[El temor de Dios] no solo expulsa de nuestro corazón las pasiones, sino que introduce en él todas las virtudes
Igual que una lámpara pone claridad en una habitación oscura, así el temor de Dios, cuando penetra en el corazón del hombre, lo ilumina y le enseña todas las virtudes
El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes. Pero el temor y el amor preceden a los dos. Y el temor mismo precede al amor. Cualquiera que afirme descaradamente que es posible adquirir los últimos sin haber ejercitado los primeros, asegura sin ninguna duda la perdición de su alma. Pues esta es la vía del Señor: la obra de las virtudes y el conocimiento espiritual nacen del temor y del amor
Nada hace crecer y florecer la virtud como el sentimiento de un continuo temor
El que es virtuoso y teme al Señor es el más sabio de los hombres