Cuando, al principio, el diablo seductor... engañó al hombre mediante la seducción del placer, separó nuestra voluntad de Dios y de los demás. Al destruir la rectitud de nuestra voluntad, dividió la naturaleza y la desgarró en multitud de opiniones y de imaginaciones; en el transcurso del tiempo constituyó en ley la búsqueda y el descubrimiento de toda clase de mal, con la ayuda de nuestras potencias; y para que el mal permanezca en todos los hombres, lo basa en ellos sobre esta oposición irreconciliable de la voluntad que le había permitido persuadir insidiosamente al hombre para que se apartara una vez del movimiento de su naturaleza
Traducido del griego