Doroteo de Gaza — 86 citas

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Doroteode Gaza

Patrísticac. 505 – c. 560
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Monasterio fundado por él entre Gaza y Mayuma (actual Franja de Gaza, Palestina)
Tradición Monje de Gaza
Mapa Monasterio fundado por él entre Gaza y Mayuma, donde murió

Monje palestino del siglo VI, discípulo de Barsanufio y Juan de Gaza en el monasterio de Serido y después fundador de su propio cenobio. Sus 'Instrucciones' (Didaskaliai), sobre la humildad, la renuncia a la voluntad propia y la acusación de sí mismo, son un clásico de la pedagogía espiritual leído tanto en Oriente como en Occidente.

Su muerte se sitúa entre c. 560 y c. 580, y su nacimiento entre 500 y 508.

Las 86 citas

Dios ha hecho al hombre a su imagen, es decir..., lo ha adornado con toda virtud

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

Por naturaleza poseemos las virtudes, que nos han sido dadas por Dios. Dios las puso en el hombre al crearlo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

Dios nos ha dado las virtudes junto con la naturaleza

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

[Las virtudes] permiten recobrarse y volver al estado de naturaleza por la práctica de los santos mandamientos de Cristo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122: «El mal es la enfermedad del alma, privada de su salud natural, es decir, de la virtud»

El mal es la enfermedad del alma, privada de su salud natural, es decir, de la virtud

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122

¿Por qué hemos caído en esta miseria? ¿Acaso no es a causa... de nuestra locura (άπονοία)? ¿Por qué? ¿No fue creado el hombre en la plenitud del bienestar, de la dicha, del descanso y de la gloria? ¿No estaba en el paraíso? Se le prescribió ‘no hagas esto’, y lo hizo... El hombre está loco (µώρος), no sabe ser feliz

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza. Instrucciones espirituales. I. 8

[La ira tiene por causa] especialmente el amor al placer (φιληδονία)

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 131

[En el Paraíso Adán] vivía en oración

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1. Cf. Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 11

Hemos desterrado las virtudes y en su lugar hemos introducido las pasiones... Por naturaleza poseemos las virtudes, que nos han sido dadas por Dios. Al crear al hombre, Dios las puso en él conforme a la palabra: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, y semejanza’ (Gn 1, 26); ‘a nuestra semejanza’, es decir, según la virtud... Dios, por tanto, nos dio las virtudes junto con la naturaleza. En cambio, las pasiones no son naturales: no tienen ser ni sustancia, se parecen a las tinieblas, que no subsisten por sí mismas, sino que... existen sólo por la ausencia de luz. Al alejarse de las virtudes por amor al placer, el alma provocó que nacieran las pasiones y luego las consolidó en ella

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 134

Por la práctica del mal adquirimos una costumbre extraña y antinatural, contraemos una especie de enfermedad crónica

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122. Cf. Juan de Gaza, Cartas, 463

Si alguno encuentra que tiene un cuerpo melancólico, mal equilibrado, ¿acaso no es este desequilibrio el que lo quema y lo trastorna sin cesar y atormenta su vida? Lo mismo ocurre con el alma apasionada: la desdichada nunca deja de estar torturada por su propia costumbre viciosa

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 127

En el uso del alimento, la acción de comer por necesidad y la de comer por placer son la misma; el pecado está en la intención

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XV, 162

En los autores paganos, µαργαίνειν significa ‘estar fuera de sí’, y al necio se le llama µαργός. Cuando alguien contrae esta enfermedad (νόσος) y esta locura (µανία) de querer llenarse el vientre, se la denomina gastrimargía (γαστριµαργία), es decir, ‘locura del vientre’. Cuando se trata tan solo del placer de la boca se la llama ‘laimargía’ (λαιµαργία), o sea, ‘locura de la boca’

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XV, 161

Quien no desprecia todo lo material... no puede... librarse de la tristeza

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Sentencias, 3

Quienes desean la gloria se parecen a un hombre desnudo que busca sin cesar un jirón de tela o cualquier otra cosa para tapar su indecencia. De igual modo, el que está desprovisto de virtudes busca la gloria de los hombres

