Citas sobre imaginación — 39 citas

Sobre imaginación

[El alma] se ha puesto en movimiento, pero no hacia la virtud ni para ver a Dios: al llevar su pensamiento a lo que no es, transforma el poder que hay en ella y lo utiliza para volverse hacia los deseos que ha imaginado

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 4; 7

[La inteligencia,] como está siempre en movimiento, se forma a menudo imágenes vanas respecto a cosas que no existen

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCXXXIII, 1

Nada de lo que aparece en la vida aparece tal como es, sino que, según nuestras imaginaciones engañosas, la vida nos muestra unas cosas por otras, riéndose de las esperanzas de sus beatos admiradores, camuflándose ella misma bajo el engaño de las apariencias

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, III, 4

El demonio es terriblemente celoso del hombre que reza, y emplea todos los medios para hacer que no alcance su objetivo. Por eso no cesa de reavivar por medio de la memoria el pensamiento de los objetos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 46

[Con los sueños malsanos ocurre lo mismo] que con las enfermedades del cuerpo, que no se contraen en el momento en que parecen nacer, sino mucho antes

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 11

Desde entonces [desde el pecado de Adán], el espíritu humano ya no puede acordarse de Dios y de los mandamientos más que con esfuerzo

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 56

[El] espíritu vaga de fantasmas en fantasmas, que se desvanecen unos en los otros

Juan el Solitario Juan el Solitario, Diálogo sobre el alma y las pasiones de los hombres, ed. de Hausherr, 38

[El hombre ha hecho de su imaginación] un puente por el que pasan los demonios

Barsanufio de Gaza Barsanufio, Cartas, 102. Cf. también Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 5

Como hemos dicho, ninguna imaginación tiene lugar de ser ante Dios. Pues Dios está sencillamente, de una vez para siempre, más arriba que todo y más allá de todo pensamiento

Dionisio Areopagita Dionisio Areopagita, Escolios sobre los nombres divinos, en PG 4, 201C

Una imaginación es una alienación del espíritu

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, III, 37

Cuando el alma comienza a sentirse sana, entonces las imágenes, durante el sueño, empiezan a aparecer ante él simples y sin confusión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 89

[El hombre caído está] cubierto por un abismo de olvido

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 116

Aquel que es iluminado por el Espíritu Santo... en realidad ve en espíritu, vele o duerma, esos bienes que el ojo no ha visto, que el oído no ha oído, que no han entrado en el corazón del hombre y que los mismos ángeles desean vislumbrar

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 61; cf. 62

[En los sueños] las imaginaciones del espíritu se corresponden con la disposición del hombre interior y con sus preocupaciones

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 60

La desobediencia ha falseado las relaciones de la memoria simple con el bien, ha corrompido sus potencias y debilitado su atracción natural hacia la virtud

Gregorio el Sinaíta Gregorio el Sinaíta, Capítulos, 61

[La imaginación mala] se opone... a la obra simple y recta del espíritu

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria espiritual, 64

[Hay que aplicar la atención a la oración] permaneciendo sin imágenes ni figuras, sin imaginar ni pensar en nada, ni sensible ni intelectual, ni exterior ni interior, ni aun cuando se trate de algo bueno. Pues Dios está fuera de todo lo sensible y lo inteligible, por encima de todo ello; por lo tanto, el espíritu que quiere unirse a Dios por medio de la oración debe salir a la vez de lo sensible y de lo inteligible, superar todo esto para obtener la unión divina

Nicodemo el Hagiorita Nicodemo el Hagiorita, Enchiridion, 10

El mal no viene de Dios, no está en Dios, no ha existido el principio, no tiene sustancia. Son los hombres quienes, negándose a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar a su antojo lo que no existe...; el alma humana, tapándose los ojos que le permiten ver a Dios, ha concebido el mal y, moviéndose hacia él, cree hacer algo cuando en realidad no hace nada, ya que lo que imagina es la nada. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra tal como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por él; sin embargo, en lugar de Dios, lo que ha buscado son las tinieblas y las cosas corruptibles

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 4; 7

Cuando los demonios te ven lleno de ardor por la verdadera oración, te sugieren el pensamiento de algunos objetos que te representan como necesarios. Y luego, en seguida, excitan el recuerdo ligado a ellos, impulsando a la inteligencia a buscarlos. Luego, como esta no los encuentra, se entristece mucho y se apena. Entonces, en el tiempo de la oración, le hacen rememorar los objetos de sus búsquedas y de sus recuerdos, para que la inteligencia, ablandada por estas conexiones, no obtenga la oración fructuosa

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 10

[Los sueños malsanos son] el síntoma de un mal que se incubaba interiormente..., que el reposo del sueño hace salir a la superficie, revelando la fiebre oculta de las pasiones que hemos contraído alimentando a lo largo de la jornada pensamientos malsanos

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 11

Los ensueños que aparecen ante el alma en el amor de Dios son con seguridad indicios de un alma sana

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien capítulos gnósticos, 37

[Los perfectos son aquellos] que son capaces de dirigir su espíritu y de conservarlo en el temor de Dios, para que no vaya a la deriva y no sea engullido por una profunda distracción o por fantasías

Barsanufio de Gaza Barsanufio, Cartas, 431

Hoy el hombre se mueve poseído por la imaginación irracional de las pasiones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 45, en PG 91, 1353C. Cf. Centurias sobre la caridad, II, 56

Por medio de la imaginación engañosa los demonios nos empujan siempre a pecar

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 118; 14

[A las visiones divinas] no hay que llamarlas ensueños, sino sencillamente visiones y contemplaciones

