La desgraciada alma, presa de un profundo letargo, está hasta tal punto en manos de la cenodoxia que, seducida por la suavidad de estos pensamientos y acaparada por estas imágenes, no puede por lo general ni siquiera atender a lo que se hace en su presencia ni a sus hermanos, mientras que halla placer en apegarse, como si fueran verdaderas, a cosas que ha soñado despierta en sus divagaciones
Traducido del latín