Máximo el Confesor — 77 citas

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Máximoel Confesor

Patrísticac. 580 – 662
Nacimiento Constantinopla (actual Estambul, Turquía) (aproximado)
Muerte Fortaleza de Schemarum, identificada con Muris-Tsikhe, cerca de Tsageri, en la antigua Lázica (actual Georgia)
Tradición Padre bizantino

Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.

Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.

Sobre caridad · 77 citas

¿Sientes tristeza contra alguien? Reza por él y quebrarás el impulso de la pasión, pues la oración purifica de toda amargura el recuerdo del mal que este hombre te ha causado. Luego, cuando consigas tener caridad y benevolencia para con el prójimo, eliminarás de tu alma todo resto de pasión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 89; 90. Cf. Nil Sorsky, Regla, V

Si la potencia irascible está constantemente perturbada..., el remedio es la bondad, beneficencia, la caridad y la misericordia

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 66; II, 70

Cuando logres la caridad y la benevolencia hacia el prójimo, eliminarás de tu alma todo rastro de pasión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 90; IV, 12

Vence al odio con la caridad

Máximo el Confesor Doroteo de Gaza, Sentencias, III, 202

¿Cómo domeña la caridad a la ira?

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 20; Cipriano de Cartago, Del beneficio de la paciencia, 15

Porque le corresponde ser misericordiosa y hacer el bien al prójimo, ser paciente con él y soportar todo lo que nos hace sufrir... Con estos medios la caridad domeña a la ira en quien la ha adquirido

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 20; Cipriano de Cartago, Del beneficio de la paciencia, 15

Tu hermano ha sido para ti una ocasión de dificultad y la tristeza te ha conducido al odio. No te dejes vencer por el odio, sino vence al odio por medio de la caridad. Y he aquí cómo: rogando a Dios sinceramente por él

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 12; III, 90; III, 13. Cf. Evagrio Póntico, A los monjes, 14

El primer tipo de temor lo expulsa del alma la caridad perfecta que, si se posee, ya no teme el castigo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 82

Este temor (de Dios) engendra... la impasibilidad, madre de la caridad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 81

La caridad suprime el orgullo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 61

La impasibilidad produce el amor perfecto

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 91 (cf. 1, 2); II, 30 (cf. IV, 42; 92)

Quien ha llegado a la cima de la impasibilidad posee la caridad perfecta

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 91 (cf. 1, 2); II, 30 (cf. IV, 42; 92)

Muchos han hablado de la caridad, y abundantemente. Pero, si tú la buscas, no la encontrarás más que en los discípulos de Cristo, los únicos que tienen por maestro de caridad a la Caridad verdadera, de la que se ha dicho: ‘Aunque tuviera el don de profecía, y contemplara todos los misterios y poseyera todo conocimiento, si no tengo caridad, no soy nada’ (1 Cor 13, 2)

Máximo el Confesor

[La caridad] resume en un principio universal lo que tienen de parcial los mandamientos que Dios se complace en reunir en ella según un tipo único, y que su Providencia distribuye a partir de ella de múltiples maneras

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2. Cf. Máximo el Confesor, Discurso ascético, 6

[Se trata de] adorar sin cesar a Dios por esta hermosa filautía (la filautía espiritual)

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo

[En la filautía-pasión, el hombre es] amante de sí mismo contra sí mismo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo

En lugar de la filautía perversa, tendremos la filautía espiritual...; entonces no dejaremos de adorar a Dios con esta hermosa filautía, buscando siempre en Dios la verdadera sustancia del alma. Aquí radica la adoración auténtica, verdaderamente agradable a Dios: el cuidado atento que ponemos en la práctica de las virtudes

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo

Los amigos de Cristo aman sinceramente a todos los hombres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 98

Haz lo posible por amar a todos los hombres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 82; Cartas, 2; Centurias sobre la caridad, I, 17; 61; 71

Una solicitud total por la totalidad del género humano

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 82; Cartas, 2; Centurias sobre la caridad, I, 17; 61; 71

Bienaventurado el hombre capaz de amar a todos los hombres por igual

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 82; Cartas, 2; Centurias sobre la caridad, I, 17; 61; 71

La caridad perfecta no admite entre todos los hombres... ninguna distinción basada en la diferencia de características... Ama igual a todos los hombres, los buenos a título de amigos, los malos a título de enemigos, para hacerles bien, soportarlos, aguantar con paciencia lo que recibe de ellos, negándose obstinadamente a ver en ello maldad, y llegando incluso a sufrir por ellos si se presenta la ocasión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 82; Cartas, 2; Centurias sobre la caridad, I, 17; 61; 71

No tiene aún caridad perfecta aquel cuyas disposiciones cambian en función de las del prójimo; que, por ejemplo, ama a este y detesta a aquel por cualquier nadería, o bien hoy ama y mañana detesta a la misma persona por los mismos motivos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 70; II, 10; IV, 95; 98

Detestas a uno; a otro ni lo amas ni lo odias; a este lo amas, pero moderadamente; a aquel lo amas intensamente... En estas diferencias reconoces que te hallas lejos de la caridad perfecta, que se propone amar a todos los hombres por igual

