Citas sobre praxis — 119 citas

Sobre praxis

[Para estar purificado para toda buena obra, el hombre debe] conservarse sin pecado

Pablo Apóstol 2 Tim 2, 21

En esto sabemos que le conocemos: si guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo lo conozco’ y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él

Juan el Evangelista 1 Jn 2, 3-4

[La vida y la muerte espirituales] se ceden mutuamente el sitio, y una y otra no podrían permanecer en el mismo lugar, sino que la una es expulsada por la otra y, por el hecho de estar una presente, se destruye la otra

Ireneo de Lyon Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 12, 1

Como las pasiones son una úlcera de la verdad, hay que reducirlas a la nada extirpándolas mediante la amputación

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, El pedagogo, I, VIII, 64, 3

[El] Espíritu de conversión acude en ayuda [de aquellos que emprenden el camino de la conversión]

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 2

La presencia en el hombre de la energía de la gracia de Dios y el don del Espíritu Santo, que un alma fiel es juzgada digna de recibir, se adquieren mediante muchos combates, mucha paciencia, aguante, tentaciones y pruebas, pues el uso de la voluntad libre debe ser puesto a prueba mediante muchas tribulaciones. Cuando ella no entristece ya en nada al Espíritu, sino que concuerda con la gracia por la práctica de todos los mandamientos, entonces es liberada de las pasiones, recibe la plenitud de la adopción filial del Espíritu, de la sabiduría que se expresa de una forma misteriosa (cf. 1 Cor 2, 15), de la riqueza espiritual y de la inteligencia que no es de este mundo, de la que se hacen partícipes los verdaderos creyentes

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, IX, 7

La inteligencia y el egoísmo, así como nuestra incapacidad y nuestro rechazo a dejarnos vencer fácilmente, constituyen el mayor obstáculo a la virtud. Una especie de movilización se desencadena contra los que acuden en nuestra ayuda. Todo el celo que había que poner para desvelar la enfermedad a los ojos de quien la cura, lo empleamos para zafarnos del tratamiento. Empleamos nuestro valor en perjudicarnos, y nuestra ciencia en luchar contra nuestra salud

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos, II, 19-20

Esta vuelta del alma al estado que le es propio y natural es un despojarse de todo elemento extraño

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XII, 2

[Los hombres virtuosos] amordazan todas las pasiones irracionales del cuerpo y arrancan los vicios del alma por la participación en el bien

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, prólogo, 6

Una es la naturaleza de todas las virtudes, aunque parezcan divididas en numerosas especies de distintos nombres

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 11

El conocimiento, aunque sea real, no está asegurado si no se concreta en obras propias, porque la praxis es la consolidación de todo

Marcos el Monje Marcos el Monje, De quienes piensan que están justificados por sus obras, 12

[No se trata de extirpar todos los deseos, sino de extirpar] los deseos según la carne

Isaías de Escete Abba Isaías, Asceticón, II, 4

El que quiera salvarse debe, además de no hacer el mal, hacer el bien

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 133

No es raro que algunas personas se dispongan a luchar con convicción contra ciertos vicios, pero olvidan superar otros; al no resistirse a estos últimos, vuelven a encontrarse con aquellos que ya habían logrado superar... Así pues, los vicios retienen a aquel que quiere huir de ellos gracias a una especie de pacto de asistencia mutua: se diría que recuperan bajo su yugo a aquel que habían perdido, y que se lo pasan de uno a otro para vengarse. Sí, para los pecadores, ‘sus caminos giran sobre sí mismos’: cuando pueden levantar un pie porque han conseguido vencer un tipo de pecados, otro vicio toma el poder, y se enredan de nuevo en el que habían logrado eliminar

Gregorio Magno Gregorio Magno, Morales sobre Job, VII, 28

El que quiere adquirir una virtud no puede lograrlo si no empieza por sentir horror por el vicio que le es contrario

