Cualesquiera que sean los caminos por los que marchan los hombres en el mundo, no encuentran la paz hasta que no se acercan a la esperanza de Dios. El corazón no está en paz, lejos de las penas y de los obstáculos, hasta que no alcanza la esperanza. Pero, cuando la encuentra, esta lo apacigua y le colma de alegría
Traducido del siríaco