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 70; II, 10; IV, 95; 98

Debemos amar a todos los hombres con toda nuestra alma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 70; II, 10; IV, 95; 98

Los amigos de Cristo perseveran hasta el final en su amor

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 70; II, 10; IV, 95; 98

[Por caridad] el propio autor de nuestra naturaleza... revistió nuestra naturaleza

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

‘Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, rezad por los que os calumnian’ (Mt 5, 44). ¿Por qué da el Señor estos preceptos? Para arrancarte del odio, de la amargura, de la ira, del rencor; para hacerte digno de este bien supremo que es el amor perfecto, un bien que no podemos poseer mientras no amemos por igual a todos los hombres, a ejemplo de Dios, que ama por igual a todos los hombres y ‘quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’ (1 Tim 2, 4)

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Nuestro Señor Jesucristo, mostrando el amor que nos tiene, sufrió por toda la humanidad y dio la esperanza de la resurrección a todos por igual, aunque cada uno, por sus obras, atraiga sobre él la gloria o el castigo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 61; 71

La caridad perfecta no admite ninguna distinción basada en la diferencia de características entre todos los hombres, que tienen la misma naturaleza. No ve jamás sino esta única naturaleza y ama igualmente a todos los hombres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 71; II, 30; Cartas, 2

[La caridad consiste en honrar a todos los hombres] como lo exige la idea de la naturaleza, que prescribe un honor igual y excluye de la naturaleza cualquier desigualdad que estableciera el espíritu para con uno u otro, pues los incluye a todos como idénticos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 71; II, 30; Cartas, 2

Aquel que... posee la caridad perfecta ya no hace diferencias entre él mismo y el otro, esclavo y hombre libre, hombre y mujer... En los hombres ya no ve más que su única naturaleza: los ve a todos en un plano de igualdad, experimenta los mismos sentimientos hacia todos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 71; II, 30; Cartas, 2

[Abrahán, por la caridad, fue elevado hasta Dios] abandonando la particularización de lo que está dividido y puede ser dividido, dejando de tener a ningún hombre como distinto de él mismo, sino considerando a uno como todos y a todos como uno

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 71; II, 30; Cartas, 2

Quien posee la caridad perfecta, ya no hace diferencia entre él y el otro, esclavo y hombre libre, hombre y mujer

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 9

[La caridad no es,] distinta y separadamente, esta para con Dios y aquella para con el prójimo, sino única e idéntica a sí misma en su totalidad, debida a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Quien ama a Dios, inevitablemente ama a cada hombre como a sí mismo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 13; 23

Quien ama a Dios ama también a su prójimo sin reserva

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 13; 23

‘Aquel que me ama guardará mis mandamientos’, dice el Señor (Jn 14, 15). Pues bien, ‘mi mandamiento es éste: que os améis los unos a los otros’ (Jn 15, 12). Por tanto, quien no ama a su prójimo no guarda el mandamiento, y el que no guarda el mandamiento no podrá amar al Maestro

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 7

Quien alberga en su corazón una brizna de enemistad hacia alguien por cualquier ofensa, es completamente ajeno al amor de Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 15-16

La caridad nace de la impasibilidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 2 (cf II, 30; IV, 91). Cf. asimismo Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 1

No te ames a ti mismo y amarás a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 37

Llegar a la posesión habitual de [la] caridad es imposible mientras se mantenga una relación pasional con alguna de las cosas terrenas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

Nadie puede amar en verdad a Dios y al prójimo si no renuncia a toda adhesión a las cosas del mundo. En verdad, es absolutamente imposible entregarse absolutamente a las cosas materiales y a la vez amar a Dios. Es lo que ha dicho el Señor: ‘Nadie puede servir a dos señores’ (Mt 6, 24)

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

No ama a Dios aquel que guarda su espíritu apegado a cualquier objeto terreno

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

[La mayoría de los motivos del amor está] viciada por la pasión y lejos, por tanto, de la verdadera caridad

Máximo el Confesor Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 9

Las pasiones grabadas en su alma [la del que no es impasible] oscurecen su juicio

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 92

Todas las virtudes ayudan al espíritu al amor por Dios, pero más que las demás, la oración pura

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 11

El que ama sinceramente a Dios ora también absolutamente sin distracción, y el que ora sin ninguna distracción ama también sinceramente a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 1 (cf. 7)

Ella sola [la caridad] hace ver que el hombre es a imagen del Creador

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

[Hay que] tener plenamente orientados hacia lo divino [las pasiones y los pensamientos]

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 8; Cuestiones a Talasio, prólogo

Pasión de amor censurable es aquella que ocupa el espíritu en las realidades materiales; pasión de amor loable, la que lo entrega a las realidades divinas. Pues, de ordinario, cuando se detiene en un objeto el espíritu está cómodo y allí donde él está cómodo convergen su deseo y su amor; ya sea sobre las realidades divinas y espirituales que le son propias, ya sea sobre las realidades y las pasiones carnales

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55; Centurias sobre la caridad, III, 67-72

[Si el espíritu se ejercita largamente en abstenerse de los placeres y ocuparse de lo divino,] al final todo su deseo se tornará hacia lo divino