Juan Mosco Juan Mosco, El prado espiritual, 187

Aquel que ha derrumbado por el Espíritu de Dios las tres pasiones, ha destruido también las cinco; pero el que descuida vencer aquellas, no superará ninguna

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXVI, 2. Cf. Evagrio Póntico, De los distintos malos pensamientos, 1, en PG 79, 1200D

Haber suprimido las pasiones no es, por ello, haberlas vuelto por entero hacia lo divino

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 68

La caridad... engendra la iluminación del conocimiento

Talasio el Libio Talasio, Centurias, IV, 60

Si no se purifica de toda pasión, el alma no se cura de las enfermedades del pecado

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 68; 86

El conocimiento más verdadero es la praxis

Juan de Cárpatos Juan de Cárpatos, Capítulos sobre la vigilancia, 17

La ascesis y sus dificultades se conciben, no para adquirir la virtud como si esta última fuera algo que procede del exterior, sino, por el contrario, para expulsar de uno mismo las pasiones antinaturales venidas de fuera; del mismo modo, la herrumbre del hierro no le es natural, sino que procede de la negligencia; con un poco de esfuerzo, nosotros la quitamos y sacamos a la luz el brillo natural del fuego

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 14

A medida que el sol se levanta, la oscuridad retrocede y se desvanece; del mismo modo cuando brilla la virtud, la maldad es expulsada como una oscuridad

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XVII, 15s

Si la irascibilidad, el deseo y la razón de la inteligencia se mantienen y se mueven por sí mismas según la naturaleza, hacen que todo el hombre se vuelva divino, semejante a Dios, y marche de un modo sano y sin apartarse en nada de su camino natural

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 16

La prescripción de crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos, no la recibimos para que nos demos muerte a nosotros mismos haciendo que muera toda actividad del cuerpo y toda potencia del alma, sino para que rechacemos todo deseo y todo acto malvados

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 24. Cf. I, 2, 1-2; II, 2, 23

Una virtud depende de otra

Calixto e Ignacio Xanthopoulos Calixto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria, 11

Abandonad vuestro anterior modo de vida y despojaos del hombre viejo que va a corromperse siguiendo deseos engañosos, para renovaros mediante una transformación espiritual de vuestra inteligencia y revestiros del Hombre Nuevo, que ha sido creado según Dios, en la justicia y la santidad de la verdad

Pablo Apóstol Ef 4, 22-24

Si la muerte, al apoderarse del hombre, ha expulsado de él la vida y ha hecho de él un muerto, con cuanta más razón la vida, al apoderarse del hombre, expulsará la muerte y volverá al hombre vivo

Ireneo de Lyon Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 12, 1

Nada es más urgente que separarnos primero de las pasiones y de las enfermedades

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, El pedagogo, II, 4, 2

[El Espíritu de conversión] se pone en la delantera para hacer más leve el combate y suave la obra de su conversión

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 2

Él [el Señor] dice que se manifiesta a quienes... guardan sus mandamientos

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, LIII, 4 (cf. LIV, 5; 8)

¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos ascéticos, XX, 12

[Poseemos] el objeto buscado por la exclusión progresiva de su contrario

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XVIII, 4

La virtud por naturaleza es una, pero toma una forma específica en cada una de las potencias del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 98

El que ha vencido en un punto mostrará así que no posee perfectamente ninguna virtud... Por altas que sean las murallas y más sólidamente cerradas estén las puertas que protegen una ciudad, la traición de una sola poterna, aun muy pequeña, la entregará al pillaje

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 11

Aquel que quiere alcanzar la conformidad con la naturaleza arranca todos sus deseos según la carne hasta establecerse en su estado natural

Isaías de Escete Abba Isaías, Asceticón, II, 4

Hemos desterrado las virtudes e introducido en su lugar las pasiones. Debemos igualmente hacer un esfuerzo, no solo para expulsar las pasiones, sino también por reintroducir las virtudes y restablecerlas en su lugar propio