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, II, 35

[La segunda forma de orgullo consiste] en atribuirse las buenas obras a uno mismo y no a Dios

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, II, 31

[El orgulloso es llevado] a no hacer ningún caso de él [del prójimo], como si no fuera nada

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, II, 31

¿Por qué hemos caído en esta miseria? ¿No es a causa de nuestro orgullo, a causa de nuestra locura (άπόνοια)? ‘El hombre está loco (µωρός)’, dice Dios al contemplar esta insolencia

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 8

El hombre era arrastrado por el enemigo con una violencia tiránica, e incluso los que querían evitar el pecado se veían casi obligados a cometerlo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 4

Dios envió profetas, pero ellos mismos no pudieron hacer nada. Pues el mal superaba todo límite. Según la palabra de Isaías: ‘No hay herida, ni contusión, ni llaga abierta a la que se haya aplicado ungüento, ni aceite, ni vendas’ (Is 1,6). Dicho de otra manera: el mal no es parcial ni está localizado, sino extendido por todo el cuerpo; envuelve el alma entera y abarca todas sus facultades. ‘No se le ha aplicado ungüento’, etc., pues todo estaba sometido al pecado, todo estaba bajo su poder. Jeremías declaraba también: ‘Hemos intentado curar a Babilonia, pero ella no ha sanado’ (Jr 51, 9)

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 3

En su bondad y Su amor a los hombres, Dios envía a su Hijo único, pues solo Dios podía curar y vencer tan grave mal. Los profetas no lo ignoraban. David lo decía claramente: ‘Revela tu fuerza y ven a salvarnos’ (Sal 79, 3); ‘Señor, inclina los cielos y baja’ (Sal 143, 5), y de tantas otras formas similares... Nuestro Señor vino, pues, haciéndose hombre por nuestra causa, ‘para curar, dice san Gregorio, lo semejante por lo semejante, el alma por el alma, la carne por la carne’

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 4. Cf. Gregorio Nacianceno, Discursos, XXVIII, 13; XLV, 9

Cristo tomó nuestro mismo ser, las primicias de nuestra naturaleza y se convirtió en un nuevo Adán ‘a imagen de quien lo había creado’ (Col 3, 10), restaurando el estado natural y devolviendo a las facultades su integridad primera

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 4

[Conviene] que nos examinemos también cada seis horas para conocer cómo las hemos pasado y en qué hemos pecado

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 117

Si nos examinamos todos los días, aplicándonos a arrepentirnos de nuestras faltas y a corregirlas, empezamos a disminuir la frecuencia del pecado; por ejemplo, de nueve veces pasamos a ocho. De ese modo, progresando poco a poco con ayuda de Dios, impediremos que las pasiones se fortalezcan en nosotros

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 120

Por la contrición del corazón volvemos por fin a nuestro descanso

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 10

Conociendo nuestra debilidad y previendo que, incluso después del bautismo, seguiríamos pecando, Dios, en su bondad, nos ha dado unos mandamientos santos que nos purifican. Así, si queremos, podemos ser de nuevo purificados por la práctica de estos mandamientos

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 5. Cf. 7

[Cristo] nos proporciona el remedio [a la transgresión de los preceptos divinos]

Doroteo de Gaza

Dios nos ha dado unos preceptos que nos purifican... de las malas disposiciones de nuestro hombre interior

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 7; XI, 113

[Vivir según la virtud es] recuperar el estado propio, volver a la salud igual que, después de una enfermedad de los ojos, se recobra la vista normal, o la salud propia y natural después de cualquier otra enfermedad

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122

El que quiera salvarse debe, además de no hacer el mal, hacer el bien

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 133

Hemos desterrado las virtudes e introducido en su lugar las pasiones. Debemos igualmente hacer un esfuerzo, no solo para expulsar las pasiones, sino también por reintroducir las virtudes y restablecerlas en su lugar propio

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 134

Cristo, médico de nuestras almas..., da a cada pasión el remedio apropiado...: la templanza contra el amor al placer

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 113. Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17; Clemente de Alejandría, Stromata, III, 7
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