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55; Centurias sobre la caridad, III, 67-72

[El alma se sirve también] de su potencia irascible para defender amorosamente el objeto de sus búsquedas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55

[La] caridad es el fruto de la reunión y unión de las potencias del alma -es decir, racional, irascible y concupiscible- juntas alrededor de las cosas de Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 49

[Las pasiones] se fortalecen por el uso desordenado de nuestras propias potencias: racional, irascible y concupiscible

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Era necesario que la razón, en lugar de ignorarla, se orientase hacia Dios por la búsqueda exclusiva del conocimiento; que la concupiscible, por la de la filautía, dirigiera su deseo solo hacia Dios, que la irascible, vacía de tiranía, emprenda el combatir por Dios solo y que fuera creada la divina y bienaventurada caridad que se forma de ellos y por el que ellos son

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

El precepto de la caridad [es] el remedio que el Señor ha dado para la parte irascible del alma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 66. Cf. II, 47; 70 (en estos dos últimos capítulos la caridad también se define como «remedio»; IV, 22; 75; 80); Discurso ascético, 20

Si amamos sinceramente a Dios nuestra caridad misma supera nuestras pasiones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 50. Cf. Discurso muy útil sobre Abba Filemón

Llegado a la caridad y a la benevolencia para con el prójimo eliminarás de tu alma toda traza de pasión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 90. Cf. Talasio, Centurias, II, 39 (cf. I, 14)

Al eliminar la filautía por medio de la caridad, aquel que se muestra digno de Dios elimina al mismo tiempo la multitud de vicios que no tiene detrás de sí otro fundamento ni otra causa que los sustente

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2. Cf. Centurias sobre la caridad, II, 8; 59; III, 57

Las pasiones que subyugan el espíritu y lo atan a los objetos materiales lo separan de Dios ocupándolo por completo con esos objetos. Pero si el amor de Dios toma la delantera rompe todos esos lazos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 3 (cf. 58)

[La caridad] reúne lo que está dividido, crea de nuevo al hombre en la unidad de pensamiento y de acción

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Unificar por la verdadera fe y el amor espiritual a aquellos que el vicio ha arrojado en múltiples divisiones, ese es el designio de la providencia divina

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 17; Cartas, 2

[Por la caridad,] así como todos nosotros tenemos una misma naturaleza, así también podemos tener un mismo sentimiento y una misma voluntad en relación con Dios y de los unos con los otros, sin que nada ni nadie pueda apartarnos de Dios o a unos de los otros

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 17; Cartas, 2

Por ella [la caridad], cada uno se deshace deliberadamente de sí mismo apartándose de las nociones y de las peculiaridades que cada uno concibe aparte sobre sí mismo, y va a reunirse en una sola y única simplicidad e identidad por la que cada uno no posee ya nada que lo distinga de aquello que es común, sino en donde cada uno es para cada uno, todos para todos y para Dios más que los unos para los otros

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 17; Cartas, 2

[La caridad] iguala y nivela toda desigualdad y diferencia de sentimiento

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 17; Cartas, 2

[La caridad] conduce a esa laudable desigualdad por la que cada uno atrae hacia sí deliberadamente al prójimo y lo prefiere más que a sí mismo al nivel al que antes se sentía presionado a alejarse de él y a colocarse delante de él

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 17; Cartas, 2

Teniendo [en la caridad] una misma alma, los hombres conocen los corazones unos de los otros

Máximo el Confesor Ibid., 25

Quien posee la caridad posee a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

La caridad, es, pues, un gran bien, el primero de los bienes, el bien supremo; ella, que tiende a hacer aparecer a un hombre como el creador de los hombres por la exacta semejanza en el bien con Dios, en la medida en que esto es posible para un ser humano

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2 (cf. Centurias sobre la caridad, III, 25). Cf. Juan Climaco, Escala, XXX, 7

Nada hay en realidad más deiforme que la caridad..., nada que eleve más a los hombres a la deificación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2 (cf. Centurias sobre la caridad, III, 25). Cf. Juan Climaco, Escala, XXX, 7

Ella [la caridad] une a Dios y hace que el que ama se asemeje a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

[La caridad perfecciona la naturaleza humana hasta hacerla] aparecer en unidad e identidad con la naturaleza divina en la gracia

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

De ellas y por ellas [las virtudes] se forma la gracia de la caridad que conduce, deificada, hacia Dios al hombre que él ha creado

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

Me parece ser una sola y misma cosa alabaros, a Vos y a la virtud, y alabar a Dios que os concede el esplendor de la virtud que, por gracia, os deifica en Dios, haciendo desaparecer las marcas propias del hombre, a la vez que ella en vosotros hace a Dios hombre por condescendencia, dándoos asumir, en cuanto le es posible al hombre, las propiedades divinas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

[La caridad] es la puerta, y quien entra por ella penetra en el santo de los santos y se vuelve de tal modo que puede contemplar la inaccesible belleza de la santa y real Trinidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

La luz del sol atrae al ojo sano. Así también el conocimiento de Dios atrae de modo natural hacia él, por la caridad, al espíritu purificado

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 32