Monje formado en el Sinaí, Creta y el Monte Athos, y luego fundador de la comunidad de Paroria, en la frontera búlgaro-bizantina. Fue el gran divulgador del hesicasmo y de la oración de Jesús en el siglo XIV: sus Capítulos y su tratado sobre la quietud, recogidos en la Filocalía, difundieron el método hesicasta por los Balcanes y Rusia.
Datación discutida: nació hacia 1255-1265 (fuentes ortodoxas: la aldea de Kukulos/Clazómenas, cerca de Esmirna; algunas enciclopedias hablan de origen chipriota, y otra tradición sitúa su muerte en el Athos en 1310). La fecha más aceptada de su muerte es el 27 de noviembre de 1346 en Paroria.
El principio y la causa de los pensamientos es, como secuencia de la transgresión, el estallido de la memoria simple y homogénea. Al dejar de ser simple y homogénea y hacerse compuesta, pierde el recuerdo de Dios y corrompe sus potencias
La desobediencia ha falseado las relaciones de la memoria simple con el bien, ha corrompido sus potencias y debilitado su atracción natural hacia la virtud
El remedio para liberar [la] memoria primordial de la memoria perniciosa y mala de los pensamientos, es la vuelta a la simplicidad original... El gran remedio de la memoria es el recuerdo perseverante e inmóvil de Dios en la oración
La tormenta de los alientos que sube del corazón oscurece el espíritu y agita el alma, la distrae, la entrega cautiva al olvido, o bien le hace evocar toda serie de cosas a continuación y la arroja insensiblemente a lo que no debe ser
Con el concurso de la oración, desprecia cualquier representación sensible o intelectual que surja de tu corazón
Aunque se presenten ante ti unos conceptos buenos de las cosas, no les prestes atención
Si queremos descubrir y conocer la verdad sin temor a equivocarnos, procuremos no tener más que la operación del corazón absolutamente sin forma ni figura, no reflejar en nuestra imaginación ni forma ni impresión de las llamadas cosas santas, no contemplar ninguna luz, pues el error, sobre todo al principio, acostumbra a confundir la mente de los menos experimentados con estas fantasías engañosas
Si practicas como es debido la hesiquía a la espera de la unión con Dios, no dejes nunca que un objeto sensible o inteligible, exterior o interior, aunque sea la imagen de Cristo, o la forma pretendida de un ángel, o de santos, o una luz, se inscriba o se dibuje en tu mente