De los malos pensamientos, unos no llegan a franquear el umbral de nuestra alma, si hemos sabido proveerla de buenas murallas; otros, después de nacer en nosotros, crecen si no tenemos cuidado, pero, si sabemos prevenir su progreso, pronto los ahogamos y enterramos. Otros, por último, nacen, crecen y se desarrollan en malas acciones, arruinan la salud de nuestra alma en cuanto nuestra negligencia traspasa los límites
Traducido del griego