Todo me está permitido, pero no todo me conviene
En tal hipótesis... la comunión con Dios no tendría valor, y no habría nada deseable en el bien, que ellos adquirirían sin movimiento ni preocupación ni diligencia por su parte, sino que habría surgido automáticamente y sin esfuerzo
La responsabilidad de los males recae sobre nuestra imprudencia, que escogió lo peor en lugar de lo mejor
Como [Dios] sabía que la voluntad del hombre podía inclinarse en los dos sentidos, tomó la delantera y le impuso una ley; fortificó la gracia que le había dado
Si no le atribuyes una naturaleza dotada de libertad, vuelves al hombre absolutamente indigno de alabanza. En efecto, lo que es por naturaleza bueno y excelente no merece ser alabado... Pues no es digno de alabanza... el bien que no procede de una opción libre
[Dios] ha honrado al hombre confiriéndole la libertad
Si la vida humana estuviera dirigida por alguna necesidad, la imagen en este punto sería falsa, pues estaría alterada por una diferencia respecto a su modelo. ¿Cómo se podría llamar ‘imagen de la naturaleza soberana’ a algo que estuviera esclavizada bajo el yugo de las necesidades? Lo que ha sido creado por completo a imagen de la divinidad debía poseer en su naturaleza una voluntad libre e independiente
Dios, que es bueno por esencia, no descuida nada para llevarnos al bien y, como conoce los sentimientos más íntimos, los pensamientos más secretos que se agitan en el fondo de nuestros corazones, nos exhorta y nos aconseja. No emplea la coacción, sino que utiliza remedios apropiados a los males de cada uno y luego lo deja todo a la decisión de nuestro libre albedrío
Ama, y haz lo que quieras.
[El hombre] era capaz de ceder a la acechanza de Satán o de no ceder, y tenía la facultad para ello
El médico de las almas no presiona a aquellos que no quieren aprovechar sus cuidados
La libertad es la voluntad de un alma racional dispuesta a moverse hacia su objeto
[La impasibilidad permite al hombre estar] totalmente emancipado y liberado
Si la esencia de la virtud en cada hombre es indiscutiblemente nuestro Señor Jesucristo mismo -como está escrito: ‘Ha sido hecho para nosotros sabiduría y justicia, santificación y redención’ (1 Cor 1, 30), y evidentemente estas cosas se dijeron de Él de forma absoluta, por cuanto Él es la Sabiduría, la Justicia y la Santidad mismas-, todo hombre que participa de la virtud según una conducta estable, participa sin duda de Dios, Esencia de las virtudes, por cuanto ha cultivado con voluntad sincera la simiente natural del bien, y ha vuelto el fin idéntico al principio y el comienzo idéntico al fin, o más bien ha mostrado la identidad real tanto del comienzo como del fin, en perfecto acuerdo con Dios. Pues el comienzo y el fin de cualquier cosa es la intención de Dios acerca de ella: es el comienzo porque añade al ser el bien natural, por participación; es el fin porque, según esta participación, por una decisión del libre albedrío, termina el loable camino que conduce a él, camino gracias al cual se convierte en dios al recibir de Dios ser dios, porque al bien natural según la imagen él ha añadido por libre voluntad la semejanza constituida por las virtudes, que opera, según el deseo de la naturaleza, el regreso a su principio y la intimidad con Él
de abandonar el bien e ir al mal, separándose de Dios mediante una opción deliberada
El fin de esta libertad aparente es una dura esclavitud
Allí donde hay necesidad no puede haber virtud
[El impasible es] aquel que ha recibido de Dios el disfrute de la libertad del Espíritu
Quien ha librado a sus miembros de la esclavitud de las pasiones y los ha puesto al servicio de la justicia, ha entrado en la santificación del Espíritu Santo
La angustia es el vértigo de la libertad.
