Cuando nuestra alma salga de este mundo, no nos acusarán de que no hayamos hecho milagros, o de que no hayamos desentrañado las verdades sublimes de la teología, o de que no nos hayamos elevado hasta encumbradas contemplaciones, sino que ciertamente tendremos que dar cuenta a Dios de no haber librado sin cesar nuestros pecados
Traducido del griego