[Las cosas] que no llegaron al corazón del hombre, Dios las ha preparado para quienes le aman
El alma iluminada por el Espíritu... y que ve así por el espíritu la belleza deseada, única e inexpresable, está herida por el amor divino... Entonces adquiere un amor ilimitado e inagotable por el Señor a quien desea
Era necesario que la razón, en lugar de ignorarla, se orientase hacia Dios por la búsqueda exclusiva del conocimiento; que la concupiscible, por la de la filautía, dirigiera su deseo solo hacia Dios, que la irascible, vacía de tiranía, emprenda el combatir por Dios solo y que fuera creada la divina y bienaventurada caridad que se forma de ellos y por el que ellos son
Si no conoces a Dios, no es posible que su amor viva en ti. Y no puedes amar a Dios si no lo ves
A aquellos que dan prueba de amor hacia Él con la observancia de los mandamientos... [Cristo] se manifiesta, como él mismo dijo; por su manifestación les da el Espíritu Santo en persona y, a continuación, por el Espíritu Santo, Él mismo y el Padre moran inseparablemente con ellos
El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino
Cuando tengas en tu alma el estado divino, poseerás realmente a Dios en el interior de ti mismo; y el verdadero estado divino es el amor a Dios, y no sobreviene más que por la práctica de los divinos mandamientos, puesto que él es su principio, su contenido central, y ocupa el primer lugar en ellos; pues el amor es Dios (cf. 1 Jn 4, 8.16) y solo en el amor ha prometido Dios venir, permanecer y manifestarse
La sabiduría de Dios, misteriosa y oculta, que Dios, antes de los siglos, había predestinado para nuestra gloria [forma parte de] lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman
El conocimiento engendra el amor de Dios
El amor es hijo del conocimiento
No se puede adquirir y conservar el perfecto amor a Dios más que en la medida del conocimiento espiritual
[Mientras el Señor no se ha manifestado,] nosotros no podemos amarlo como es debido