[Al poseer] el bien automáticamente y no por libre elección..., ni siquiera comprenderían la excelencia del bien y no podrían gozar de él
Todo lo que estaba fuera de nuestra naturaleza provenía, pues, de nuestro libre albedrío
[El alma] no sabe que no ha sido creada simplemente para moverse, sino para moverse hacia el término debido
El hombre posee por naturaleza la actividad voluntaria, y esta es la que Dios exige. La Escritura prescribe, pues, que en primer lugar el hombre reflexione; que, tras reflexionar, ame; y, por último, que actúe voluntariamente. En cuanto a la moción que se ejerce sobre la inteligencia, al apoyo en la labor, a la realización de la obra, la gracia de Dios los concede a aquel que quiere y que cree. La voluntad del hombre es, por tanto, un auxiliar ligado a su propia sustancia. Sin esta voluntad, Dios mismo no hace nada, aunque pudiera, por respeto al libre albedrío del hombre. La eficacia de la operación de Dios depende, pues, de la voluntad del hombre
En virtud de su libertad el hombre es deiforme, pues la independencia y la autonomía son lo propio de la naturaleza divina
El divino médico no nos cura a pesar nuestro
No hay más que una libertad verdadera: la de los bienaventurados y los que se adhieren a la ley divina
(La voluntad) es voluntad del alma espiritual
Es necesario saber que en Dios podemos hablar de intención, mas no propiamente de elección. Dios no delibera; la deliberación se debe a la ignorancia, pero no se delibera cuando se sabe
Por la libertad el hombre es igual a Dios (ίσόθεος)
Depende de nosotros hacer que nuestros miembros sirvan al pecado o a la justicia
Cuando, al principio, el diablo seductor... engañó al hombre mediante la seducción del placer, separó nuestra voluntad de Dios y de los demás. Al destruir la rectitud de nuestra voluntad, dividió la naturaleza y la desgarró en multitud de opiniones y de imaginaciones; en el transcurso del tiempo constituyó en ley la búsqueda y el descubrimiento de toda clase de mal, con la ayuda de nuestras potencias; y para que el mal permanezca en todos los hombres, lo basa en ellos sobre esta oposición irreconciliable de la voluntad que le había permitido persuadir insidiosamente al hombre para que se apartara una vez del movimiento de su naturaleza
[Adán tenía la posibilidad] de permanecer en el bien y progresar en él, sostenido por la gracia divina
La libertad de elección (προαίεσις), facultad exenta de esclavitud y libre, está fundada en la independencia de nuestra inteligencia
Pues el verdadero rey es aquel que manda... sobre todas las pasiones, el que somete todo a las leyes de Dios, el que conserva libre su espíritu y no deja que la tiranía de las sensualidades dominen en su alma
[El impasible con su espíritu] ha amarrado su alma a la inmóvil libertad divina
[Adán tenía la posibilidad] de abandonar el bien e ir al mal, separándose de Dios por una opción deliberada
Lo que ha sido creado en todo a imagen de la divinidad debía poseer en su naturaleza una voluntad libre e independiente, para que la participación en las ventajas divinas fuera la recompensa de su virtud
Las pasiones que subyugan el espíritu y lo atan a los objetos materiales lo separan de Dios ocupándolo por completo con esos objetos. Pero si el amor de Dios toma la delantera rompe todos esos lazos
Era preciso que el hombre fuera primero probado. Sin haber sido probado ni tentado, el hombre no es en absoluto digno. Llevado por la tentación a la perfección en la observancia del mandamiento, hubiera conocido la incorruptibilidad como pago de su virtud
La libertad es identidad y conformidad con la naturaleza
La libertad consiste en asemejarse a quien no tiene dueño, al soberano; Dios nos había dado tal semejanza al principio. Ahora bien, por una parte, como la libertad es la identidad con la propia naturaleza y la conformidad con ella, resulta que todo lo que es libre se une con su semejante. Por otra parte, como la virtud no tiene dueño, también se deriva de ahí que en ella reside la libertad, pues la libertad carece de dueño. Pues bien, como la naturaleza divina es la fuente de toda virtud, en Dios se unen aquellos que se han purificado del mal, para que Dios sea todo en todos
No existe mal sin una elección
El libre albedrío es lo que dota de consistencia [al mal]
Si la criatura actúa según la naturaleza, el cambio se produce [en ella] sin cesar en el sentido de lo mejor; pero si se aparta del camino recto, es arrastrada hacia el estado opuesto por un movimiento ininterrumpido