La salud del alma es que la voluntad divina encuentre un camino fácil en nosotros; mientras que caer fuera de esta voluntad buena es la enfermedad que aboca al alma a la muerte. Por tanto, dado que estábamos muertos por haber abandonado la vida sana que llevábamos en el paraíso, dado que estábamos llenos a rebosar del veneno de la desobediencia, el cual hacía que nuestra naturaleza padeciera esta enfermedad perniciosa y mortal, vino el verdadero médico y expulsó el mal por medio de sus contrarios, según la ley de la medicina; y he aquí que los hombres, agobiados por la enfermedad al haberse apartado de la voluntad divina, se vieron de nuevo liberados de todo mal gracias a su adhesión a los deseos de Dios
Traducido del griego