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 64

El que mantiene su alma en el amor a la materia y al placer, busca en la imaginación la posesión de las cosas, el bienestar y el dinero, las formas de la mujer y los besos apasionados; se mancha la túnica y se ensucia la carne. El que tiene el alma codiciosa y avara, ve oro por doquier, lo exige, cobra intereses abusivos, lo atesora, pero carece de compasión y se condena. El que tiene el alma colérica y envidiosa, es perseguido por fieras y serpientes venenosas, y es presa de espanto y miedo. El que tiene el alma inflada por la vanagloria, se ve aclamado y rodeado por la gente; imagina los tronos del poder y la autoridad; considera que tiene lo que aún no tiene, o al menos piensa que lo tendrá, y vive siempre en vilo. El que tiene el alma soberbia y presuntuosa se ve llevado por los vehículos más ostentosos, e incluso imagina que tiene alas y vuela por los aires. Y todos tiemblan ante este elevado poder

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 60

Si queremos descubrir y conocer la verdad sin temor a equivocarnos, procuremos no tener más que la operación del corazón absolutamente sin forma ni figura, no reflejar en nuestra imaginación ni forma ni impresión de las llamadas cosas santas, no contemplar ninguna luz, pues el error, sobre todo al principio, acostumbra a confundir la mente de los menos experimentados con estas fantasías engañosas

Gregorio el Sinaíta Gregorio el Sinaíta, Sobre la hesiquía y la oración; Cómo debe el hesicasta comportarse en la oración

Quienes han progresado, con el tiempo rechazan toda imaginación, tanto la buena como la mala. Las alejan. Como se funde la cera en el fuego, las reducen a cenizas y las consumen mediante la oración pura, desatando y despojando el espíritu de toda figura, puesto que se dirigen simplemente hacia Dios, y... lo acogen y se unen a él en la unidad más allá de las formas

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria espiritual, 65

Cuando en las imaginaciones del sueño los demonios, atacando la parte concupiscible, nos hacen ver reuniones de amigos, banquetes de parientes, coros de mujeres y todos los demás espectáculos del mismo género que provocan placer, es que estamos enfermos en esta parte y que la pasión es fuerte en lo referente a ella. Cuando, en cambio, trastornan la parte irascible, forzándonos a seguir caminos escarpados, haciendo que surjan hombres armados y animales venenosos o carnívoros, y nos aterramos ante estos caminos y huimos perseguidos por esas fieras y esos hombres, entonces tengamos cuidado de nuestra parte irascible

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 54, cf. también De los malos pensamientos

Igual que el espíritu de un hombre hambriento se imagina el pan, y el de un hombre sediento se imagina el agua, así también el espíritu de quien es glotón imagina toda suerte de alimentos, el espíritu de quien ama el placer imagina formas de mujeres, el espíritu del vanidoso imagina los honores que los hombres le atribuyen, el espíritu del rencoroso imagina cómo vengarse de quien le ha ofendido, el espíritu del envidioso imagina cómo hacer daño a quien envidia, y así ocurre con el resto de las pasiones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 68; 69; 85

Sin la imaginación, Satán no puede suscitar pensamientos ni exponerlos al espíritu para engañarlo

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 118; 14

Lo que ocupa el alma y entra en ella en el estado de vigilia cautiva también su imaginación y su pensamiento durante el sueño

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 62

Si practicas como es debido la hesiquía a la espera de la unión con Dios, no dejes nunca que un objeto sensible o inteligible, exterior o interior, aunque sea la imagen de Cristo, o la forma pretendida de un ángel, o de santos, o una luz, se inscriba o se dibuje en tu mente

Gregorio el Sinaíta Gregorio el Sinaíta, Sobre la hesiquía y la oración; Cómo debe el hesicasta comportarse en la oración

Por eso los Padres divinos hablan de ella [la imaginación] y contra ella de muchas maneras. Como el Dédalo del mito, esta imaginación posee numerosas formas, y como la hidra, tiene muchas cabezas... Por ella atraviesan y pasan los asesinos infames que vienen a unirse y a mezclarse con el alma, que hacen de ella una colmena de abejorros, una morada de pensamientos estériles y apasionados

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria espiritual, 64

Cuando se excita la concupiscencia (έπιθυµία), el espíritu ve en sueños lo que constituye la materia del placer. Cuando lo es la irascibilidad (θυµός), ve lo que provoca el miedo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 69

Así es como [Satán] separó a Adán de Dios, haciéndole imaginar que poseía la dignidad divina. Y así es como el enemigo mentiroso y astuto sigue engañando a los pecadores

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 119

Cuando la parte concupiscible del alma (έπιθυµετικόν) es empujada hacia las pasiones, las asechanzas, las voluptuosidades y los disfrutes de la vida, el alma percibe las mismas cosas en sus sueños. Si la parte irascible (θυµικόν) la hace encolerizarse contra sus semejantes, no sueña sino con irrupciones de fieras, batallas y peleas de serpientes, y discute con sus adversarios como ante un tribunal. Si es la parte racional (λογιστικόν) la que es exaltada por la cenodoxia o por el orgullo, el alma se figura que tiene alas y vuela por los aires, que reina sobre un trono elevado o marcha a la cabeza del pueblo ante un cortejo de carruajes

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 63

[La imaginación] se opone con todas sus fuerzas a la oración pura

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria espiritual, 64

Los santos dicen que [la imaginación] es como un puente por el que pasan los demonios

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria espiritual, 64