El alma es mudable por naturaleza, y aunque se ha apartado del bien no por eso deja de estar en movimiento. Por tanto, se mueve, pero ya no lo hace hacia la virtud para ver a Dios: al dirigir su pensamiento a lo que no es, transforma la potencia que tiene y se sirve de ella para volverse hacia los deseos que ha imaginado, ya que ha sido hecha independiente. Puede inclinarse al bien, pero también apartarse del bien. En este caso, piensa en cosas totalmente opuestas, pues no puede dejar de estar en movimiento, siendo por naturaleza, como acabo de decir, muy voluble
Traducido del griego