Citas sobre valentía — 23 citas

Sobre valentía

Si hacéis buen uso de la ira y os servís de ella según las reglas de la razón, ella se convertirá en fuerza

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías,X, Sobre la ira

En cuanto a la irascibilidad, a la ira, al odio, es preciso que utilicen su fuerza natural contra el ladrón, contra el enemigo que se desliza dentro para echar a perder el tesoro divino y viene para ‘robar, matar y destruir’ (Jn 10, 10)

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XVIII, 3

La naturaleza de la parte irascible es combatir contra los demonios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

La ira ha sido puesta en nosotros no para que pequemos..., no para que se convierta en nosotros en una pasión, en una debilidad, sino para que sea un remedio contra las pasiones

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario al salmo 4, 7

¿Acaso no dice con evidencia: irritaos contra vuestros vicios y vuestra ira?

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9 (cf., 8); VII, 3, 3

Guárdate de descuidar la caridad y la templanza, pues ellas son las que purifican a fondo las potencias patéticas del alma y te abren sin cesar el camino del conocimiento

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 57; 72

[Conviene convertir la potencia irascible para que actúe] de una manera justa, tal como ha sido creada por Dios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126

[El temor de Dios, unido a la fe, proporciona al hombre] la fuerza para emprenderlo todo, incluso lo que parece difícil o imposible a la mayoría

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 69

[El hombre que usa virtuosamente la potencia irascible] la emplea como un remedio

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, Sobre la ira

[El principio de la potencia irascible en su uso patológico era] luchar con vistas al placer, cualquiera que fuera

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

Grande es el poder de la tristeza; es una enfermedad espiritual que requiere mucha fuerza para hacerle frente valientemente y para rechazar lo que tiene de malo después de tomar lo que tiene de útil, pues posee su utilidad. En efecto, la tristeza es buena y útil cuando hemos pecado, pero es inútil cuando está causada por calamidades humanas

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre las estatuas, IV, 5; Consolaciones a Estagiro, III, 13-14; Comentario a san Juan, LXXVIII, 1

Comprendemos que hasta la excitación de la ira puede sernos muy saludable para que, enfadándonos con nuestros vicios y nuestros extravíos, nos apliquemos más a las virtudes y a los ejercicios espirituales

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9 (cf., 8); VII, 3, 3

El Salvador dijo: ‘Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios’. Lo verán, a Él y a los tesoros que están en Él, cuando se purifiquen por medio de la caridad y la templanza, y tanto más cuanto más enérgico sea su esfuerzo por purificarse

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 57; 72. Este último pasaje lo retoma textualmente Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 75

Debemos poner en práctica... la parte irascible del alma contra nuestro hombre exterior... Está escrito: ‘enfureceos contra el pecado’, es decir, ‘enfureceos contra vosotros mismos’

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9

Como un soldado dócil a las órdenes de su capitán está siempre dispuesto a ir a socorrer a quienes lo necesitan, así también la ira puede ayudar a la razón a combatir el pecado. La indignación sirve al alma de resorte; le inspira fuerza, valor y constancia para conducir la empresa hasta el final; da vigor y firmeza a un espíritu que se deja ablandar por el placer. Nunca sentiremos el horror que debemos tener al pecado si no somos animados por la indignación y la ira, de modo que, cuando está sometida a la razón, debemos amarla tanto como hemos de odiarla cuando es irracional

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, Sobre la ira

Cuando la virtud está en la parte irascible, se llama valentía

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 89

Se nos ha ordenado para nuestra salvación ‘enfurecernos’ contra nosotros mismos y contra las malas sugerencias que surgen en nosotros, y ‘no pecar’, es decir, impedirles hacer daño

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9; 7

Que la potencia de la agresividad luche para conservar a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Comentario al Padrenuestro, en PG 90, 896C

Debemos emplear... de un modo justo, según la naturaleza... la parte irascible contra Satán, la serpiente

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9

En el momento de las tentaciones no se debe dejar la celda..., sino recibir valientemente a los asaltantes, a todos ellos, pero sobre todo al demonio de la acedia que, puesto que es el más opresivo de todos, la pone a prueba en el más alto grado

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 5 (ed. Gressmann, 157); Tratado práctico, 28

La ira tiene en nosotros un servicio que prestar, y solo en función de este nos resulta útil y saludable acogerla: se trata de cuando nos sublevamos contra los movimientos lascivos de nuestro corazón

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9; 7

[La potencia irascible lucha también] por el placer espiritual y la felicidad que lo sigue

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 48; Cuestiones a Talasio, I, en PG 90, 269B

Cuando es conforme a la naturaleza, la ira es valentía

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Disputa con Pirro, en PG 91, 309C