Permanezcamos en la oración para no volver a caer en las mismas pasiones ni en otras. Si uno se ha estropeado el estómago, el hígado o las entrañas al comer un alimento, una vez curado por el arte y los cuidados del médico, tiene cuidado por miedo a caer de nuevo en lo peor, acordándose del peligro pasado, conforme a lo que decía el Señor a quien había sido curado por él: ‘Estás curado; no peques más, no vaya a ser que te ocurra algo peor’ (Jn 5, 14)
[Si el hombre] no persevera en la oración, conversando con Dios y pasando por todas las formas sucesivas de oración... no sentirá el amor