[Si alguno queda lejos del reino] se debe a que no quiere arriesgarse a negarse a sí mismo, que ama algo a la par y al nivel de Dios, conserva cierto aprecio por algunos placeres y concupiscencias de este mundo, y no dirige todo su amor hacia el Señor siempre que se halle al alcance de sus capacidades, de su libre elección y su voluntad
Si amas a Dios de manera auténtica y permaneces en su amor, ninguna pasión te dominará nunca, ni la prisión del cuerpo te someterá a su merced; pues, así como el cuerpo no puede ya moverse hacia nada sin el alma, el alma unida a Dios por el amor no podrá nunca ser arrastrada hacia los placeres y los apetitos de cuerpo, ni tampoco hacia nada visible ni aun invisible, sea objeto o pasión, porque el sublime amor de Dios tiene sujeto el ímpetu de su corazón o, mejor dicho, toda la fuerza de su voluntad
Cuando un alma se eleva hacia el Señor, dirige a él todo su amor, se adhiere con todas sus fuerzas solo a él... se niega a sí misma, no sigue más las apetencias de su espíritu...; al contrario, se entrega totalmente a la palabra del Señor, se aparta, en cuanto es posible, de su propia voluntad, de todo lazo visible y se abandona sin reservas al Señor