La multitud de los que habían creído tenían un solo corazón y una sola alma. Nadie decía que sus bienes le pertenecieran en propiedad, sino que tenían todo en común
En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto destierra el temor, pues el temor supone un castigo, y el que teme no es perfecto en el amor
[Nadie puede] ser hallado capaz de alcanzarlo [el amor] sino aquel a quien Dios le otorga su gracia
[La caridad es uno de los] lazos indisolubles de la salud y de la salvación
Ordenad en mí la caridad
El que ama a Dios, se ama a sí mismo
Que el hombre busque ante todo el santo amor [de Dios], que es el primero y el más grande de los mandamientos... Por él es fácil cumplir el segundo mandamiento, quiero decir el amor al prójimo. En efecto, lo que es primero debe preferirse al resto y suscitar un mayor esfuerzo; de este modo, lo que es segundo seguirá a lo que es primero
Si nos preguntaran: ‘¿Cuál es el objeto de vuestro culto y de vuestra adoración?’, diríamos sin vacilar: ‘la caridad’, pues ‘nuestro Dios es la caridad’
La caridad torna al alma sana
[El Señor] considera toda buena acción con el prójimo como hecha a Él mismo
[Amando a Dios] nos convertimos de alguna manera en aquello que él es
Debemos inclinarnos ante los hermanos que llegan, pues no nos prosternamos ante ellos, sino ante Dios. Cuando ves a tu hermano, ves al Señor tu Dios
La parte irascible necesita más remedios que la parte concupiscible: por eso la caridad es llamada ‘grande’ (1 Cor 13, 13): es el freno de la parte irascible
[La alegría de dar es] la alegría de la caridad que se derrama
Si un hermano tuyo te injuria o te aflige de algún modo, reza por él como enseñan los Padres, pensando que él te procura grandes beneficios y que es un médico que te cura del amor al placer. Así se apaciguará tu ira, siendo la caridad, para los santos Padres, un freno de la ira
La justicia será completa cuando sea completa la salud: la salud será completa cuando sea completa la caridad
Por tanto, si alguno quiere tender a la perfección, tras partir del primer grado, que es el del miedo, y propiamente es servil..., se elevará por un progreso continuo hasta las vías superiores de la esperanza y luego al tercer grado, que es el del amor... Esforcémonos, pues, con todo ardor, para progresar del miedo a la esperanza, y de la esperanza a la caridad de Dios y al amor de las virtudes
El temor es cosa de aquellos que todavía se purifican y va acompañado de una caridad mediocre; el amor perfecto pertenece a aquellos que ya se han purificado, en los que ya no hay temor. Pues ‘la caridad perfecta destierra el amor’ (1 Jn 4, 18). La Escritura dice tanto: ‘Temed al Señor, todos vosotros que estáis consagrados a Él’ (Sal 33, 10), como: ‘Amad al Señor, todos vosotros que sois santos’ (Sal 30, 24), para que aprendamos que a los justos que aún se purifican les corresponde el temor, como se ha dicho, junto con un amor mediocre; mientras que a los que están purificados, les corresponde el amor perfecto; en ellos ya no se da el pensamiento de ningún temor, sino un ardor incesante y un apego continuo del alma a Dios por la acción del Espíritu Santo
Amemos la caridad para con los pobres, a fin de que ella nos salve de la filargiria
[Cristo] nos ha dado la gran cataplasma que aprieta todos los miembros, que cura toda enfermedad y toda dolencia (cf. Mt 4, 23), a saber, la caridad
Del amor Él es la causa y, en cierto sentido, el productor y engendrador
Todos han sido proclamados prójimos nuestros
Allí donde hay compasión y caridad, la ira y el rencor no pueden prevalecer
Un banquete en donde la caridad convida a sus amigos disipa la ira
¿Sientes tristeza contra alguien? Reza por él y quebrarás el impulso de la pasión, pues la oración purifica de toda amargura el recuerdo del mal que este hombre te ha causado. Luego, cuando consigas tener caridad y benevolencia para con el prójimo, eliminarás de tu alma todo resto de pasión
La caridad une a aquellos que aman con Dios y a los unos con los otros
El amor libera al alma de las enfermedades
Igual que no es posible cruzar el gran mar sin un barco, así tampoco puede nadie llegar al amor sin el temor. El mar nauseabundo que nos separa del paraíso espiritual no podemos atravesarlo más que en la nave del arrepentimiento, dirigido por los remeros del temor. Pero si estos remeros del temor no gobiernan la nave del arrepentimiento, con la que cruzamos el mar de este mundo para ir a Dios, somos engullidos en las aguas nauseabundas. El arrepentimiento es la nave. El temor es su piloto. Y el amor es el puerto divino
[El amor al prójimo] se extiende a todas las manifestaciones de la virtud
El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino
Aléjate de [tu enfermedad] usando medicinas eficaces -las medicinas del amor y de la compasión- si te preocupas de cuidar de la salud de tu alma
