la construcción del cuerpo de Cristo, al término de la cual debemos llegar, todos juntos, a no ser sino uno en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y a constituir ese Hombre perfecto, fuerte y maduro, que realiza la plenitud de Cristo. De modo que no seamos niños..., sino que, viviendo según la verdad y en fa caridad, crezcamos en todos los aspectos hacia Aquel que es la cabeza, Cristo
Traducido del griego