La sabiduría de Dios, misteriosa y oculta, que Dios, antes de los siglos, había predestinado para nuestra gloria [forma parte de] lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman
En esto sabemos que le conocemos: si guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo lo conozco’ y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él
La presencia en el hombre de la energía de la gracia de Dios y el don del Espíritu Santo, que un alma fiel es juzgada digna de recibir, se adquieren mediante muchos combates, mucha paciencia, aguante, tentaciones y pruebas, pues el uso de la voluntad libre debe ser puesto a prueba mediante muchas tribulaciones. Cuando ella no entristece ya en nada al Espíritu, sino que concuerda con la gracia por la práctica de todos los mandamientos, entonces es liberada de las pasiones, recibe la plenitud de la adopción filial del Espíritu, de la sabiduría que se expresa de una forma misteriosa (cf. 1 Cor 2, 15), de la riqueza espiritual y de la inteligencia que no es de este mundo, de la que se hacen partícipes los verdaderos creyentes
¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación
No es posible que se una nunca a la luz aquel que no brilla con el reflejo de esta luz
El cristianismo es la doctrina de Cristo, nuestro Salvador, que se compone de la praxis, de la física y de la teología
El conocimiento, aunque sea real, no está asegurado si no se concreta en obras propias, porque la praxis es la consolidación de todo
El misterio de nuestra salvación muestra que la praxis es una contemplación activa, y que la contemplación es una praxis iniciada
La caridad... engendra la iluminación del conocimiento
La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza
El conocimiento más verdadero es la praxis
[Solo] por medio de la praxis y los santos combates [de la ascesis se puede] adquirir el conocimiento [espiritual]
El conocimiento de Dios, del que podemos decir que es una fuente radiante e infinita de luz, vuelve divinamente luminosas a las almas en las que se encuentra por la pureza
Nadie ha visto la totalidad de esta belleza...; [el hombre] no ve esta totalidad tal como es, sino solo en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino
La caridad no muere jamás
Él [el Señor] dice que se manifiesta a quienes... guardan sus mandamientos
Sólo la pureza puede abordar a Aquel que es puro
La ciencia de nuestra salvación está constituida por estas tres cosas [la praxis, la física y la teología]
El que busca al Señor por la contemplación, no lo encuentra sin la praxis
Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu
Esforzaos, entonces, por dar a conocer mediante las obras la fe y el conocimiento. Pues aquel que se ha quedado ciego por haberse entregado solo al conocimiento, se oirá decir: ‘Confiesan que conocen a Dios, pero lo niegan con sus obras’ (Tit 1, 16)
[Dios hace participar a los fieles de su propio resplandor] según la medida de su purificación
El conocimiento de Dios significa que Dios conoce a quien se edifica en él por la humildad
Esta experiencia divina se le da a cada uno según su medida y puede ser más o menos grande según la dignidad de quienes la sienten
Aunque tenga... el conocimiento de todos los misterios y todo el conocimiento..., si no tengo caridad, no soy nada
Verdaderamente bienaventurados y adeptos fervientes a la vida y al gozo sobrenatural los que, consagrándose al ardor de la fe y a la conducta virtuosa, han recibido por la experiencia y la percepción el conocimiento celestial de los misterios del Espíritu
[El conocimiento es el] fruto de las virtudes
Para obtener el don del conocimiento divino, habrá que... estar en Dios
Si deseas contemplar los misterios, pon en práctica en ti mismo los mandamientos
El conocimiento [de los] misterios pertenece a aquellos cuyo espíritu está iluminado en todo momento por el Espíritu Santo a causa de la pureza de su alma
El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino
[El hombre no ve a Dios y no es deificado más que] en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino
[La caridad] es la puerta, y quien entra por ella penetra en el santo de los santos y se vuelve de tal modo que puede contemplar la inaccesible belleza de la santa y real Trinidad