La impasibilidad no consiste en hacer morir la parte apasionada, sino en traerla del mal al bien, en dirigirla en su misma constitución hacia las cosas divinas tras apartarla completamente del mal y volverla hacia el bien. Para nosotros, el hombre impasible es aquel que ya no posee ningún mal hábito y es rico en buenos hábitos; el que está calificado por sus virtudes, como la gente apasionada lo está por sus malos placeres; el que ha sometido sus apetitos irascible y concupiscible, que constituyen juntos la parte apasionada del alma, a las facultades de conocimiento, de juicio y de raciocinio de esta misma alma, igual que la gente apasionada somete su razón a las pasiones. Pues lo que engendra las pasiones abominables es el mal uso de las potencias del alma... Pero si nos servimos convenientemente de ellas..., practicaremos las virtudes correspondientes con ayuda de la parte apasionada del alma, que actuará en conformidad con la meta que Dios le propuso al crearla; con el elemento concupiscible abrazaremos la caridad; con el elemento irascible asumiremos la paciencia. El hombre impasible, por tanto, no será el que haya hecho morir la parte apasionada de su alma (pues entonces no habría en él impulso ni acción para adquirir un estado divino, ni relaciones con Dios, ni disposiciones divinas del espíritu), sino aquel que la haya sometido, a fin de que, por obediencia al espíritu, que por naturaleza posee la preeminencia, se dirija, como conviene, a Dios y tienda hacia Dios
¿Qué es lo que hace a los hombres verdaderamente vivientes, si no es la caridad?
Soportaos unos a otros en el amor, haciendo lo posible para conservar el vínculo de la paz
Como Él es, así también somos nosotros en este mundo: en esto el amor es perfecto en nosotros
Está escrito: a quien tiene, se le añadirá más...; al conocimiento, la caridad
La caridad de muchas personas es con frecuencia desordenada; lo que se debe amar en primer lugar, lo aman en segundo lugar; y lo que se debe amar en segundo lugar, lo aman primero
Quien se conoce a sí mismo, conoce a las otras criaturas... Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los demás
[Los santos] están absoluta y totalmente orientados [hacia Cristo]
[Hemos de servir a nuestros hermanos] considerando que prestamos este servicio al Señor mismo
[La caridad es] el término de la praxis
Mirad qué útil es la limosna... enseguida las almas se unen
Basados en la perfección de esta caridad, nos elevaremos necesariamente a un grado todavía más excelente y más sublime, que es el temor de amor. Este no nace del miedo al castigo y del deseo de la recompensa, sino de la grandeza misma del amor. Es esta mezcla de respeto y de cariño atento que un hijo tiene por un padre lleno de indulgencia, el hermano por su hermano, el amigo por su amigo, la esposa por su esposo. No teme los golpes ni los reproches; lo que teme es herir al amor, ni aun con la herida más ligera. En todos los actos, hasta en todas las palabras, la vemos constantemente tenida a raya por la ternura, por miedo a que el fervor del amor se entibie respecto a él por poco que sea
Tengamos, pues, por suprema y perpetua alegría primero el temor de Dios; y luego la caridad, que cumple la ley de la perfección en Cristo
La caridad es asiduidad junto a Dios en una acción de gracias perpetua
A quien posee el amor verdadero, ‘el amor perfecto’, como dice san Juan, este amor le conduce al temor perfecto. Pues teme y guarda la voluntad de Dios... porque, habiendo gozado de la dulzura de estar con Dios, como hemos dicho, teme perderla, teme verse privado de ella
La señal de la suprema mansedumbre es conservar un corazón lleno de serenidad y de caridad respecto a quien nos ha ofendido, incluso en su presencia
Si la potencia irascible está constantemente perturbada..., el remedio es la bondad, beneficencia, la caridad y la misericordia
La caridad... engendra la iluminación del conocimiento
Es compasivo quien en su espíritu no hace distinción entre unos y otros, sino que tiene piedad de todos
Nosotros, fieles, debemos considerar a todos los fieles como un solo ser
La caridad es paciente
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único
El conocimiento termina en la caridad
Somos todos de una única y misma esencia, miembros los unos de los otros, de modo que amémonos profundamente unos a otros
[Los santos] no tienen ansiosamente ante los ojos otra cosa que no sea el propio Cristo
El amor de Dios no se enseña
[Es caritativo] el que se considera uno con todos por su costumbre de verse a sí mismo en todos
Ella es quien reúne en un solo cuerpo a los miembros de Jesucristo
