Los hombres, despreciando las realidades superiores y lentos para captarlas, buscaron en su lugar las que estaban más cerca de ellos. Ahora bien, lo que está más cerca es el cuerpo y los sentidos; por eso apartaron su espíritu de los inteligibles y se pusieron a considerarse a ellos mismos. Al considerarse a ellos mismos, se apegaron a su cuerpo y a las demás cosas sensibles, y equivocándose -por decirlo así- en su propia causa, llegaron a desearse a ellos mismos, prefiriendo su propio bien a la contemplación de las cosas divinas
Traducido del griego