Está escrito: a quien tiene, se le añadirá más...; al conocimiento, la caridad
El monje adquirirá esta caridad gracias a esa oración
Si un hermano tuyo te injuria o te aflige de algún modo, reza por él como enseñan los Padres, pensando que él te procura grandes beneficios y que es un médico que te cura del amor al placer. Así se apaciguará tu ira, siendo la caridad, para los santos Padres, un freno de la ira
La caridad es asiduidad junto a Dios en una acción de gracias perpetua
El tiempo y la práctica de la oración revelan el amor del monje a Dios
¿Sientes tristeza contra alguien? Reza por él y quebrarás el impulso de la pasión, pues la oración purifica de toda amargura el recuerdo del mal que este hombre te ha causado. Luego, cuando consigas tener caridad y benevolencia para con el prójimo, eliminarás de tu alma todo resto de pasión
Rezamos para adquirir el amor de Dios. Porque en la oración hallamos los motivos para amar a Dios
El conocimiento termina en la caridad
De ella [la oración] procede, en quienes son considerados dignos... la unión de sus disposiciones interiores con el Señor en una caridad inefable
A la manera como el crisol prueba el oro así la práctica de la oración es la prueba del celo del amor de los monjes a Dios
Tu hermano ha sido para ti una ocasión de dificultad y la tristeza te ha conducido al odio. No te dejes vencer por el odio, sino vence al odio por medio de la caridad. Y he aquí cómo: rogando a Dios sinceramente por él
De la oración pura nace el amor a Dios
[Que] el hombre pida constantemente al Señor engendrarlo [el amor] en su corazón, haciéndole crecer y progresar cada día por la gracia en el continuo e incesante recuerdo de Dios
Todas las virtudes ayudan al espíritu al amor por Dios, pero más que las demás, la oración pura
[Si el hombre] no persevera en la oración, conversando con Dios y pasando por todas las formas sucesivas de oración... no sentirá el amor
El que ama sinceramente a Dios ora también absolutamente sin distracción, y el que ora sin ninguna distracción ama también sinceramente a Dios
El amor de Dios procede por tanto de la relación que se mantiene con él [en la oración]