El que se esfuerza en la oración pura oirá ruidos y estrépitos, voces e insultos, pero no se desmoronará ni perderá su sangre fría, y le dirá a Dios: ‘No temo ningún mal, porque Tú estás conmigo’ y otras palabras semejantes
Aunque el cielo y la tierra chocaran, Teodoro no tendría miedo. En efecto, él había rogado a Dios que apartara de él el temor
Lo mismo que las heridas que afectan al cuerpo, cuando están como descuidadas y desatendidas, no sienten el remedio que les aplican los médicos, pero una vez limpiadas sienten la acción del remedio por los rápidos progresos que éste les mueve a hacer hacia la curación, lo mismo el alma, mientras está descuidada y velada entera por la lepra de las pasiones, no puede sentir el temor de Dios, aun cuando se la amenace sin tregua con el terrible y poderoso tribunal de Dios. Pero, cuando ha empezado a purificarse mediante la intensidad de su oración, entonces, como un verdadero remedio de vida, siente el temor divino que la quema, como por la acción de los reproches, en un fuego de impasibilidad
Si se lo pedimos a Cristo, recibiremos fuerza y auxilio contra nuestras angustias
La señal de haber alcanzado la oración perfecta, es que ya nada nos perturbe, ni aun cuando el mundo entero nos atacara
Flagela a tus enemigos con el nombre de Jesús, pues no existe arma más poderosa ni en el cielo ni en la tierra. Cuando te cures de esta enfermedad [del temor], glorifica a Aquel que te ha liberado. Si le das gracias, Él te protegerá siempre
Cuanto más reza, más humilde se vuelve su corazón... Cuando el hombre se ha hecho humilde, al momento la compasión lo rodea, y entonces el corazón siente la ayuda divina. Descubre que crece en él una fuerza, la fuerza de la confianza
La educación que purifica el alma [tiene como] principio el temor de Dios (cf. Prov 1, 7), que hace nacer la oración continua a Dios con la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos. Una vez establecida la reconciliación por medio de la oración y el cumplimiento de los mandamientos, el temor se vuelve amor, y el dolor de la oración, transformado en gozo, hace que aparezca la flor de la iluminación
Es una gran alegría que alguien pida una cosa por temor de Dios; está seguro de que su petición será escuchada
[El temor] hace nacer la oración continua a Dios en la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos