Desde el momento en que una sola [pasión] consigue perturbar el orden, aparece indefectiblemente otra dispuesta a causar daño. La Escritura dice muy oportunamente (cf. Job 35, 25) que estos jefes arengan y el ejército lanza gritos. En efecto, cuando los principales vicios, bajo el pretexto que sea, se incrustan en el alma engañada, la innumerable multitud de aquellos que los siguen arrastra a esta alma a toda suerte de locuras y la perturba con un clamor que podría calificarse de bestial
Traducido del latín