No es posible que se una nunca a la luz aquel que no brilla con el reflejo de esta luz
[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu
El conocimiento de Dios, del que podemos decir que es una fuente radiante e infinita de luz, vuelve divinamente luminosas a las almas en las que se encuentra por la pureza