Citas sobre luz — 32 citas

Sobre luz

Dios, que dijo: ‘del seno de las tinieblas brillará la luz’, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo

Pablo Apóstol 2 Cor 4, 6

No es posible que se una nunca a la luz aquel que no brilla con el reflejo de esta luz

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Sobre la meta que conseguir según Dios. Cf. Gregorio Nacianceno, Discursos, XLV, 3

Él [san Benito] vio una luz... En esta visión... el mundo entero, como si se hubiera juntado bajo un solo rayo de sol, se presentó ante sus ojos

Gregorio Magno Gregorio Magno, Vida de san Benito, 35

En este momento, como todos los seres finitos, dejamos de poseer nuestras propias facultades y nos convertimos en algo que nuestras facultades naturales no podrían nunca producir, pues la naturaleza humana no posee la capacidad de comprender lo que está por encima de la naturaleza. En efecto, ninguna criatura puede obtener de ella misma la deificación, porque es incapaz de aprehender a Dios. Solo la gracia divina puede operar la deificación, según los méritos de cada uno, irradiar la naturaleza mediante la luz sobrenatural y elevarla, por la excelencia de su claridad, más allá de sus propios límites

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 63, en PG 90, 673C

Cuando el alma es conducida por la energía del Espíritu hacia las cosas divinas, los sentidos y sus energías propias nos son inútiles, igual que nos son inútiles las potencias del alma espiritual cuando, por la unión incomprensible, se hace igual a la Divinidad y se halla iluminada en sus movimientos por el rayo de la luz más elevada

Isaac de Nínive Isaac de Nínive. Discursos ascéticos, 32

Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 171 (cf. 160)

Dios es luz (1 Jn 1, 5) y su visión es una luz

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, V, 276 (cf. Tratados teológicos, III, 137-144)

El conocimiento de Dios, del que podemos decir que es una fuente radiante e infinita de luz, vuelve divinamente luminosas a las almas en las que se encuentra por la pureza

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 67; III, 19-20

Es evidente que esta iluminación sobrepasa... todo conocimiento, aunque la llamemos ‘conocimiento’ (γνώσις) e ‘intelección’ (νόησις), porque es el Espíritu quien se la proporciona a la inteligencia (νούς)

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 21; 52

[La luz increada es] la luz de la santa Trinidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 97

Cuando el espíritu se ha despojado por completo de todos los pensamientos y de las formas que estos le imponen, entonces lo ilumina la bienaventurada luz de la Divinidad si es que, gracias al vacío de todos los pensamientos, este resplandor se revela de pronto a la inteligencia pura

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 89; 117

La luz es evidentemente la que introduce en nosotros el conocimiento; en efecto, no hay otro medio de conocer a Dios, sino mediante la contemplación de la luz que emana de Él

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, V, 225-257

La luz espiritual no es solo el objeto de la visión, sino también la facultad que permite ver

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2,14; I, 3,3

Indicios [de este] segundo estado son que el espíritu es arrebatado, en el impulso mismo de la oración, por la infinita luz de Dios; y pierde todo sentimiento de sí mismo y de los demás seres, excepto de Aquel que por amor opera en él esta iluminación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 6. Cf. Juan Clímaco, Escala, XXVIII, 19

Nosotros damos testimonio de que Dios es luz; de que aquellos que han sido juzgados dignos de verlo lo han contemplado todos como luz; de que quienes lo han recibido lo han recibido como luz, porque delante de Él camina la luz de su gloria y es imposible que Él aparezca sin luz; de que aquellos que no han visto su luz tampoco lo han visto a Él, porque Él es la luz; de que quienes no han recibido la luz tampoco han recibido todavía la gracia, pues quienes han recibido la gracia han recibido la luz de Dios y a Dios mismo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XXVIII, 109-116

La luz del conocimiento se comunica por medio de la presencia de la luz de la gracia

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2,14; I, 3,3

[En Dios] no existe el menor rastro de noche, ningún velo de oscuridad, absolutamente ninguno

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Himnos, XII, 54-56

[Esta luz no es] ni una sensación, ni una intelección, sino una potencia espiritual, distinta en su transcendencia de todas las facultades cognitivas creadas

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 14

[Dios] es quien establece estas tinieblas que cubren no su ser, sino nuestra persona

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, I, 12, 129-133

[La luz de la gracia hace que el hombre sea] todo entero como una luz

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 53

¿Quién, tras haberte visto, tras haber sido iluminado sensiblemente por tu Gloria, por tu divina luz, no se ha transformado en su inteligencia, su alma y su corazón, y no ha obtenido el favor extraordinario, oh Salvador, de ver y oír de una manera diferente? Pues la inteligencia, sumergida en tu luz, se vuelve luminosa, se transforma en luz; semejante a tu gloria, se llama tu inteligencia; aquel a quien se le ha concedido llegar a este estado sí merece poseer tu inteligencia y se vuelve inseparablemente uno contigo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Himnos, XXXIX, 56-66

Entonces, oh milagro, es Dios quien mira, no solo con el alma que está en nosotros, sino también con nuestro cuerpo. Por eso nosotros... vemos entonces claramente, con nuestros órganos corporales mismos, la luz divina e inaccesible

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 37

El Sin-forma y Sin-figura ya no viene como antes sin forma y sin figura, ni en el silencio que realiza en nosotros la presencia y el advenimiento de su luz. ¿Cómo, entonces? Bajo una cierta forma, una forma que sin embargo es de Dios, aunque no sea en un contorno o una huella; tomando forma en una luz incomprensible, inaccesible y sin forma, Dios, que es simple, se muestra, ya que nosotros no podemos decir ni expresar nada más; pero, en todo caso, Él se muestra al descubierto, se hace reconocer de manera totalmente consciente y se deja ver con toda claridad; Él, el invisible, habla de modo invisible y escucha cara a cara como un amigo a un amigo; Él, que es Dios por naturaleza, conversa con los dioses nacidos de Él por gracia

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Acción de gracias, 1, 197-208

El que participa de la energía divina se convierte él mismo de algún modo en luz

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilía sobre la presentación de la Virgen en el templo. Cf. Id., Contra Akindynos, IV, 16

Luz es el Padre, luz el Hijo, luz el Espíritu Santo... Los tres son una sola Luz, única, no separada sino unificada en tres Personas, sin confusión

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Himnos, XXXIII, 1-10

Los santos ven y reciben en participación el Reino, la gloria, el esplendor, la luz inefable y la gracia divina, pero no la esencia de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 35

[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Dios, a la vez que permanece todo entero en Sí mismo, habita todo entero en nosotros por su potencia superesencial y nos comunica no su naturaleza, sino su gloria y su resplandor

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 7; Carta a Gabras. Cf. Id., De la participación de Dios

[La luz increada es] el resplandor inefable de la naturaleza una en tres hipóstasis

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 35

[El hombre,] unido a la luz y con la luz, ve con plena conciencia todo lo que permanece oculto para quienes no tienen esta gracia

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilía sobre la presentación de la Virgen en el templo. Cf., además, Simeón el Nuevo Teólogo, Acción de gracias, 1, 205; 2, 268-269; Catequesis, XV, 71-72

La iluminación se presenta al espíritu puro en la medida en que se ha liberado de todas las representaciones y de toda forma

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Diálogo, 99, fol. 40v

La unión sobrenatural con la luz más que resplandeciente... tiene por efecto establecer y hacer que las potencias interiores del alma y del cuerpo se muevan conforme a la naturaleza

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 15