El que mantiene su alma en el amor a la materia y al placer, busca en la imaginación la posesión de las cosas, el bienestar y el dinero, las formas de la mujer y los besos apasionados; se mancha la túnica y se ensucia la carne. El que tiene el alma codiciosa y avara, ve oro por doquier, lo exige, cobra intereses abusivos, lo atesora, pero carece de compasión y se condena. El que tiene el alma colérica y envidiosa, es perseguido por fieras y serpientes venenosas, y es presa de espanto y miedo. El que tiene el alma inflada por la vanagloria, se ve aclamado y rodeado por la gente; imagina los tronos del poder y la autoridad; considera que tiene lo que aún no tiene, o al menos piensa que lo tendrá, y vive siempre en vilo. El que tiene el alma soberbia y presuntuosa se ve llevado por los vehículos más ostentosos, e incluso imagina que tiene alas y vuela por los aires. Y todos tiemblan ante este elevado poder
Traducido del griego