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XII, 134

Cada virtud tomada por separado es tanto más débil cuanto más defectuosas son las demás

Gregorio Magno Gregorio Magno, Morales sobre Job, VII, 28

Las santas virtudes se asemejan a la escala de Jacob... Pues las virtudes, como cada una lleva a la siguiente, conducen hasta el cielo a quien las escoge

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, IX, 1

Si el amor de Dios toma la delantera en el hombre, lo libera de todos los lazos de las pasiones que subyugaban su espíritu y le hace despreciar todos los objetos sensibles

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 3

Las pasiones son un muro delante de las virtudes escondidas del alma. Si no comienzan por caer..., las virtudes ocultas en el interior no se dejan ver... Nadie ve el sol en las tinieblas, ni la virtud del alma mientras permanece en él la turbación de las pasiones

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 68; 86

Esforzaos, entonces, por dar a conocer mediante las obras la fe y el conocimiento. Pues aquel que se ha quedado ciego por haberse entregado solo al conocimiento, se oirá decir: ‘Confiesan que conocen a Dios, pero lo niegan con sus obras’ (Tit 1, 16)

Juan de Cárpatos Juan de Cárpatos, Capítulos sobre la vigilancia, 17

Su crecimiento espiritual prosigue cada día, eliminando cualquier resto de infantilismo y progresando hacia la perfección cumplida del hombre. Por eso, las potencias y las energías de su alma van cambiando según su edad

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XIV, 111-115

El conocimiento de Dios, del que podemos decir que es una fuente radiante e infinita de luz, vuelve divinamente luminosas a las almas en las que se encuentra por la pureza

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 67; III, 19-20

En aquellos que han elevado su espíritu hacia Dios y exaltado su alma por la pasión de Dios, [la carne] deja de poseer deseos contrarios al espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

La sabiduría de Dios, misteriosa y oculta, que Dios, antes de los siglos, había predestinado para nuestra gloria [forma parte de] lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman

Pablo Apóstol 1 Cor 2, 7-10

Esforcémonos por pecar lo menos posible

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, El pedagogo, II, 4, 2

[El Espíritu de conversión] les muestra las vías de la ascesis, corporal e interior, cómo convertirse y permanecer en Dios, su Creador, que vuelve perfectas sus obras

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 2

Verdaderamente bienaventurados y adeptos fervientes a la vida y al gozo sobrenatural los que, consagrándose al ardor de la fe y a la conducta virtuosa, han recibido por la experiencia y la percepción el conocimiento celestial de los misterios del Espíritu

Macario de Egipto Macario de Egipto, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, 101

Sólo la pureza puede abordar a Aquel que es puro

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos, II, 39

Las virtudes no están aisladas unas de otras y es estrictamente imposible adquirir una sin alcanzar también las demás; si una virtud entra en alguien, necesariamente le siguen las otras

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XV, 2

[Hay que] tener cuidado, al embarcarse, de no extraviarse y naufragar, y empeñarse en practicar igualmente todas las virtudes, porque ellas se mantienen unas a otras, y la inteligencia se ve traicionada habitualmente por el lado de la que flaquea

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, El gnóstico, 109

Cualquiera que sea la diversidad que presenten los vicios en su origen y su modo de consumarse, los seis primeros, o sea, gastrimargía, lujuria, filargiria, ira, tristeza y acedia, están ligados unos a otros por una suerte de parentesco y, por así decir, de encadenamiento mutuo, de modo que la abundancia de uno se convierte en el principio del siguiente; el desbordamiento de la gastrimargía produce necesariamente la lujuria; la lujuria, la filargiria; la filargiria, la ira; la ira, la tristeza; la tristeza, la pereza. Por eso se ha de emplear contra ellos una sola y misma táctica, que consiste en comenzar por el precedente la lucha contra el siguiente... Así, para vencer la acedia es preciso superar primero la tristeza; para superar la tristeza, expulsar la ira; para expulsar la ira, pisotear la filargiria; para pisotear la filargiria, extirpar la lujuria; para extirpar la lujuria, reprimir la gastrimargía. Los dos últimos vicios, la cenodoxia y el orgullo, están también unidos entre sí del modo que acabamos de explicar: el incremento del primero da origen al segundo, la exuberancia de la cenodoxia enciende la hoguera del orgullo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 10