Los oráculos proféticos invitan a este temor no a los pecadores, sino a los santos: ‘Temed al Señor, todos vosotros, sus santos, pues nada les falta a aquellos que lo temen’ (Sal 33, 10). Tan cierto es que nada le falta a la perfección de quien teme al Señor con este temor... También habla el profeta del temor de amor cuando describe al Espíritu septiforme que sin duda descendió sobre el hombre-Dios, según la economía de la Encarnación: ‘Sobre él descansará el Espíritu del Señor: Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fuerza, Espíritu de ciencia y de piedad’ (Is 11,2), y luego al final, como la coronación de todos estos dones: ‘Y el Espíritu de temor del Señor lo llenará’ (Is 11, 3). Sobre esto hay que considerar ante todo que no dice: ‘El Espíritu de temor del Señor descansará sobre él’, como había hecho acerca de los otros dones, sino: ‘El Espíritu de temor del Señor lo llenará’. En efecto, este Espíritu se derrama con tal abundancia que, cuando se apodera de un alma, no la posee solo en parte, sino entera. Es lógico. Al ser uno con la caridad que no pasará jamás, no solo llena, sino que posee inseparablemente y para siempre a aquel de quien se ha apoderado... Así es el temor de los perfectos, del que se ha dicho que se llenó el hombre-Dios, que no había venido solo para rescatarnos, sino que debía también darnos en su persona el prototipo de la perfección y el ejemplar de las virtudes
El amor perfecto pertenece a aquellos que han sido ya purificados
Imaginad un círculo... Imaginad que ese círculo es el mundo; el centro del círculo es Dios, y los radios son los diferentes caminos o maneras de vivir los hombres. Cuando los santos, deseando aproximarse a Dios, van hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior van aproximándose a la vez unos a otros cuanto más se van acercando a Dios. Y entendéis perfectamente que lo mismo pasa a la inversa, cuando se aleja de Dios retirándose hacia el exterior: es, pues, evidente, cuanto más se aleja de Dios más se alejan los unos de los otros, y cuanto más se alejan los unos de los otros más se alejan también y a la vez de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. En la medida en que estamos en el exterior y no amamos a Dios, en esa misma medida nos alejamos del prójimo. Pero si amamos a Dios, tanto nos aproximamos a él por la caridad para con él cuanto estamos unidos a la caridad del prójimo, y tanto estamos unidos al prójimo cuanto lo estamos a Dios
(La mansedumbre es) la madre de la caridad
Cuando logres la caridad y la benevolencia hacia el prójimo, eliminarás de tu alma todo rastro de pasión
El que ama a todos los seres de la misma manera... ha llegado a la perfección
Debemos pensar que en ellos [los hombres] habita Cristo
[La caridad] está llena de bondad
Sabemos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos a Dios y practicamos sus mandamientos
[Todos los hombres tienen la misma esencia espiritual:] quien peca contra el prójimo, peca contra sí mismo; quien lo perjudica se perjudica a sí mismo; quien hace bien a su prójimo, se lo hace a sí mismo
[Los santos] se liberan de todo amor del mundo y rompen todo lazo terrestre para ser capaces de no poseer constantemente más que ese solo deseo en su corazón y no mezclar con él cualquier otra cosa
[Podemos] permanecer adheridos al recuerdo [de Dios] como los niños al de sus madres
Es monje el que se considera uno con todos, por la costumbre de verse a sí mismo en cada uno
No os extrañéis de que lo propio del hombre sea ser caritativo, pues es lo propio de Dios
Quien se ama a sí mismo no puede amar a Dios, y quien no se ama a sí mismo... ese ama a Dios
En la medida en que desaparece la caridad, aparece el miedo
Vence al odio con la caridad
[Dios] se regocija al ver que alguien da reposo a su imagen y la venera a causa de Él
[San Simeón Estudita] miraba a todos los bautizados como si fueran Cristo
Soportaos unos a otros en la caridad
El amor de Dios llega verdaderamente a su plenitud en aquel que guarda Su palabra. Esta es la prueba de que estamos en Él
Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los otros
[Si alguno queda lejos del reino] se debe a que no quiere arriesgarse a negarse a sí mismo, que ama algo a la par y al nivel de Dios, conserva cierto aprecio por algunos placeres y concupiscencias de este mundo, y no dirige todo su amor hacia el Señor siempre que se halle al alcance de sus capacidades, de su libre elección y su voluntad
Por su misma naturaleza un alma sana experimenta tal sentimiento [el amor a Dios]
El papel de la caridad es comportarse respecto a cualquier imagen de Dios más o menos de la misma manera que respecto al Arquetipo
[La paciencia sin caridad podría] llevar al rencor
[La caridad, en su plenitud,] revela que la imagen ha alcanzado plenamente la belleza de aquel a quien se asemeja
[Quien está] lleno de caridad... no siente temor
¿Cómo domeña la caridad a la ira?
