Del mismo modo que el cuerpo tiene por mundo las cosas, el espíritu tiene por mundo los pensamientos. Y del mismo modo que el cuerpo comete el pecado de fornicación con el cuerpo de una mujer, el espíritu peca con la representación que él se hace de la mujer y de su propio cuerpo. Pues en la imaginación ve la imagen de su cuerpo unido a la imagen del cuerpo de la mujer... A la acción que ejerce concretamente el cuerpo sobre el mundo de las cosas, le corresponde la acción del espíritu sobre el mundo de las representaciones
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