Una virtud aislada de las otras es, o bien una virtud que no existe, o bien, en todo caso, una virtud que está aún muy lejos de la perfección

Gregorio Magno Gregorio Magno, Morales sobre Job, VII, 28

La perfección activa consiste en dos puntos: el primero es conocer la naturaleza de los vicios y el método para curarlos; el segundo es discernir el orden de las virtudes y adecuar... nuestra alma a su perfección

Juan Clímaco Juan Casiano, Conferencias, XIV, 10

[El Espíritu Santo,] para empezar les enseña a desear la mortificación de su inclinación al pecado, lo mismo que la mortificación del pecado deliberado; luego les enseña a desear que se restaure en ellos la disposición de la virtud, así como la virtud deliberada. A continuación les enseña los medios para conseguirlo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59

Al rico que le preguntaba para saber cómo heredar la vida eterna, el Señor dijo claramente: ‘Guarda los mandamientos’ (Lc 10, 25). Y cuando él le preguntó cuáles eran los mandamientos, le respondió que primero se alejara de las malas obras

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[Solo] por medio de la praxis y los santos combates [de la ascesis se puede] adquirir el conocimiento [espiritual]

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 10

El conocimiento de Dios significa que Dios conoce a quien se edifica en él por la humildad

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, III, 80

Nadie ha visto la totalidad de esta belleza...; [el hombre] no ve esta totalidad tal como es, sino solo en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17; Homilías sobre la Transfiguración, en PG 150, 823. Cf. Triadas, I, 3, 4; Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 36, 1

La caridad no muere jamás

Pablo Apóstol 1 Cor 13, 8

Una es la potencia de la virtud

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, Stromata, I, 20; II, 18

No es posible que se una nunca a la luz aquel que no brilla con el reflejo de esta luz

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Sobre la meta que conseguir según Dios. Cf. Gregorio Nacianceno, Discursos, XLV, 3

[Existe el riesgo de naufragar si se parte] sin dirección en la guerra contra las fuerzas opuestas... a las virtudes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Escolios a los Proverbios, XXIV, 6

El incremento de uno produce el siguiente, y si disminuye su fuerza, nos libra de él. De acuerdo con este principio, para desterrar el orgullo debemos antes ahogar la cenodoxia

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 10

El alma no accede de una sola vez a la cima; es conducida por tramos sucesivos hasta las alturas de la virtud...; nuestro progreso se realiza, pues, por grados

Gregorio Magno Gregorio Magno, Morales sobre Job, XXII, 20

[Se trata de que el hombre, con ayuda del Espíritu,] se asemeje a la perfección a la muerte de Cristo en lo que concierne a la mortificación del pecado, y se asemeje a la perfección a su resurrección en lo que concierne al cumplimiento de la virtud

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59

Las virtudes se suceden una a la otra, para que seguir su camino no nos resulte una carga demasiado pesada, y para que podamos alcanzarlas en su orden

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 46

[Dios hace participar a los fieles de su propio resplandor] según la medida de su purificación

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XV, 68-70 (cf. Tratados éticos, X, 32-33)

El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, III, 80

Esta experiencia divina se le da a cada uno según su medida y puede ser más o menos grande según la dignidad de quienes la sienten

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17; Homilías sobre la Transfiguración, en PG 150, 823. Cf. Triadas, I, 3, 4; Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 36, 1

Aunque tenga... el conocimiento de todos los misterios y todo el conocimiento..., si no tengo caridad, no soy nada