Es hermoso y digno de alabanza el amor al prójimo, si la preocupación que ponemos en él no nos distrae del amor a Dios
Si amas a Dios de manera auténtica y permaneces en su amor, ninguna pasión te dominará nunca, ni la prisión del cuerpo te someterá a su merced; pues, así como el cuerpo no puede ya moverse hacia nada sin el alma, el alma unida a Dios por el amor no podrá nunca ser arrastrada hacia los placeres y los apetitos de cuerpo, ni tampoco hacia nada visible ni aun invisible, sea objeto o pasión, porque el sublime amor de Dios tiene sujeto el ímpetu de su corazón o, mejor dicho, toda la fuerza de su voluntad
La caridad es paciente, está llena de bondad; la caridad no es envidiosa; la caridad no se jacta, no se hincha de orgullo, no hace nada deshonesto, no busca su interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad; disculpa todo, cree todo, soporta todo
Porque el amor consiste en guardar sus mandamientos
Somos todos de una misma esencia
Cuando un alma se eleva hacia el Señor, dirige a él todo su amor, se adhiere con todas sus fuerzas solo a él... se niega a sí misma, no sigue más las apetencias de su espíritu...; al contrario, se entrega totalmente a la palabra del Señor, se aparta, en cuanto es posible, de su propia voluntad, de todo lazo visible y se abandona sin reservas al Señor
Lo que nos enseña a amar a Dios no es una enseñanza exterior. En la naturaleza misma del ser vivo -estoy hablando del hombre- encuentro inserido como un germen que contiene en sí el principio de esta aptitud para amar. A la escuela de los mandamientos de Dios le pertenece recoger este germen y desarrollarlo con la gracia divina
Dichoso el monje que tiene a todos los hombres por Dios junto a Dios
La caridad es lo que hace que descienda entre nosotros el Hijo amado de Dios
La caridad une el alma a las virtudes mismas de Dios
[El humilde verdadero es] aquel que, cuando otro le ofende, no deja que su caridad para con él se reduzca
Porque le corresponde ser misericordiosa y hacer el bien al prójimo, ser paciente con él y soportar todo lo que nos hace sufrir... Con estos medios la caridad domeña a la ira en quien la ha adquirido
Es dulce la relación que tenemos con nuestros hermanos espirituales, si al mismo tiempo podemos conservar la relación que nos une a Dios
La caridad no hace ningún mal al prójimo; la caridad es, por tanto, el cumplimiento de la Ley
Si alguno dice ‘yo amo a Dios’ y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano
Así que amémonos profundamente unos a otros; en efecto, el que ama a su prójimo, ama a Dios; y el que ama a Dios, se ama a sí mismo
Solo obtendrá y poseerá su alma y la caridad del Espíritu celestial aquel que se vuelve extranjero a todas las cosas de este siglo para entregarse a la búsqueda del amor de Cristo
[La caridad constituye para el hombre] una regla de salud
La caridad es hija de la impasibilidad
[Los santos actúan] como si el género humano no fuera más que una sola persona
[En el amor] no dejaremos nunca de progresar, en el siglo presente o en el siglo futuro
Tu hermano ha sido para ti una ocasión de dificultad y la tristeza te ha conducido al odio. No te dejes vencer por el odio, sino vence al odio por medio de la caridad. Y he aquí cómo: rogando a Dios sinceramente por él
Nadie puede mantener juntos el amor de Dios y el deseo del mundo
Llevad las cargas unos de otros, y así cumpliréis la ley de Cristo
[El amor] es de Dios
[El hombre lleva] la ley del amor depositada en [su] naturaleza
[El hombre no es capaz de amar de verdad a Dios y al prójimo espontáneamente, sino] gracias a un largo combate
Por la impasibilidad habéis adquirido todos la caridad
[El amor de Dios y el amor del prójimo están] unidos y juntos como los eslabones de una cadena
La caridad es ante todo el rechazo de todo pensamiento inicuo, porque la ‘caridad no piensa mal’ (1 Cor 13, 5)
El primer tipo de temor lo expulsa del alma la caridad perfecta que, si se posee, ya no teme el castigo
No hay otro camino para el amor espiritual