[El conocimiento espiritual,] por la penitencia lo recibimos como una gracia
[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu
[Quienes conocen a Dios lo conocen] porque, unidos a Él, han adquirido ya el aspecto de Dios
El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes
Por los mandamientos se nos abre la puerta del conocimiento
Esta iluminación... es inaccesible al corazón de los propios fieles, a menos que hayan sido purificados
La verdadera humildad engendra el conocimiento
[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona
[Se trata de purificar] todas las disposiciones y todas las potencias del alma y del cuerpo
Si no conoces a Dios, no es posible que su amor viva en ti. Y no puedes amar a Dios si no lo ves
[A Dios] no podemos llegar a contemplarlo si no es por la observancia exacta de sus mandamientos, es decir, si su práctica no está mancillada con ninguna clase de alteración debida a la negligencia y el desprecio, sino que se observa y se pone en práctica con un cuidado ferviente. Por consiguiente, ‘todos aquellos que se atengan a esta regla no se hallarán nunca lejos del reino de los cielos’ (Mc 12, 34); en proporción a su fervor y a su práctica..., tarde o temprano, más o menos, recibirán el salario de la visión de Dios y se harán partícipes de la naturaleza divina; tendrán la categoría de dioses por adopción e hijos de Dios en Jesucristo
El verdadero conocimiento, la unión y la asimilación a Dios no suceden sino por la observancia de los mandamientos
Allí donde se guardan con exactitud los mandamientos, allí también tendrá lugar la manifestación del Salvador
Siguiendo la promesa de Dios, el cumplimiento de los mandamientos es lo único que procura la venida, la inhabitación y la aparición de Dios
El fruto y la tarea propias de la penitencia son lo que expulsa la ignorancia y procura al mismo tiempo el conocimiento. Por conocimiento entiendo en primer lugar el de nosotros mismos y de lo que nos concierne, después el de lo que nos sobrepasa y de los misterios divinos, que son invisibles e incognoscibles para aquellos que no han hecho penitencia
Tengamos fe en Aquel que ha comulgado con nuestra naturaleza y la ha gratificado con la gloria de su naturaleza, y busquemos cómo adquirirla y cómo verla. ¿Cómo? Por la observancia de los divinos mandamientos
De los conocimientos nacen las virtudes, y de estas, la revelación de los misterios
Pensamos que los mandamientos de Dios otorgan el conocimiento; no solo el conocimiento, también la deificación
No le corresponde a ninguno de los no iniciados escrutar los misterios escondidos del Reino de los cielos sin la práctica previa de los mandamientos ni el progreso en la virtud hasta la perfección
Estando próximos a Dios por la virtud y unidos a Él por el espíritu, obtendremos la manifestación de este resplandor que se ofrece a las miradas de todos aquellos que tienden sin cesar hacia Dios
El que no tiene estas disposiciones no puede unirse al Espíritu Santo y, al no haberse unido a Él después de purificarse, no puede tampoco alcanzar el conocimiento y la contemplación de Dios
Cuando tengas en tu alma el estado divino, poseerás realmente a Dios en el interior de ti mismo; y el verdadero estado divino es el amor a Dios, y no sobreviene más que por la práctica de los divinos mandamientos, puesto que él es su principio, su contenido central, y ocupa el primer lugar en ellos; pues el amor es Dios (cf. 1 Jn 4, 8.16) y solo en el amor ha prometido Dios venir, permanecer y manifestarse
[El hombre,] cuando ha alcanzado la plenitud del conocimiento de Cristo y ha adquirido a Cristo mismo de una vez por todas y la inteligencia de Cristo..., entonces tiene la convicción de que no sabe y no posee absolutamente nada y se juzga un siervo vil e inútil
[El hombre que ha alcanzado la plenitud del conocimiento considera] que no hay en el mundo entero un hombre más pecador que él
A aquellos que dan prueba de amor hacia Él con la observancia de los mandamientos... [Cristo] se manifiesta, como él mismo dijo; por su manifestación les da el Espíritu Santo en persona y, a continuación, por el Espíritu Santo, Él mismo y el Padre moran inseparablemente con ellos