Pablo Apóstol 1 Cor 13, 2

Las virtudes se acompañan recíprocamente

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, Stromata, I, 20; II, 18

Es necesario, por tanto, guerrear con método contra los adversarios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Escolios a los Proverbios, XXIV, 6

El orden que hay que seguir en la lucha no es idéntico para todos

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 13; 27; cf. 14

Por la práctica de los mandamientos, el espíritu se despoja de las pasiones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad. I. 94

Toda virtud es la madre de la que la sigue

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 68

El conocimiento [de los] misterios pertenece a aquellos cuyo espíritu está iluminado en todo momento por el Espíritu Santo a causa de la pureza de su alma

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, IX, 68-70 (cf. 59-68)

[El hombre no ve a Dios y no es deificado más que] en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

[La impasibilidad es] la flor de la praxis

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 81. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 77

El ataque no se realiza de la misma manera, así que cada uno tendrá que ordenar el combate según qué enemigo le presione más. Uno deberá luchar primero contra el vicio listado en tercer lugar; otro, contra el cuarto o el quinto. Así pues, debemos establecer nuestra táctica según el vicio que ocupa en nosotros el primer lugar y según exige el modo de atacarlo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 13; 27; cf. 14

El misterio de nuestra salvación muestra que la praxis es una contemplación activa, y que la contemplación es una praxis iniciada

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 63, en PG 90, 681A

Si descuidas a la madre que ha dado a luz a las virtudes, y partes en busca de las hijas antes de haber descubierto a su madre, estas virtudes en tu alma son como víboras

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 68

[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

[Quienes conocen a Dios lo conocen] porque, unidos a Él, han adquirido ya el aspecto de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 3, 12

[La caridad es] el término de la praxis

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 84; Talasio, Centurias, IV, 57

El que busca al Señor por la contemplación, no lo encuentra sin la praxis

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 48, en PG 90,440A

La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4 (cf. Discursos ascéticos, 69)

Por los mandamientos se nos abre la puerta del conocimiento

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Esta iluminación... es inaccesible al corazón de los propios fieles, a menos que hayan sido purificados

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 52

La praxis es el método espiritual que purifica la parte apasionada del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 50; 87

Para obtener el don del conocimiento divino, habrá que... estar en Dios

Máximo el Confesor Cf, por ejemplo, Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 63, en PG 90, 679C

Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

[Se trata de purificar] todas las disposiciones y todas las potencias del alma y del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 21; III, 3, 12

La praxis y la contemplación no existen la una sin la otra

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 78-79. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 5. Orígenes, Fragmentos sobre Cucas, 72

[La caridad] es la puerta, y quien entra por ella penetra en el santo de los santos y se vuelve de tal modo que puede contemplar la inaccesible belleza de la santa y real Trinidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Si deseas contemplar los misterios, pon en práctica en ti mismo los mandamientos

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[A Dios] no podemos llegar a contemplarlo si no es por la observancia exacta de sus mandamientos, es decir, si su práctica no está mancillada con ninguna clase de alteración debida a la negligencia y el desprecio, sino que se observa y se pone en práctica con un cuidado ferviente. Por consiguiente, ‘todos aquellos que se atengan a esta regla no se hallarán nunca lejos del reino de los cielos’ (Mc 12, 34); en proporción a su fervor y a su práctica..., tarde o temprano, más o menos, recibirán el salario de la visión de Dios y se harán partícipes de la naturaleza divina; tendrán la categoría de dioses por adopción e hijos de Dios en Jesucristo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

El verdadero conocimiento, la unión y la asimilación a Dios no suceden sino por la observancia de los mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

El cristianismo es la doctrina de Cristo, nuestro Salvador, que se compone de la praxis, de la física y de la teología

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 1

[El conocimiento espiritual,] por la penitencia lo recibimos como una gracia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 18

