Engañados al principio por la ilusión del placer hemos preferido la muerte a la verdadera vida. Por eso hemos conocido con gratitud el padecimiento del cuerpo, que destruye el placer, de modo que, cuando la muerte del placer hace que desaparezca con ella misma la muerte que aquel había suscitado, recibimos a cambio la vida, que vuelve a nosotros
El largo amor al padecimiento (φιλοπονία) destierra el amor al placer (φιληδονία)
Las aflicciones matan el placer de las pasiones mientras que el placer lo nutre y lo acrecienta
El que se ha sometido hasta la saciedad a los placeres y a las obras del cuerpo, que se entregue hasta la saciedad a los padecimientos de la ascesis en los sudores de la vida dura. La saciedad entonces le da la vuelta... a la saciedad; el dolor al placer; las fatigas del cuerpo, a la comodidad
La vida dura y la aflicción, voluntarias o suscitadas por la Providencia, borran el placer