El Señor, que ha hecho nuestros corazones y lo conoce todo, cuando ha bajado en carne a la tierra haciéndonos renacer y salvándonos, a nosotros, que habíamos caído, nos ha exigido lo que Él había puesto en nuestras almas desde el principio, en el momento de la creación. En efecto, creó al hombre desde el principio de modo que fuera adecuado a la enseñanza que Él debía traer luego a la tierra; por eso ahora, cuando ha venido a la tierra, ha dado unos mandamientos tales que se corresponden con nuestra naturaleza creada por Él desde el principio
Traducido del griego