Allí donde se guardan con exactitud los mandamientos, allí también tendrá lugar la manifestación del Salvador

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Siguiendo la promesa de Dios, el cumplimiento de los mandamientos es lo único que procura la venida, la inhabitación y la aparición de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

La ciencia de nuestra salvación está constituida por estas tres cosas [la praxis, la física y la teología]

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 10

El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 44

El fruto y la tarea propias de la penitencia son lo que expulsa la ignorancia y procura al mismo tiempo el conocimiento. Por conocimiento entiendo en primer lugar el de nosotros mismos y de lo que nos concierne, después el de lo que nos sobrepasa y de los misterios divinos, que son invisibles e incognoscibles para aquellos que no han hecho penitencia

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados teológicos, I, 304-308. Cf. también: Himnos, XV, 257-261; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 22; Tratados teológicos, I, 250s; 271s; Tratados éticos, IX, 462

Tengamos fe en Aquel que ha comulgado con nuestra naturaleza y la ha gratificado con la gloria de su naturaleza, y busquemos cómo adquirirla y cómo verla. ¿Cómo? Por la observancia de los divinos mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

[El conocimiento es el] fruto de las virtudes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 90 (cf. Capítulos gnósticos, V, 66)

La verdadera humildad engendra el conocimiento

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 16

De los conocimientos nacen las virtudes, y de estas, la revelación de los misterios

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados teológicos, I, 304-308. Cf. también: Himnos, XV, 257-261; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 22; Tratados teológicos, I, 250s; 271s; Tratados éticos, IX, 462

Pensamos que los mandamientos de Dios otorgan el conocimiento; no solo el conocimiento, también la deificación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3,11; 3,17

Si no conoces a Dios, no es posible que su amor viva en ti. Y no puedes amar a Dios si no lo ves

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 2; 4, passim; Discursos ascéticos, 73

No le corresponde a ninguno de los no iniciados escrutar los misterios escondidos del Reino de los cielos sin la práctica previa de los mandamientos ni el progreso en la virtud hasta la perfección

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados teológicos, I, 304-308. Cf. también: Himnos, XV, 257-261; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos. III, 22; Tratados teológicos, I, 250s; 27 ls; Tratados éticos, IX, 462

Estando próximos a Dios por la virtud y unidos a Él por el espíritu, obtendremos la manifestación de este resplandor que se ofrece a las miradas de todos aquellos que tienden sin cesar hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 34

El que no tiene estas disposiciones no puede unirse al Espíritu Santo y, al no haberse unido a Él después de purificarse, no puede tampoco alcanzar el conocimiento y la contemplación de Dios

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 23 (cf. Ibid., 22 y 84)

Cuando tengas en tu alma el estado divino, poseerás realmente a Dios en el interior de ti mismo; y el verdadero estado divino es el amor a Dios, y no sobreviene más que por la práctica de los divinos mandamientos, puesto que él es su principio, su contenido central, y ocupa el primer lugar en ellos; pues el amor es Dios (cf. 1 Jn 4, 8.16) y solo en el amor ha prometido Dios venir, permanecer y manifestarse

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 77

[El hombre,] cuando ha alcanzado la plenitud del conocimiento de Cristo y ha adquirido a Cristo mismo de una vez por todas y la inteligencia de Cristo..., entonces tiene la convicción de que no sabe y no posee absolutamente nada y se juzga un siervo vil e inútil

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, IX, 462-497

[El hombre que ha alcanzado la plenitud del conocimiento considera] que no hay en el mundo entero un hombre más pecador que él

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, IX, 462-497

A aquellos que dan prueba de amor hacia Él con la observancia de los mandamientos... [Cristo] se manifiesta, como él mismo dijo; por su manifestación les da el Espíritu Santo en persona y, a continuación, por el Espíritu Santo, Él mismo y el Padre moran inseparablemente con ellos

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, V, 419s (cf. IV, 573-583)