía poseer en su naturaleza una voluntad libre e independiente
Cuando los demonios te ven lleno de ardor por la verdadera oración, te sugieren el pensamiento de algunos objetos que te representan como necesarios. Y luego, en seguida, excitan el recuerdo ligado a ellos, impulsando a la inteligencia a buscarlos. Luego, como esta no los encuentra, se entristece mucho y se apena. Entonces, en el tiempo de la oración, le hacen rememorar los objetos de sus búsquedas y de sus recuerdos, para que la inteligencia, ablandada por estas conexiones, no obtenga la oración fructuosa
[Adán quiso] apoderarse de las cosas de Dios sin Dios, y contra Dios y no según Dios